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1995-8
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El ARZOBISPO DE LA HABANA,
CARDENAL JAIME ORTEGA ALAMINO, VISITA MIAMI. |
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Los pasados días 27 y 28 de mayo,
nuestro cardenal visitó la ciudad de Miami en una visita pastoral. Los
siguientes artículos son destellos de esa visita.
ENCUENTROS CON AGRUPADOS
El 27 de Mayo de 1995, yo José
Blanco, agrupado de Miami, a las 7:00 A.M., me dirigí hacia la
Catedral de St. Mary, donde a las 10:00 A.M., el Cardenal Jaime
Ortega oficiaría in Santa Misa. Aproximadamente a las 8:30 A.M. un
grupo de mujeres que trabajan en la Diócesis de Miami se encaminaron
hacia la casa que se encuentra a un costado de la Catedral y allí
comenzaron a cantar las mañanitas en homenaje al distinguido visitante.
Por conocer yo a una de ellas y saber de antemano sus intenciones, las
acompañé teniendo mi cámara fotográfica lista para la ocasión.
A las 9:00 A.M., el Cardenal Jaime
Ortega abrió una de las ventanas y asomándose por ella nos saludó y
dijo estar muy contento de encontrarse aquí en Miami, entre su pueblo
muy querido, aproveché este momento y pude obtener unas primeras fotos
de nuestro querido Cardenal.
Después de la Santa Misa, el
Cardenal se mantuvo por aproximadamente una hora en la puerta de la
Catedral saludando a los feligreses que quisieron saludarlo
personalmente y durante largo tiempo permanecieron en fila.
El Agrupado Juan Janer y un
servidor, tuvimos la dicha de llegar al mismo tiempo donde se encontraba
el Cardenal y al identificarnos como Agrupados, nos dijo más o menos las
siguientes palabras (no textuales) "Mucho les agradezco la ayuda tan
grande que me han dado (refiriéndose aquí a la donación que algunos
Agrupados y amigos de Agrupados envían mensualmente a través del
Agrupado David Cabarrocas) no saben el bien que ha hecho; una
bendición para la Agrupación y todos los Agrupados, que Dios los
bendiga. Al día siguiente acudí al Barry University donde se le otorgó
el título "Honoris Causa" y donde después participé en la conferencia de
prensa.
Nota: Posteriormente David
Cabarrocas pudo asistir al almuerzo que le ofrecieron al Cardenal
Jaime Ortega en St. Thomas University donde recibió nuevamente su
personal agradecimiento por la continua ayuda de los miembros de la ACU.
a la Casa Félix Varela en La Habana. José María Lasa pudo
invitarlo a almorzar durante su visita a Chicago y también hablaron de
la ayuda de la ACU. y de la posibilidad de envío de medicinas a la
Iglesia de Cuba.
SI ALGUNO DESEARA COOPERAR CON LA
"CASA SACERDOTAL" EN LA HABANA, UN CENTRO DE RECURSOS PARA EL CLERO QUE
TRABAJA EN CUBA EN CONDICIONES PRECARIAS, puede enviar una
nota a David Cabarrocas dando su nombre, dirección y teléfono,
diciendo:
Deseo ayudar con la siguiente
cantidad mensual:
$10.00 ______ $25.00 ______ $50.00
______ $100.00 o mas _______
Por favor haga el cheque a nombre de : Jaime
Ortega, y envíelo a: David Cabarrocas .
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DISCURSO DEL CARDENAL
EN BARRY UNIVERSITY |
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Excmo. Sr. John Favarola,
Excmo. Sr. Agustín Román, distinguidas Hermanas Jeanne
O’Laughlin, op Presidenta y D. Inez Andreas, Directora de la
Junta de Regentes, Sr. Rector y claustro de profesores de este alto
Centro Decente, Señoras y Señores.
Desde antes de conocer la fecha
probable de mi viaje a Miami esta Universidad de Barry, me hizo llegar
una invitación para que la visitara. Me comunicaba al mismo tiempo el
acuerdo de otorgarme el título de Doctor "Honoris Causa" que confiere
esta prestigiosa institución.
Agradezco vivamente este alto honor
que en mi persona la Universidad de Barry confiere a la Iglesia Católica
de Cuba y al pueblo cubano. A la iglesia Católica cubana porque el que
resulta inmerecidamente distinguido es Cardenal de la Iglesia y ejerce
su ministerio episcopal en Cuba como Arzobispo de La Habana. Al pueblo
de Cuba, porque ese Cardenal Arzobispo de La Habana es cubano y todo lo
que a mí me honra, honra también a mi amada Patria. Expreso de antemano
mi gratitud por este gesto que cobra también una especial significación
y contribuye a los empeños de la Iglesia Católica por acercar cede vez
más las comunidades eclesiales de Cuba y del Sur de la Florida, unidas
por su común fe católica. El estrechamiento de esos lazos puede llegar a
ser un medio privilegiado pare impulsar la concordia y la unidad entre
todos los cubanos.
Un centro de estudios como éste es
una hermosa realización que participa en el desarrollo intelectual,
técnico y profesional de la gran nación americana, desde su identidad
católica. Para nosotros en Cuba un proyecto así, es actualmente
impensable, pues toda la educación primaria, secundaria y superior es
dirigida por el estado. Sin embargo, la Iglesia Católica en Cuba siempre
aspire a tenor sus propios centros de enseñanza como los tiene en tantos
países del mundo v como los tuvo en el pasado en nuestro país, de
acuerdo a la tradición de educación cristiana que hubo en Cuba desde los
inicios de la colonización española.
La historia de la educación en Cuba
encuentre sus raíces a principios del siglo XVI, cuando también comienza
la colonización. La educación en Cuba nació cristiana debido a varios
motivos. Se iniciaba en un marco de cultura cristiana, más en concreto,
de la cultura católica propia de la Reconquista y del apogeo político de
la Casa de los Austria. El primer maestro cubano es el sacerdote nativo
Miguel Velázquez, a quien se le confía esta tarea. A sacerdotes y
religiosos los corresponde mayormente la continuación de esta labor
hasta inicios del siglo XIX. Indudablemente existe una específica
inspiración cristiana en los agentes, métodos, estilos los y contenidos
de la educación en Cuba, aún en las disciplinas estrictamente seculares.
Hasta el año 1670 no se encuentra el
vivo deseo de fundar un centro universitario en Cuba. Corresponde a la
iniciativa del fraile dominico Diego Romero, prior de la
provincia eclesiástica de Santa Cruz de las Indias, la petición al
cabildo habanero para crear una universidad en el convento de San Juan
de Letrán de La Habana. Las gestiones no ,prosperaron de inmediato hasta
que en 1721 el Papa Inocencio XIII por el Breve Apostólico
Aeternae Sapientiae creó la Universidad de La Habana, la cual no se
fundó hasta el 5 de enero de 1728, prácticamente dos siglos más tarde de
lo que se fundara la primera universidad en el Nuevo Mundo, en este
caso, la de Santo Domingo en 1538. La primera universidad surgía como
Real y Pontificia, debido a la naturaleza de su doble origen( la
sujeción al Real Patronato y el Breve Pontificio). Llevaba en nombre de
San Jerónimo, aludiendo al nombre de quien era obispo de Cuba en
aquel entonces : Jerónimo Valdés. El número de cátedras ascendía
a 21, repartidas en las siguientes materias: Teología (a cargo de los
frailes dominicos), Leyes, Cánones, Medicina, Artes (Filosofía),
Matemáticas, Sagradas escrituras, Retórica y Gramática, a cargo de
seculares.
No se puede hablar de la enseñanza
universitaria en Cuba, sin mencionar la extraordinaria labor realizada
por el seminario "San Carlos y San Ambrosio", fundado por el rey
Carlos III en el año 1772. Por planes de estudio, el seminario
estuvo afiliado a la Real y Pontificia Universidad de La Habana; de modo
que podía preparar a sus alumnos para grados académicos, no solo de
carácter teológico; sino además para los de carácter secular. Al
seminario de La Habana venían a estudiar alumnos que se preparaban para
recibir las Sagradas Ordenes junto con los que se formaban en Filosofía,
Letras, Derecho y Ciencias.
El seminario tuvo su época de oro,
que podemos fijar entro el año 1790 y 1842. En 1790, llega a Cuba el más
excelente de los gobernantes españoles que rigió la isla durante los
cuatro siglos de dominación española, Don Luis de las Casas,
hombre iluminado, hijo de su época, la del Despotismo Ilustrado, trajo a
Cuba aires de renovación encaminados a elevar el nivel económico,
político y social de esta porción de España que ya después del fin de la
dominación inglesa, comenzaba a ver el nacimiento de lea primeras
semillas de su nacionalidad.
El influjo renovador de Las Casas
en la vida de Cuba se sintió por sus efectos en las aulas del seminario.
El Padre José Agustín Caballero, profesor y vicerrector del
seminario durante muchos años, fue uno de los principales colaboradores
de Las Casas. El es el Padre de nuestra Filosofía -así lo llamó
Martí, porque a él se debió el inicio de la renovación de los
estudios filosóficos en el seminario de La Habana, que es lo mismo que
decir en Cuba. A dos cuadras del seminario, permanecía la vieja
universidad; vieja en su edificio, vieja en sus estudios -se dice que
tenía dos siglos de atraso-, vieja en sus profesores, quienes no
hallaban modo de quitarse de encima el vetusto Peripato. Aquella
universidad no respondía en su enseñanza a la nación que nacía; por eso
los hombres más lúcidos de esa nación encontraron en el seminario "San
Carlos y San Ambrosio", el centro capaz de proporcionarles maestros,
estudios, métodos, pero sobre todo nuevas ideas, a fin de construir la
nueva patria. Sólo así es explicable que en los inicios de la tercera
década del siglo XIX, el seminario llegase a tener una matricula de 700
alumnos.
Félix Varela, José Antonio
Saco, José de la Luz y Caballero, Nicolás Escobedo,
Carlos Manual de Céspedes, Rafael María de Mendive,
Domingo del Monte y Cirilo Villaverde, constituyen lo mejor
del alumnado del seminario en su época de oro; al mismo tiempo que son
las células fundacionales del pensamiento netamente cubano. Ellos
aprendieron a pensar como cubanos y produjeron un pensamiento cubano en
lo filosófico, lo político, lo social, lo económico y lo cultural.
También Martí llamó a José
Agustín Caballero, el Padre de los Pobres. No se equivocó, porque
nadie puede contradecir que la educación del Seminario San Carlos, en su
época de oro, tuvo un marcado carácter de transformación de la realidad
sociopolítica. Igual calificativo podríamos aplicarlo el resto de los
prohombres entes mencionados.
El Padre Félix Varela continuó
la obra renovadora del Padre Caballero, ahora sostenido por quien
desde el año 1802 ocupó la silla episcopal habanera, el obispo Juan
José Díaz de Espada y Landa, hijo también del pensamiento iluminista,
a quien nuestro Martí le dio un hermoso calificativo: "El más
cubano de los españoles". otros lo llamen "el más grande
de los obispos habaneros en el pasado". Espada no se
limitó a un quehacer estrictamente cultural; sino que su presencia
beneficiosa se hizo sentir en los más variados aspectos de la vida
nacional llevándole progreso humanizador. Si Varela pudo hacer
toda la renovación de la enseñanza en al seminario San Carlos, fue
porque Espada la quería realizar y por eso lo apoyó.
En el seminario, Varela cambió
el Latín por el Español en las clases, transformó la enseñanza de la
filosofía, correspondiente a la decadencia de la segunda escolástica,
por métodos más positivos y racionales; introdujo la enseñanza de la
Física y la Química Experimentales; finalmente se crearon las cátedras
de Economía y Derecho Constitucional. ¿Qué más pedir para una reforma de
la enseñanza, realizada en un período menor de diez años? La reforma
valeriana no dejaba aspectos de la vida integral de los hombres sin
tocar. Constituye un modelo de enseñanza integral en el marco de la
época, para conformar un modo peculiar del pensamiento de una nación.
Los efectos de esa enseñanza marcaron la vida de la nación cubana
durante el siglo XIX hasta llegar Martí en el 95 glorioso.
Un análisis riguroso de los
contenidos de la enseñanza del seminario " San Carlos nos conduce a
descubrir una realidad: todos iban dirigidos a la promoción del hombre
cubano de fines del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. El
carácter humanista de los estudios del seminario habanero en este
período es evidente y singular. El objetivo de la enseñanza humanista
del seminario habanero sobrepasó las metas de aquellos hombres que
concibieron tal objetivo. La historia de la educación en Cuba, y aún
más, la historia de Cuba, quedará marcada de modo indeleble por todo
aquello que en esta institución se fraguó. Minorías selectas, al decir
de Mercado Vitier, influyeron de modo insospechado sobre la vida
de una nación, porque los objetivos de una verdadera educación han de
medirse por el grado de formación humana, social, política y económica
que alcanza; en una palabra, el influjo ético de la formación académica
de este alto centro eclesiástico queda patentizado en los frutos del
mismo no sólo en la vida eclesial cubana, ni siquiera en una etapa de la
historia de la nación; sino en toda la historia a partir de la última
década del siglo XVIII.
Pero pudiéramos preguntarnos ¿qué
subyacía en el fondo de este interés antropológico de la enseñanza
impartida en nuestros seminarios durante sus años áureos? La renovación
de esta enseñanza se efectúa en un ambiente moral cristiano. Sus
principales promotores fueron hombres de Iglesia, algunos de ellos
murieron con fama de santidad; otros constituyen un ejemplo de vidas
intachables. El desinterés y la abnegación se evidencian en todos. Sus
vidas son una muestra de coherencia y rectitud. No es difícil encontrar
a flor de tierra los valores del Evangelio de Jesús presentes, no
de modo superfluo sino sustancial. Las raíces de la enseñanza impartida
en el seminario "San Carlos y San Ambrosio" durante su época de oro
encuentran sus raíces en el cristianismo.
La lucha por la promoción de la
dignidad humana y los valores de la libertad, la justicia, la
fraternidad, la verdad, el amor a la Patria y a su progreso enseñados en
"San Carlos" se nutren en la siempre fresca savia del cristianismo. La
nacionalidad cubana nació cristiana, independientemente del rumbo que se
le haya podido dar después; y esto se debió a la patriótica y cristiana
labor de aquellos hombros que, según palabras de Chacán y
Calvo, representan al Patriarcado de la nación.
Las corrientes sociales y políticas
vigentes en Cuba a lo largo de la pasada centuria, encuentran su punto
de partida en la atmósfera educativa del seminario durante la etapa de
su historia a la cual nos referimos. El antiesclavismo, el reformismo,
el independentismo y el antiaanexionismo hallan el origen de sus hilos
conductores en el ambiente nacionalista de los hombres que se formaron
en las aulas del seminario.
Por el antiesclavismo lucharon el
Padre Caballero, el Padre Varela, José Antonio Saco y
José de la Luz y Caballero. El primero de ellos, ya a finales del
siglo XVlIl, calificó a la esclavitud como "la mayor maldad civil que
han cometido los hombres" y llamó a los esclavos "nuestros hermanos v
prójimos a quienes debemos tributar la más sincera compasión y
benevolencia". El hizo ver a los ricos de su tiempo, miembros de su
clase y alumnos de sus aulas, que eran aquellos, los esclavos, los
"brazos que sostienen nuestros trenes, mueblan nuestras casas, cubren
nuestras mesas, equipan nuestros roperos, mueven nuestros carruajes y
nos hacen gozar de los placeres de la abundancia." Por su parte, José
de la Luz y Caballero llamó a la esclavitud "nuestro veneno,
nuestra lepra social, nuestro pecado original."
La corriente reformista que proponía
un conjunto de mejoras encaminadas a elevar el nivel autonómico,
económico y social de la nación, aunque sin que ésta tuviese que romper
sus lazos con España también fue formulada por algunos alumnos y
profesores del colegio-seminario. Ellos contribuyeron, a su modo, a
concebir un proyecto de vida nacional que dignificase a Cuba, y lo
hicieron valor a lo largo de todo el siglo XIX cubano nutriéndose del
pensamiento humanista aprendido dentro de los muros del viejo caserón.
El independentismo encuentra en el
Padre Félix Varela su primer exponente de clara trascendencia. Sus
escritos políticos revelan la talla del pensamiento independentista de
Varela, exento de todo utilitarismo y lleno de un inmaculado
patriotismo. El origen de las ideas independentistas en Cuba hay que
irlas a buscar al pensamiento del Padre Varela. Este concibió a
Cuba tan isla en lo político como en lo geográfico. Enseñó a pensar,
porque así se empieza a ser libres. Cantó a la libertad con su
pensamiento y su propia vida, alimentada ésta desde el sacerdocio de
Jesucristo. Profeta, sacerdote y cristiano son las distintas
dimensiones del Padre Varela que se imbrican íntimamente para dar
a luz al patriota.
El anexionismo no estuvo presente en
ninguno de los hombres de "San Carlos". Sus gestores más notables, así
como la estructura de su pensamiento, los hallamos fuera del recinto
situado en la vieja calle de San Ignacio. Uno de los alumnos -y luego
profesor- del seminario en su dorada etapa, el publicista José
Antonio Saco, representa la voz más alta del antianexionismo en
aquellos tiempos en los que algunos cubanos volvían su mirada a la gran
nación del norte como solución de los problemas de la Isla. Saco
diría "la anexión, en último resultado, no sería anexión, sino
absorción de Cuba por los Estados Unidos". También afirmaría: "yo
desearía que Cuba no sólo fuese rica, ilustrada, moral y
poderosa, sino que fuese Cuba cubana y no angloamericana". De manera
clarividente Saco se oponía a la anexión político-económica, sino
a lo que sería un mal peor: la anexión cultural. Este pensador, que
jamás fue independentista, supo expresar desde su pensamiento
reformista, antiesclavista y antianexionista lo más sagrado de la cubana
patria, que es la lucha por la identidad nacional.
En 1842 la Universidad de La Habana
se seculariza como consecuencia de la extinción de las órdenes
religiosas en todo el territorio Español. Los frailes dominicos fueron
exclaustrados y la dirección de la universidad pasó al gobierno de la
metrópolis que nombró una administración laica. Un nuevo plan de
estudios fue puesto en vigor y con ello el Real Colegio Seminario de San
Carlos y San Ambrosio se le suprimió la facultad de la enseñanza
académica de carácter secular, dejándosele exclusivamente los estudios
propios de la formación sacerdotal. Con esta medida se cierra lo que
hemos venido llamando época de Oro del seminario.
Existe un cierto vínculo entre el
seminario y Martí. El eslabón viene dado a través de su maestro,
Rafael María de Mendive, quien fuese alumno laico del seminario.
No es exagerado pensar que en la formación del Apóstol de Cuba estuviese
presente todo el caudal espiritual, moral y patriótico que corrió por
las aulas del glorioso centro de estudios. El seminario es la cuna de la
nacionalidad cubana, y Martí constituye el exponente más elevado
de esta nacionalidad. El pensamiento antiesclavista, independentista y
antianexionista, nacidos de la enseñanza fundacional del seminario
alcanza en Martí sus expresiones más elevadas. Tales ideas
cobrarán estructura orgánica en el pensamiento martiano, se plasmarán en
el Partido Revolucionario Cubano y se concretarán en la praxis martiana
para edificar la república cordial.
Los valores cristianos de libertad,
igualdad, fraternidad no excluyente, abnegación, desinterés. amor
promocional al hombre, que están en los cimientos de las enseñanza ética
del seminario de La Habana, son percibidos de modo claro en el
pensamiento y en el quehacer martiano. Martí no habla de odios,
de revanchas de divisiones de inspiración maniquea, y de opción por el
poder hegemónico. El apóstol de la Independencia hablará siempre de
unidad, su quehacer político tiene la impronta de la unidad que se
fabrica desde el pluralismo. Su biografía demuestra que no era un hombre
de capillas ni de círculos cerrados, porque estaba convencido que la
identidad nacional no podía construirse sin las bases del "con todos
y para el bien de todos."
Asistimos hoy a una vuelta al
pensamiento martiano en su integridad. Este año del centenario de la
caída en combate de Martí, ha servido para reforzar la acción de
su pensamiento en la vida de los cubanos. Retornar a Martí, que
es el cubano excepcional, cuyo pensamiento tiene contenido y resonancia
universal, es re-encontrar a nuestros próceres y a aquellos que formaron
con su pensamiento y el testimonio de sus vidas el sentir nacional
cubano. Porque Martí no es un hombre aislado, sino que en
comunicación con sus coetáneos es el heredero de esa tradición
independentista, antiesclavista, antianexionista de nuestro Seminario
San Carlos. Como hemos visto, no sólo el
pensamiento que se forja en esta noble institución, sino la integridad
de vida de quienes lo sustentaban, habían hallado su inspiración y su
modo propio de configuración y expresión en la fe cristiana.
Por eso en este año de análisis t
reflexión sobre la obra martiana es frecuente encontrar en centros de
estudio, en forums nacionales e internacionales tenidos en La Habana o
en otras ciudades de Cuba, temas como "el amor en la obra de Martí",
"el pensamiento cristiano en Martí", etc.
La vuelta a nuestras raíces como
nación nos hace re-descubrir invariablemente la impronta cristiana en
nuestro ser nacional. Esto puede ayudarnos a muchos cubanos a forjar
actitudes nuevas, enraizadas en convicciones originariamente cristianas,
pues todos reconocemos que el pensamiento de los fundadores de la Patria
tiene plena vigencia.
De ahí la importancia de una educación cristiana
actualizada y fiel al mensaje de Cristo y a su Iglesia. Trabajar
por ella es hacerlo no sólo para la generación presente, sino para los
tiempos futuros. Da ahí nuestro aprecio y alta valorización del trabajo
universitario y el sentido particular que confiero a esta dignidad que
me otorga la Universidad de Barry. Muchas gracias. [top] |
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SUMMARY OF THE CATHOLIC SOCIAL DOCTRINE
Forum XXI, ACU-Miami |
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Through its moral teachings and
judgments, the Catholic Church strives to inspire right attitudes with
respect to earthly goods and in socio-economic relationships. If these
relationships are determined entirely by economic factors, the results
will be contrary to the nature of human beings; if profit becomes their
exclusive norm and ultimate end, the result will be greed and disturb
the social order; if fundamental human rights are subordinated to the
collective organization of production, human dignity will suffer and
individuals will be enslaved, in idolization of money.
Instead, the world needs a reasonable
regulation of the marketplace and economic initiatives, in keeping with
a just hierarchy of values and a view to the common good. Economic
development and growth are to satisfy the needs of human beings. The
economy, political policies and institutions should serve the people,
not the other way around.
The social doctrine of the catholic
Church constitutes a body of principles developed over centuries, as new
situations are analyzed in the light of revelation. Starting with the
Bible and the teachings and writings of Jesus Christ, his apostles and
hundreds of experts, saints and synods, these principles have been fully
developed in the papal encyclical letters Rerum Novarum issued by
Pope Leo XIII on May 15, 1891 and Centesimus Annus by Pope John
Paul II one century later on May 1, 1991. They are included in
Chapter Two of Part Three (The Human Community, p. 1878-1948) and under
the Seventh Commandment (p. 2402-2463) of the Catechism of the Catholic
Church, and in other important documents and tradition of the Church.
Human Dignity.
The Social Doctrine of the Catholic
Church focuses on the correct understanding of the whole human person.
The unique value of the individual, i.e. human dignity, is rooted in the
fact that man was created in the image and likeness of God, as revealed
in Genesis, the first book of the Bible. The individual human being has,
besides what he acquires through his work, other rights that proceed
from this essential dignity.
Consequently, development
cannot be understood solely in its economic aspect, but rather in the
dimension of the integral human being. Development includes the real
growth of human dignity, creativity and achievement of the true purpose
of life. Moreover, the individual human being needs to live in
society. Forming associations or groups of persons bound together
organically in a unity that goes beyond each of them.
Life in society requires a set of
rules that ensure justice and peace. Such rules have evolved through the
history of mankind from the times of Hammurabi and the concept of tooth
for tooth and eye for eye, to modern codes of law and the Universal
Declaration of Human Rights. Such rules respond to the need of
establishing law and order by translating into positive law the natural
law inscribed in the human heart and conscience of every individual to
guide moral behavior.
Frequently individuals are alienated
by inverting means and ends, giving value of ultimate end to what is
only a means to an end, giving value of ultimate end to what is only a
means to an end. The integral development of the individual in
society requires the assurance of all human rights, from freedom and
life, to the right to family life, creativity, work, worship and to
discover and live according to the truth, which is God.
Private property and the common good.
God granted man the stewardship of
the earth and its resources for the common good of all mankind.
Private property is a fundamental and legitimate right that
guarantees the freedom and dignity of human beings, helping everyone
satisfy their needs and those of their dependents. It is especially
necessary for the freedom and the physical, spiritual and religious
welfare of the family, including its right to migrate.
But this fundamental right is limited
by the social function of all property, especially of capital goods
(i.e. land and factories). Excesses of unbridled ambition for economic
power and domination that lead to the destruction of the economy and
social order must be curbed by rules of practical morality based on
justice and charity. Private property does not negate the universal
destiny of all that has been created. Owners are but managers
responsible to make it produce and grow for the benefit of all. The
interest of individuals or of societies must be harmonized with the
common good (Mater et Magistra p.37).
The common good concerns the
life of all human beings and includes the social conditions that allow
them to progress and reach their fulfillment. It presupposes respect for
the fundamental and inalienable rights of the individual, especially to
act in freedom, the social well-being and development of the group or
society and the stability and security of a just order. Because all
mankind is increasingly and universally interdependent, the common
good embraces the entire human family.
Labor and fair salary.
By working, people cooperate in the
task of Creation. Work is both a right and an obligation,
corresponding to the dignity of the persons, through which they obtain
the wherewithall to support themselves, a stable family and contribute
to the improvement of the community at large.
The right to work includes the
right to form professional organizations, including unions, to rest and
vacations, and to strike in defense of legitimate rights when peaceful
negotiations fail to redress a wrong. It also includes the right of
economic initiative, of participating in planning and decisions
affecting one’s job, of participating in profits and even in the
ownership of an enterprise, under fair and equitable conditions.
The right to fair compensation
cannot be left entirely up to the agreement between parties, because
work is necessary to preserve life, and poor people can only survive
with the fruit of their work, which must be adequate for the survival of
workers and their families. Since salaries are the rightful compensation
of labor, denying or withholding them is a grave injustice. It is a
grave sin against the dignity of human beings and their fundamental
rights to buy, sell or trade workers as merchandise and otherwise force
them to work as economic units or things, ignoring their human dignity.
Politics.
The function of the state is
not to favor the rich, but rather to ensure justice and the human rights
of individuals. The main function of the state is to create conditions
favorable to a free economic activity that will produce an abundance of
jobs, goods and services, and to ensure security so that all may enjoy
the fruits of their work and feel stimulated to contribute to the
production process. According to the principle of subsidiarity,
although the state is to look after the common good, not every decision,
plan or activity should come paternalistically from the state, which
should keep hands off as long as anyone or any lower-level organization
can take care of it.
On the other hand, when individuals
and lower-level organizations cannot perform a necessary activity, the
state is obliged under the complementarity principle to fill in
the vacuum. But even in these cases, the state intervention should be
temporary, providing incentives to individuals and lower organizations
to replace the state. This process is today popularly known as
privatization.
Since there are disparities
everywhere in the world, the state is compelled by the solidarity
principle to assist the poor and weaker in a particular way.
Cooperatives, employee ownership plans, worker codetermination and
participating management schemes, including the participatory enterprise,
are some of the ways governments should help correct such a disparities
without excessive government intervention. The Kingdom of God
illuminates the order of a human society worthy of human dignity,
correcting the many errors and deviations in pursuit of happiness and
the common good.
Integral Democracy.
By their very nature, human beings
need social life. Individuals are united organically in human
communities or societies, whose principle, subject and end is the human
person. Society, in turn, needs an authority to govern it and
ensure the common good of the community. Individuals have the right
and the obligation to participate in public life, to promote the
common good and conditions that improve human life, while preventing
fraud and other subterfuges incompatible with justice. Participation
begins with education and culture. Everyone has the right to enjoy
cultural treasures and to receive primary and professional education.
Having the same nature and origin, all human beings deserve the equality
derived from their dignity. Respect for the human person entails respect
for the rights that flow from his dignity as a creature, despite the
diversity that exists among individuals and cultures, in accordance with
the talents endowed by the Creator.
The universal dimension of solidarity.
While the social doctrine of the
Church concentrated its efforts during the last century in fighting the
injustices created by the Industrial Revolution and false ideology of
communism, its concern focuses today on the injustice of the enormous
gap between the rich and poor nations. Pope John XXIII, in
his encyclical Mater et Magistra of May 15, 1961 (p.157), stated that
the most pressing question of our day concerns the relationship between
economically advanced commonwealths and those that are in a process of
development.
These were the times when Fidel
Castro seized power and of the Second Vatican council (Jan. 1959), when
the Alliance for Progress was launched, when economists and world
leaders were concerned with poverty and inequalities among nations. It
was then that the British economist, Barbara Ward, wrote The Rich
Nations and the Poor Nations, and heads of state around the world sought
to mobilize international aid at a hopeful rate of 1% of the
gross national product of rich nations.
Pope John XXIII declared that
the solidarity which binds everyone as members of a single family makes
it a duty for richer nations to be concerned with the poverty of others;
but he added that the real solution is to be found in economic
development and social progress, respectful of human values (Mater et
Magistra p.194). Pope Pius XII had already stated in 1943 that
salvation and justice is to be found in well planned evolution rather
than revolution; and that violence does nothing but destroy, not
build, and inflame passions, not cool them. Pope Paul John II in
Centesimus Annun (p.23 & 24) points to the violations of workers rights
and the inefficiency of the economic system as the causes for the
downfall of oppressive regimes in Eastern Europe in 1989. Marxism
had promised to eradicate God from the human heart, but the results have
shown that it is not possible without tearing that very heart. It is a
clear signal for those who attempt to eliminate justice and morals from
politics. Where society is organized arbitrarily, the result is chaos
and decadence.
One hundred years before, Pope Leo
XIII had warned against the simplistic and radical solution proposed
by socialism. Fostering hatred of the rich against the poor and
eliminating private property, in effect, has worked against the working
class, as the experience in Eastern Europe shows. The fundamental
mistake of real socialism has been to subordinate the human person to
the socio-economic mechanism.
Arbitration and negotiation in
the spirit of peace, love and forgiveness must replace hatred and
violence. A moral and economic reconstruction of countries in
Eastern Europe and the Third World is required in order that peace and
prosperity reaches the entire human family, with particular assistance
to the poorer. Development must reach an integral
dimension, not only bringing the standard of underdeveloped countries up
to that of the richer, but especially by supporting the growth of the
dignity and creativity of every individual in accordance with the call
of God (CA p. 29).
Human Rights.
The two world Wars of this century
created the urge for political institutions that ensure peace, justice
and progress worldwide. The League of Nations was created after the
first World War, only to collapse and lead to an even more terrible
conflict. Pope Pius XII raised his voice repeatedly, especially
in his Radio Broadcast, Christmas 1941, asking for a new
international order based on moral principles that insure the
integrity of small nations and their economic development.
The most recent attempt to fulfill
this aspiration was the creation of the United Nations after world war
II (1945) and the Universal declaration of Human Rights adopted in 1948
by the General Assembly, whose article one recognizes that all men are
free and equal in dignity and rights. Born from the natural law
impressed in the conscience of all human beings, the Human Rights were
incorporated into the universal agreements of Helsinki in 1975. As
Jacques Maritain remarked, these Human Rights, which he defended as
ambassador of the Vatican, are the only point of practical agreement in
an ideologically divided world. Increasingly they constitute the basis
for international action, as a sort of World Magna Carta, as was the
case in the Persian Gulf War. In our interdependent world, where trade,
investment, communications, and all types of transactions encompass the
entire world, it is necessary to regulate such activities on a universal
scale very much as they are at the national level.
Creation, the environment and
development.
Driven by the desire to have and
enjoy more, human beings are foolishly destroying the environment,
thinking they can arbitrarily abuse Creation. Instead of collaborating
with God in his creative work, individuals dare to replace the Creator,
thereby provoking the revolt of nature, in complete oblivion of their
obligations toward future generations.
There is nothing wrong with the
aspiration for a better life, to have more and better things. But there
is a danger of falling into irresponsible consumerism, with the
undesirable consequences of drugs, pornography and other excesses that
lead to the exploitation of the weaker. Rather than making consumption
an end of itself, a lifestyle seeking truth, beauty and the common good
should be encouraged. This would open the option to invest in areas and
sectors that need it most, while cutting down on waste. It is truly
necessary and reasonable to produce more and better material goods; but
it is equally important and in conformity with justice, that wealth be
equitably distributed among all, including future generations. To
achieve such an integral development of society increases the
meaning of God and of material goods for the benefit of individuals now
and in the future. The required increase in production must be based on
environmentally friendly technologies for the production of raw
materials, manufacturing, packaging systems and transportation, so that
developmental efforts do not destroy the very ecology on which growth
and progress rest.
The seventh commandment implies
respect to the integrity of creation. Animals, plants, minerals,
vegetables and other created beings and things are destined for the
common good of all mankind. Their use is subject to the moral principles
that rule all human acts. It seems that indeed mankind has taken notice
of these considerations at Planet Earth Summit held in Rio de
Janeiro in June 1992, when 172 nations unanimously agreed to link
economic development to protection of the environment and recognized the
dignity of the human person. As if illuminated by the Social
Doctrine of the Church, the world leaders meeting in Rio de Janeiro
reaffirmed their solidarity in eradicating poverty from the earth and
giving a special priority to the more underdeveloped and ecologically
vulnerable countries. Alleviating poverty and protecting the environment
were seen as two faces of the same coin.
Free Enterprise and Free Trade.
Knowledge is today the principal
kind of property, the main asset of enterprises. Knowledge includes
technologies and marketing or perception of what consumers desire and
how to combine productive factors in order to produce material goods and
services that satisfy such desires, i.e. wealth (CA. 32). It
follows that the principal economic resource is the human person
and knowledge. People are effectively organized in productive
enterprises where success is measured in terms of new and innovative
products that satisfy market demands. To be productive, innovative and
creative, human beings must be free and incentivized, including the
recognition of their dignity and the right to participate. Pope John
Paul II recognizes the positive aspects of
the free enterprise system rooted in the freedom of the person.
Similarly Pope John Paul II
sees isolationism and protectionism as drawbacks to development. History
shows that countries that have isolated themselves have in fact
stagnated or even lagged (CA p. 33). Consequently the key is to gain
fair access to international markets based on the value of human
resources and not natural resources. Both at national and international
levels free trade is the most effective instrument to sell and to
satisfy market needs. Equally, all nations, enterprises and institutions
are under the obligation to promote conditions to satisfy the needs of
consumers, especially those in the Third World, and for those with the
necessary human resources to be given the technology and assistance to
produce the goods for that purpose (CA 33).
Economic Participation.
It is an innate aspiration of human
beings engaged in productive activity to assume responsibility and to
perfect themselves by participating in the planning and execution of the
entire productive process. Justice requires more than the mere
distribution of wealth and fair compensation; it encompasses
participation in profits, management decisions and ownership. (Mater et
Magistra P. 82-103). Catholic Social Doctrine has always called for some
type of employee participation. In his Radio Broadcast of Sept. I, 1944,
Pope Pius XII said: "Small and medium-sized holdings in
agriculture, in the arts and crafts, in commerce and industry, should
be fostered. Such enterprises should join in mutual-aid societies
in order that the services and benefits of large-scale enterprises will
be available to them. So far as these larger enter rises are
concerned, work agreements should in some way be modified by
partnership arrangements."
In 1844, post Industrial Revolution
reformers came up with, among other novel ideas, that of consumer
cooperatives, which enjoyed great success in Rochdale, England. The
system of cooperatives spread over time to most countries and almost all
types 0£ economic activities, e.g. savings, farming and, more recently,
even industrial cooperatives in Mondragon, Spain. Pope John Paul II
underlines their positive contributions to development, education,
participation and solidarity (CA 16). Cooperatives seek to give groups
with limited resources the opportunity to create and participate in
their own enterprise, by joining others in solidarity in order to enjoy
better terms and conditions (i.e. lower prices, better financial results,
economies and markets of scale). These benefits are distributed in
proportion to the members' use of or contribution to cooperative
services. Each member has one vote in a truly democratic organization
that promotes education and progress of its members.
In Germany, after the second World
war, a system of codetermination (Mitbestimung) was gradually
developed by law. At present it gives workers and employees equal
representation on the supervisory boards of all companies with more than
200 employees. In the USA, employee participation has been
achieved through several schemes that allow employees to own corporate
stock. Especially successful has been the Employee stock Ownership Plan
(ESOP) engineered by Louis 0. Kelso and Mortimer J. Adler, and currently
promoted by the center for Economic and Social Justice, inspired by the
Encyclical Quadragesimo Anno of Pope Pius XI. Tax exemptions and
other favorable treatment granted by law have greatly encouraged the
growth of these schemes.
In the USA and other countries there
is a process of democratization going on in most enterprises.
original owners who created enterprises and have become old, or whose
enterprises have grown beyond their financial capabilities, have
gradually taken in partners or gone public to the market, surrendering
part of their ownership. Investors buying the stock of such corporations
in the market are many and very different. From the wealthy few to the
many small widows, from banks, insurance companies, pension funds and
other financial institutions to company employees, most companies have,
in fact, become the property of a host of owners.
Corporate governance has become a
science and an art, a part of modern democratic practice. The problem is
that most stockholders today do not feel owners: they are interested in
the dividend and appreciation (or loss) of their shares. Corporations
have ceased to have real owners who are totally concerned with the well-being,
success and survival of the enterprise. To revive entrepreneurship,
productivity, creativity and other qualities of successful enterprises,
job creation and economic development, shareholders must become real
owners.
Participation, as recognized by the
social doctrine of the Church, encourages the creation of small
enterprises and cooperatives by employees and workers. It also
encourages the formation of participatory enterprises where
employees and investors share the ownership. Financing of such
enterprises can take many shapes and forms. Governments and
international institutions must provide financial, technological and
managerial assistance to the formation of such enterprises.
After all, wealth creation is
the function of enterprises. They are the source of real jobs, of goods
and services to satisfy the needs of the population the first step
toward economic development of any nation. When policies are discussed
at world or regional level, economic development cannot be separated
from participation any more than from trade, the ecology, social and
cultural realities, freedom, family life, moral decisions nor the
integral human person. Nor can it be ignored that development starts
with the production of wealth by human beings, without which nothing can
be distributed nor can there be any improvement in the standard of
living of mankind. [top] |
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REPORTE ANUAL DE LA
CASA DE UNO
EN CHILI, NY.
Enrique Hernández-Miyares. |
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Las actividades de esta pequeña
célula del "Corpus" agrupacional, donde se trata de hacer bueno que en
cada primer puesto haya un agrupado, y que el honor más preciado sea
servir, pueden dividirse en dos grupos: Parroquiales y
extra-parroquiales
En nuestra parroquia de 2400
familias, soy uno de los ocho ministros Extraordinarios de la Eucaristía
en la misa de los sábados a las 5 PM.; estoy preparándome para presidir
servicios de comunión los días entre semana cuando no hay sacerdote
disponible; Soy el editor de la publicación que llega por correos a
todas las familias; pertenezco al Ministerio Social que tiene a cargo
las actividades caritativas, v. gr. organizar la colecta, entrega
semanal de alimentos para comedores gratuitos de áreas pobres de la
ciudad, recoger donaciones de muebles y artículos de la casa para el
Centro de Refugiados, organizar y distribuir más de 800 paquetes de
Navidad para las familias necesitadas y para las personas.
hospitalizadas o en asilos, ayudar a centros para madres solteras, y
visitar a los enfermos; voy a trabajar en la composición gráfica de un
nuevo directorio parroquial; una o dos veces al año presento un tema
para adultos que van a ser bautizados (RCIA); semanalmente participo en
un grupo de estudios bíblicos y en programas de desarrollo espiritual y
moral (SPARC). No puedo dejar de mencionar la sociedad de parroquianos
de 60 años o más, "Seasoned People", en la cual participo muy
activamente, habiéndoles organizado por dos años consecutivos un picnic
de lechón asado. En todas estas actividades participa también mi esposa
de 40 años de casados.
Fuera de la parroquia, soy miembro
activo del club de Leones, reelecto secretario del mismo, lo que incluye
bastante más que tomar notas en las reuniones y mecanografiar actas,
pues el Secretario tiene más responsabilidades
que todos los demás juntos, como contacto oficial con el distrito 2OE-l,
con, el Distrito Múltiple 20 (New York y Bermudas), y con la oficina
internacional de Oak Ridge IL., además de ser "jefe de despacho",
secretario de correspondencia, y guardián de los archivos. Y como si
fuera poco, tengo a mi cargo la publicidad del club. Como León, soy
miembro de la Directiva de una fundación regional para ayudar a personas
sordas, y en el distrito soy miembro de un comité para ayudar a los
ciegos. Este año me he ofrecido de voluntario para probar clínicamente
una nueva medicina para controlar el glaucoma.
Además durante año y medio, fui parte
de una mesa redonda de lectores de nuestro periódico local donde se
criticaban mensualmente áreas de información, y de un panel especial
sobre el reportaje de crímenes. De cuando en cuando escribo algo (cartas
al editor, por ejemplo o cosas más largas cuando el asunto lo merece).
En diciembre tomé parte en un programa de TV, con un profesor y un
funcionario del programa diocesano de relocalización de refugiados
relacionado con el problema de Cuba.
También, saco mi cuarto a espadas
para "Esto-Vir" cada vez que se ofrece la ocasión. Todas estas
actividades se practican "gratis et amore", ya que mi condición de
retirado me lo permite.
El resto del tiempo, además de
ejercitarme espiritual y físicamente con regularidad, leer intensamente,
realizar la tareas propias de un esposo, padre y abuelo, que incluyen
llevar a mi esposa (que no maneja) a donde quiera ir, dormir ocho horas,
disfrutar de eventos musicales y artísticos, que en esta ciudad son
gratis o de muy bajo costo para los "veteranos", y tener contacto
regular con nuestros hijos (Beatriz, en Little Rock, Ark;
Graciela, a cinco minutos, en Chili; Inés, en NYC; Mari,
en El Cajón, Cal; Carmen, en el cielo; Pedro, en la base
aérea de Lansing, Virginia; Pablo, en Albuquerque, N.Mex; Ana,
en Calais, Maine; y Juan en Bar Harbor, Maine). La cercanía de
Graciela, una de las razones para mudarnos a esta área, nos facilita
el inigualable arte de ser abuelos, visitando y siendo visitados por un
nieto y una nieta que viven a cinco minutos de este apartamiento. Y,
cuando a Dios le plazca llamarme, voy a efectuar mi último servicio en
la tierra, como donante de córneas y otros órganos para trasplantes, y
de resto para enseñar medicina en la Universidad de Rochester.
Aquí me despido, afectísimo en el
Jefe y Maestro y en su Madre Santísima. [top] |
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UN
SALUDO A GENARO CAL
Ramón Domínguez,
ACU-Washington |
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Lucas 12:49, "Vine a traer fuego a la
tierra y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!"
Quienes conocimos a Genaro
sabemos cuán fielmente el vivía esta idea evangélica. Su intensidad en
todos los quehaceres, tanto en el trabajo como en la evangelización
fueron testimonio de que Genaro tomó siempre muy seriamente su
función de agrupado. El describir a Genaro es algo difícil pero
también fácil. Los que compartimos con él largos años y numerosas
experiencias, podemos testificar de su generoso corazón y de su
preocupación por la justicia social en el trabajo. La largueza con su
tiempo y dedicación a la ayuda de cualquiera que llamara a su puerta
fueron iempre notables. Si alguien necesitaba un abrigo Genaro le
daba el suyo sin pensar que él también lo necesitaba y que quizás era el
único que tenía.
Genaro, un hombre comprensivo
y humilde, sin embargo, era totalmente intolerante de aquellos que
sabiendo lo que debían hacer, fallaban en su compromiso. Para describir
a Genaro debemos presentar sus características por excelencia, es
decir su fidelidad y amor por su familia, la Agrupación y la Iglesia.
Para él, la formación de sus hijos tomó el papel mas importante junto a
la defensa de los principios de la Fe, así, Genaro después de
muchas horas de trabajo en el taller de Stamford Conn. dedicó sus noches
al estudio de Teología y Filosofía para rebatir todos los errores que
percibía en las tareas y estudios de sus hijos. Igualmente analizaba los
escritos de los numerosos teólogos que daban charlas en las iglesias
locales y repartía a los concurrentes una síntesis escrita de todos los
errores que eso teólogo había presentado en sus artículos.
El amor de Genaro por su
familia fue también compartido por la familia agrupacional, pues
Genaro siempre estaba dispuesto a ayudar a todos los agrupados que
conoció a través de los años. Y lo digo por experiencia personal vivida
a través de muchos años y discusiones; pues conocer a Genaro, era
el de siempre discutir con Genaro; de cómo debemos ser mejores y
más efectivos en la Fe, o de cómo debemos defender la Fe y ser más
humildes en el Señor.
Genarito, o Jerry, como lo conocían los
americanos, sembró para siempre en nosotros un sentimiento de ser
Quijotes en esta tierra, donde la mayoría es todavía Protestante,
incluyendo a muchos "Católicos"; y enseñarnos que nuestra labor es la de
predicar y salvar a todas las almas que se nos acerquen aunque nuestras
armas no sean más que un jumento y una lanza frente a un ejercito
armado. [top] |
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RAÍCES CASTELLANAS DE LA
ESPIRITUALIDAD IGNACIANA .
José M. Hernández, ACU-Miami |
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Como la gracia divina suele trabajar
sobre circunstancias humanas concretas, nunca as fácil entender al ideal
de perfección de los grandes santos sin tener en cuanta su nacionalidad,
su educación, el ambiente en que nacieron y crecieron, y la cultura en
que vivieron. Uno de los ejemplos más ilustrativos es el de San
Agustín, cuya juventud pecadora es sin duda uno de los elementos
integrantes de su teología y espiritualidad. Y lo mismo ocurre en el
caso de otros santos, como San Francisco de Asís y San
Francisco de Sales. Ignacio de Loyola no es una excepción de
esta regla.
Como se sabe, era vasco de
nacimiento, y siempre conservó en su personalidad los rasgos comunes a
los hombres de su tierra. Pero cuando se recuerda que de él no ha
quedado nada escrito en vascuence, y sobra todo, cuando uno tiene la
oportunidad de visitar su valle natal de Loyola, como la tuve yo hace
algunos años, es imposible evitar hacer conjeturas sobre los factores
que configuraron su desarrollo espiritual.
Acababa yo de visitar la ciudad
castellana de Arévalo (a una hora más o menos de Madrid ) donde
Ignacio pasó gran parte de su primera juventud, y cuando pude
contemplar la hondonada de Loyola desde lo alto de la carretera, no pude
menos que pensar en al aislamiento en que debieron vivir sus habitantes
a fines del siglo XV y principios del XVI, época de la niñez del santo.
Si su padre (o tal vez hermano mayor) no lo hubiesen enviado a servir de
paje en la casa de Juan Velázquez de Cuéllar en Arévalo ¿habría
habido San Ignacio? ¿habría sido su espiritualidad la misma que
dio origen a los Ejercicios Espirituales?
No se trata aquí de definir esa
espiritualidad, empresa que desbordaría los límites de esta breve
comentario. Notemos, simplemente, que una de sus principales
características es el magis o más, ese ferviente deseo de más
señalarse en el servicio divino que obsesionaba a Ignacio. No es difícil
ver en esta idea un trasplantar al orden espiritual de los ideales
caballerescos que impregnaban la atmósfera de Arévalo en aquel entonces.
Cuando Ignacio fue a vivir en
casa de Velázquez de Cuéllar este era Contador Mayor de los Rayes
Católicos, quienes también residían en Arévalo. Allí, pues, entró el
adolescente vasco en contacto con la corte real, y allí aprendió lo que
era la fidelidad a los monarcas, lo que era la noble discipline de la
corte, y, sin duda lo más importante de todo, lo que un súbdito leal
debía ser para no ser tenido por "perverso caballero": ocupar un puesto
de primera fila en la lucha de su Rey contra los infieles (máximos
exponentes del mal en su cultura).
Es este precisamente el ideal que
Ignacio propone al ejercitante cuando le habla de servir al Rey Eternal.
En los Ejercicios se refiere a Dios como "su Divina Majestad;" en la
meditación de la Encarnación describe a la Trinidad como asentada sobra
su trono; y no olvida mencionar a la "corte celestial" que rodea a "su
Majestad" cuando, por ejemplo, invite al ejercitante a considerar su
respuesta a la llamada de Cristo, que le pide que lo siga en su
mortal combate contra las fuerzas da Satanás. Para Ignacio
no cabe otra respuesta que la oblación "de mayor estima," esto es, el
ofrecimiento de ocupar un puesto de vanguardia para más distinguirse en
el servicio de su natural Rey y Señor.
Nada de esto, por supuesto, habría sido escrito sin
la llamada visión de orillas del Cardoner, que Ignacio tuvo en
las afueras de Manresa. Pero la materia prima, los términos de
referencia del santo datan de la estancia en Arévalo. La parábola del
Rey Temporal y al Rey Eternal y la contraposición de las Dos Banderas,
las dos meditaciones más importantes de los Ejercicios Espirituales, son
de raíz netamente castellana. [top] |
|
PUERTO
RICO
Jorge Hidalgo, ACU- Puerto
Rico |
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Nuestro grupo sigue teniendo las
guardias los sábados con asistencia de alguno del grupo de la ACU-Puerto
Rico, mientras que los lunes ellos tienen una reunión para instrucción
de aspirantes la cual goza a menudo de la Santa Misa dicha por el P.
Guillermo (Willy) Arias S.J..
En el mes de septiembre se celebraron
misas por los aniversarios de las muertes de nuestros queridos Miguel
Figueroa y Antonio Pérez.
Por otro lado hemos tenido a Juan
Suárez ausente por enfermedad pero gracias a Dios ya se está
recuperando.
En noviembre planeamos un retiro de un día para
matrimonios; este proyecto está a cargo de del incansable Paquito
Pérez Vich y de nuestro presidente, Jorge Hidalgo. [top] |
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Washington
D.C.
Ramón
Domínguez, ACU Washington. |
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Durante las últimas semanas hemos
tenido mucha actividad en la casa de Washington con una obra de
renovación que está dirigiendo Tony Diez para un cuarto de
estudio en el sótano y reconstruir completamente dos baños, uno para las
visitas y otro para los residentes, Con estas mejoras, la casa va a
quedar muy agradable y acogedora. En Septiembre tuvimos la tanda do
ejercicios espirituales para señoras dirigida por el Padre Llorente.
A finales de Septiembre tuvimos también la boda de Ingrid Lavín,
hija de Roberto y Raquel Lavín, que fue una ocasión de
mucha alegría y una oportunidad de compartir para la familia
agrupacional.
La visita de Su
Santidad Juan Pablo II a Baltimore y New York ha sido motivo de
inspiración para todos los católicos americanos, pero especialmente para
los agrupados de Washington que están tan cerca de Baltimore. Algunos
agrupados tuvieron oportunidad do participar de los eventos en Baltimore
y New York. Las homilías de Su Santidad
son obviamente motivos de. reflexión para todos nosotros. Ojalá que
algún agrupado se anime a comentarlas en un futuro Esto-Vir.
[top] |
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RETOS QUE NOS DEJA EL
SIGLO
Javier Casas, ACU-Miami |
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René Cortázar en un discurso
ante la última reunión mundial de las Comunidades de Vida Cristiana
expuso ciertas ideas sobre las tendencias que prevalecen ante un siglo
que termina con un reto para la evangelización. Las siguientes líneas
giran alrededor de las ideas expuestas en ese discurso.
En un mundo altamente tecnológico, se
alterara la distribución de información y el conocimiento, haciéndolas
mas accesibles a todos. La comunicación por satélite, las computadoras y
la "supercarretera" electrónica son las nuevas modalidades de
comunicación que crearán una sociedad más global con mayores
posibilidades para la persona y pequeñas organizaciones. La adquisición
de datos ya está al alcance de mayor número de personas en cualquier
lugar de la tierra. Por los medios de comunicación global se
universaliza un cierto ideal de vida y de comportamiento.
Una más fuerte tendencia hacia la
democratización producirá formas más representativas del poder
político basadas en principios de participación. Esto pudiera dar pie a
una mayor vida asociativa así como un mayor respeto por los derechos
humanos y honestidad en los asuntos públicos. Se establecerá un papel
más central de la persona y sus relaciones con otras personas.
El creciente desarrollo económico
dará confianza en la posibilidad de repetir el fenómeno de los países
del Asia-Pacífico, los que sin grandes recursos naturales han obtenido
un crecimiento tres veces mayor que el de los países ricos con una
distribución más equitativa de la renta y por consiguiente un concepto
de ahorro para la posteridad. Esta tendencia generará un hombre nuevo
dueño de su propio destino en contraposición a la del hombre
predestinado y víctima del oscurantismo propio de la ignorancia.
El presente modelo de modernización a
todo costo quedará agotado ante un presente frustrante de acumulación de
riquezas que ha dañado la naturaleza y debilitado las comunidades. Las
empresas ya se organizan sobre bases de la creatividad del trabajador
con la consecuente aparición del concepto de administración desde una
mesa redonda en substitución del modelo vertical prevaleciente. El
trabajador se convierte en estímulo de crecimiento para la empresa.
Igualdad y equidad dejarán de ser valores éticos para convertirse en
principios de sana administración. El trabajador dejará de ser
instrumento de producción alienado de la fase creativa del proceso de
producción.
La globalización que se
refleja en un mundo que se hace cada día más pequeño y homogéneo, donde
se vive entre dos fuerzas, una que tiende a integrarnos en una sola
realidad, la otra que reafirma nuestra propia identidad y sentido de
pertenencia. Se hacen mas iguales las diferentes ciudades del mundo.
Coca Colas, McDonalds, Toyotas y CNN están en todas ellas. Esto hará que
se sumen los incentivos para proteger los derechos humanos, preservar el
medio ambiente y desarrollar la cultura.
Una futura sociedad basada en el
conocimiento y la organización horizontal, donde la creatividad
que aporta el trabajador se hará un factor decisivo para el desarrollo;
el énfasis en el capital será desplazado por el énfasis en el
conocimiento de la persona educada capaz de aportar talento y nuevas
ideas.
Viviremos pues, en un mundo con
grandes cambios tecnológicos, grandes procesos políticos, importante
desarrollo, y creciente globalización. Un mundo que dependerá
cada vez más de las personas y de sus relaciones con otras personas.
Un mundo necesitado de orientación para conducirse con justicia y
amor.
Pero ¿Cuáles son los instrumentos que
nos ofrece ese mundo para mejorar la calidad del ser humano, es decir
para cristianizarlo? Podremos encontrar los medios eficaces para servir
la causa de Cristo y de su Iglesia? ¿Serán estos cambios propios
para desarrollar una espiritualidad universalmente compartida?
Sin nuestro empeño evangelizante lo
que privará serán los deseos de riquezas...deseos del honor
mundano...después de una gran soberbia. Todo se querrá hacer por el
poder y el placer como sinónimos de la felicidad humana. La búsqueda del
placer y del confort se nos presentará como una versión burda de las que
han sido en otras épocas las grandes pasiones del hombre. Los que opten
por esas banderas habrán de encontrar vacío y frustración. Se buscarán
las nuevas tecnologías, el desarrollo, la globalización y el
conocimiento, todos instrumentos potencialmente eficaces al servicio del
hombre. Instrumentos que pueden aumentar su autonomía y libertad, pero
que al final no se sabrá qué hacer con esa autonomía y libertad.
Por tanto es inminente que suene la
llamada al desprendimiento interno con respecto a los bienes
materiales... a un deseo de humillaciones.. porque llevan a la humildad;
que se desplieguen las banderas que hablan de vocaciones personales y
colectivas, que le dan verdadero sentido a la vida, del ser más que del
tener. Son las banderas del perdón, son la banderas que nos traen
esperanza. Las personas que sirvan estas banderas revitalizarán las
democracias que se mueven hoy entre la apatía y la decepción; estas
personas crearán identidades colectivas y eficaces en las democracias
emergentes. Son estas las que podrán aportar gran beneficio para un
mundo global que utilizará los avances de las comunicaciones para
generar una comunidad más humana.
El llamado a esta tarea es para
todos; tanto al legislador como su secretaria, al dirigente como al
obrero. Las leyes que dicte un parlamento dependerán de la honestidad
con que se apliquen, y la labor de la secretaria dependerá del amor con
que la realice. La calidad del proceso de producción no dependerá tanto
de la planificación que realice el ejecutivo como del trabajo en común
de los operarios que laboren en cada faena. En otras palabras, un futuro
mejor dependerá de cada uno de nosotros.
Si nos comprometemos con Cristo
podremos contribuir a mejorar la realidad en que nos tocará vivir
mediante el ejercicio de un auténtico estilo de vida basado en los
Evangelios. Así podremos mantenernos claros en el correcto orden de las
cosas: La empresa globalizada deberá ser para, producir y dar trabajo en
forma justa; el poder político deberá utilizarse para administrar las
tareas que conducen al bienestar social. Lo nuestro, individual y
colectivamente, será alterar el proceso de cambio para que la persona en
sus comunidades vuelvan a lo esencial, al sentido profundo de sus
existencias y al uso de sus talentos en armonía con el plan de Dios para
el cual hemos sido creados. [top] |
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HOMILÍA EN LA CATEDRAL DE MIAMI |
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En la Fiesta de la Ascensión del
Señor, que la Iglesia celebra desde las vísperas de este domingo VII de
Pascua, Dios me concede la alegría de poder concelebrar la Santa
Eucaristía con mis hermanos el Sr. Arzobispo de Miami Mons. John
Clement Favarola, su obispo auxiliar Mons. Agustín Román y
con tantos hermanos en el sacerdocio, muchos de ellos cubanos, algunos
amigos de muchos años, otros a quienes no he tenido la oportunidad de
tratar con frecuencia; sobre todo aquellos que sintieron el llamado del
Señor en estas tierras y aquí lo sirven, pero unidos todos por
entrañables lazos de fraternidad que se anudan en Cristo,
verdadero, eterno y único sacerdote.
La presencia de religiosos y
religiosas entre ustedes, quienes enriquecen la Iglesia con sus carismas
propios, se para mi motivo de gratitud, por el significado de la vida
consagrada para la comunidad eclesial y porque algunas de las
congregaciones presentes hoy aquí han trabajado a trabajan en Cuba.
Están también los diáconos, sus esposas, sus familias, que prestan un
inestimable servicio a la comunidad cristiana y agradezco de veras su
participación. La presencia de los laicos que integran diversos
movimientos, algunos de los cuales desarrollan su acción en Cuba, como
el Movimiento Familiar Cristiano, el de la Renovación en el Espíritu y
otros, me llenan también de regocijo.
Quiero saludar de modo especial a los
hermanos de las diversas confesiones Cristianas a quienes nos une un
particular afecto en Cristo Jesús y a los hermanos del
pueblo de la Promesa y de la Alianza, hermanos hebreos que comparten
también con nosotros esta oración de alabanza al único Dios de cielo y
tierra. Agradezco vivamente la presencia de todos. Aquí hay seguramente
católicos de la Habana, de Matanzas, de Pinar del Río, de Camagüey, de
Holguín, de Santiago de Cuba, de Santa Clara o de Cienfuegos.
Hay muchos lazos particulares que nos
estrechan a todos; además de nuestra fe común en Dios. Son los lazos del
recuerdo, del amor, o incluso de la cercanía o de la simpatía por
nuestra tierra. En este día ella nos convoca de manera especial. Sirve
de vía propicia para esta convocación el hecho de que el Papa Juan
Pablo II haya decidido otorgar a nuestra Iglesia en Cuba el alto
honor de estar representada en el Colegio da Cardenales por al Arzobispo
de la Habana y que éste tenga la magnifica oportunidad de visitarlos.
Desde al momento en que al Santo
Padre me incorporó el Sacro Colegio, me propuse visitar las diócesis
de Cuba y también a los católicos cubanos que residen fuera de nuestro
país. Este proyecto fue recibido con calor por mis hermanos obispos de
los lugares donde se asientan grandes núcleos de cubanos y, gracias a su
acogida y sus cuidados en preparar un programa pare el muy poco tiempo
disponible, tengo yo la posibilidad de estar aquí y de brindarles
también a ustedes la ocasión de un encuentro diferente. Diferente por
las motivaciones de mi visita y por las razones de la presencia de
ustedes en esta Eucaristía.
Hacía ya 31 años que Cuba no tenía un
Cardenal. La designación de un Cardenal Cubano llega en los momentos en
que la Iglesia de Cuba viva, como don maravilloso del Señor, una
eclosión de fe en nuestro pueblo. Lo llamo don de Dios porque ninguno de
los condicionamientos que tiene la Iglesia para su acción pastoral en
Cuba ha cambiado substancialmente en estos últimos años. Por ejemplo, no
hubo más posibilidades de comunicar el mensaje de Cristo a
nuestro pueblo pues, no se he producido un acceso a los medios de
comunicación social ni mucho menos a las escuelas primarias u otros
centros de enseñanza; pero ha aumentado de manera notoria la
receptividad de los cubanos al mensaje del Evangelio y existe una
búsqueda de verdad, de amor, de valores espirituales una auténtica sed
de Dios, que lleva a muchos a retornar a la fe. Otros encuentran, por
vez primera en sus vidas, al Señor Jesús que les sale al paso
para colmar el vacío existencial que llevaban en sus corazones y que
tantos experimentan. Entre éstos descuellan los jóvenes, por su número y
por la calidad de su andadura espiritual.
La nuestra en Cuba es una Iglesia de
reconciliados, de conversos, de catecúmenos que hacen el aprendizaje del
amor cristiano. Una Iglesia de pocos medios, que vive lo esencial, que
tiene que cumplir el mandato misionero de Jesús, yendo
literalmente a anunciar al Señor a todos los cubanos, llamando a
cada puerta, a cada corazón, para responder así a los apremiantes
reclamos de tantos hermanos nuestros. Esto lo hacemos con muy pocos
sacerdotes, diáconos, religiosas y con la participación de un buen
número de laicos en la acción pastoral. Es una Iglesia desbordada en su
misión de sembrar paz y amor en las almas de muchos de nuestros
compatriotas.
Esa Iglesia, con sus características
de fidelidad al Señor y al Vicario de Cristo en la tierra,
de unidad entre obispos, sacerdotes y fieles, capaz de acoger el que
retorne maltrecho y arrepentido a su seno materno, servidora en el amor
de los necesitados que llaman a su puerta, sean quienes sean,
anunciadora de una buena noticia que lleva luz y esperanza a nuestros
hermanos, una Iglesia así en la que el Papa Juan Pablo II quiso
enaltecer al nombrar un cardenal cubano. Adondequiera que voy me siento,
pues, representante de esa Iglesia que llama. que congrega, que une
alrededor de Cristo y su Vicario y de los pastores del
rebaño del Señor, a todos nuestros hermanos que buscan en sus vidas
caminos de fe y esperanza.
Por esto me propuse visitarlos desde
el momento mismo de mi investidura cardenalicia, pues estoy convencido
en el Señor, que esa misma acción convocadora, congregante,
generadora de unidad y ciertamente reconciliadora, debe alcanzar a todos
los cubanos creyentes en Cristo en cualquier sitio que se
encuentren. ¿No es justamente la palabra diferente que tiene que decir
la Iglesia al mundo? Jesucristo debe salir con su mensaje al
encuentro del hombre actual como acontecimiento novedoso. Es lo que el
Papa Juan Pablo II llama en su exhortación post-sinodal "Christifidelis
laici" la novedad cristiana.
¿En que consiste esa irrupción
novedosa de la persona de Jesús en la vida de los pueblos? En la
posibilidad de acoger un mensaje que pueda transformar la vida de los
hombres. Los hombres han estructurado sistemas políticos, sociales y
económicos de contornos definidos y a veces antagónicos. El mas reciente
de los choques de sistemas ha sido entre el comunismo y el capitalismo.
Una vez que se produjo la debacle de llamado "socialismo real" emerge
triunfante, como un estilo global en la gestión económica internacional
y al interior de las naciones, la economía de mercado. Sin embargo, en
su encíclica "Centesimus annus", en la cual el
Santo Padre describe los males del ateísmo
marxista, el papa Juan Pablo II pone a las naciones y hombres
públicos en guardia frente al riesgo de confiar el progreso de la
humanidad únicamente a las leyes ciegas del mercado, sin ningún tipo de
control sobre sus mecanismos, lo cual puede crear situaciones de miseria
y opresión en los sectores mas desfavorecidos de la población.
El razonamiento de algunos que
reaccionaron desfavorablemente a este llamado del
Santo Padre fue que la
Iglesia criticó el comunismo y ahora criticaba la economía de mercado.
¿Cuál es entonces la propuesta del Papa? La Iglesia no es una
simple opositora del comunismo, la Iglesia no es tampoco una simple
aliada de la economía liberal de mercado. Pero la Iglesia no está
tampoco en el medio de esas dos concepciones extremas, ofreciendo su
propio sistema. porque el evangelio de Jesucristo, su mensaje
salvador a los hombres, no se ubica en el mismo plano donde se enfrentan
o se alían los sistemas humanos.
La Iglesia es depositaria e
intérprete de la palabra de Dice y su actuación se sitúa en la
conciencia del hombre a quien se dirige para recordarle que en el mundo
que le ha sido confiado por el creador para
que, como rey de la creación someta a su inteligencia y voluntad "les
aves del cielo, los peces del mar y todo lo que vive sobre la tierra",
é1 no tiene un dominio absoluto, sino subordinado a su Dios y Señor.
Este amoroso dominio de Dios incluye la primacía de la ley del amor al
prójimo explicada de modo admirable por Jesucristo. Si el hombre
responde éticamente al llamado de la Iglesia, a través de una acción
humana y cristiana animada por el Evangelio,
puede temperar las medidas extremas, teniendo en cuenta siempre al más
desvalido y sin olvidar la dignidad intrínseca de la persona humana.
Esta voz de Dios debo ser escuchada
personal y colectivamente para que el mandato supremo del amor triunfe,
pues de no ser así la humanidad, arrastrada por el pecado, subvierte el
plan establecido por Dios nuestro Padre y nacerán entonces las
arbitrariedades, y el hermano odiará a su hermano, Caín matará a
Abel, y se "venderá al pobre por un par de sandalias", al decir
del profeta Amós.
Esa fue precisamente la lucha de los
profetas en Israel: hablar de parte de Dios a las conciencias de los
hombros para que cambien su comportamiento, no solo en lo personal
individual, sino de cara a la comunidad donde viven. Esa es la misión
profética de la Iglesia, la que Ella debe cumplir bajo cualquier
sistema, la que tantos sufrimientos le ha traído en los países
comunistas, la que tanta oposición y crítica le acarrea en muchos países
democráticos, cuando defiende la vida y se opone al aborto, al hedonismo
o a la eutanasia. Este es el verdadero enfrentamiento, no entre la
Iglesia y tal o cual teoría económica o sistema político, sino entre el
mensaje de Jesucristo que viene de lo alto y lo que
el evangelista San Juan llama el
espíritu del mundo. "Ustedes no son del mundo" (Jn.15,19) -dice
Jesús- "si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo, pero, porque no
son del mundo, sino que yo los escogí del mundo, por eso el mundo los
aborreció... Si el mundo los aborrece, sepan que me aborreció a mí
primero".
¿Cuál es ese mundo del cual habla
Jesús? Porque hay un mundo por el cual Cristo da la vida.
"Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo para que el mundo
se salve por El." El mundo con el cual no puede pactar el
cristiano es el mundo del poder, de las
fuerzas ciegas del dinero, del disfrute sin limites del placer, de la
utilización del prójimo como un instrumento. Es, en fin, el mundo del
pecado, que se cierra a la acción de Dios.
¡Cuán desafiante es ese mundo ambiguo
para el cristiano! Hoy, en la fiesta de la Ascensión, ¡qué gran
tentación de quedarnos plantados mirando al cielo, sin intervenir en esa
lucha, que nos atemoriza a veces, entre el mundo iluminado por la luz de
Cristo, "Yo soy la luz del mundo" y ese otro mundo de
tinieblas marcado por el mal, que no reconoce a su salvador. "Vino a
los suyos y los suyos no lo conocieron". Con qué prontitud olvidamos
aquellas palabras definitivas de Jesús: "No teman yo he vencido al
mundo".
La indecisión para optar claramente
por el mundo iluminado por Cristo, al que hay que salvar y no
condenar, frente al mundo circunscrito a "este mundo" produce en
nosotros la tibieza, la incapacidad para aceptar el espíritu del
Evangelio, que contiene como ley nueva y fundamental ese amor
incondicional que pide Jesús a los suyos
Podemos imaginar el estado de ánimo
en que muchos seres humanos, incluso algunos discípulos de Jesús,
escuchan esta palabra del Señor, "ama a tu enemigo, reza por
quien te persigue, para que seas hijo de! Padre celestial, que hace
salir todos los días el sol para buenos y malos y manda la lluvia a
santos y pecadores. Porque si ustedes aman a los que los aman ¿qué
mérito tienen? eso lo hacen también los malos" He ahí la novedad
cristiana, lo que hace la diferencia. Este es el verdadero antagonismo
entre el pecado y la virtud, entre el amor y el odio, entre el bien y el
mal. Ante una palabra como esta de Jesús, que es la invitación más
desconcertante que El nos dirige: "al que te pegue en una
mejilla, preséntale la otra", reaccionarán de modo muy parecido un
marxista leninista y un hombro de negocios de convicciones democráticas
y librepensador: ambos coincidirán en rechazar ese estilo como
inaceptable, propio de tontos a de débiles. "Aquel día se pusieron de
acuerdo Herodes Y Pilato" dice el Santo Evangelio
cuando relata la pasión de Jesús.
Sólo quien cree en Jesucristo,
Hijo de Dios, y lo ama, puede aceptar ese reto. Sí, esta es la
novedad desestabilizante del cristianismo cuando se vive a fondo. De
este modo tú mismo quedas desestabilizado por Jesucristo en tus
falsas seguridades, hechas de fuerza y de poder, y desarmas a la vez al
adversario, que se queda sin enemigo, que se da cuenta de que él mismo
se envilece si sigue golpeando a quien le presenta el otro lado de su
rostro.
Cuba tiene la dicha, que es la de muy
pocos pueblos, de que el hombro que resume el pensamiento de nuestros
próceres, aportándole su idea luminosa para hacerlo el ideario fundante
de la Patria, nuestro José Martí, haya puesto el amor coma centro
y cima de su obra patriótica. Martí desechó el odio como fuerza
negativa y su pensamiento, de indiscutible matiz cristiano, tiene su
expresión privilegiada en el más sencillo v profundo de sus versos, "cultivo
una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da
su mano franca" Hasta aquí esto hubiera podido decirlo cualquier
otro poeta.
Lo que sí es diferente y sabe a
redención, a amor sufrido, a perdón, a Evangelio son los versos que
siguen: "y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo
cardos ni ortiga cultivo, cultivo una rosa blanca". Esta es nuestra
gloriosa versión cubana de "poner la otra mejilla."
Siempre ha hecho falta valentía para
seguir este camino, en la Cuba de antes y en la Cuba de ahora, pero
también aquí y dondequiera que el creyente en Jesucristo tome en
serio el Evangelio y se decida a vivir su fe cristiana. Esa valentía es
la que nos hace conquistar la libertad, la verdadera libertad interior,
la de los hijos de Dios que se afianza en la palabra de Cristo y
en la verdad. Jesús decía a los judíos que habían creído en él: "
Si permanecen en mi palabra, serán de veras discípulos míos y conocerán
la verdad y la verdad os hará libres". (Jn. 8, 31-32) Y cuánto
necesitamos los cubanos esa libertad que no se alcanza por vivir en un
sitio o en otro, sino por vivir en Cristo y en la verdad.
Permítanme que les narre una historia real de pocos
años atrás que me fue contada en Roma por un predicador europeo que
dirigía un retiro a hombres jóvenes hispanos en la zona de Nueva York.
Este Padre tiene una forma muy dinámica para hacer que los
jóvenes reflexionen sobre su vida, siguiendo la palabra de Dios No les
da una charla, sino les manda a leer un pasaje de la Biblia y a
descubrir en él lo que Dios les quiere decir según alguna pregunta que
el sacerdote les ha entregado. Cada joven irá a ver privadamente al
Padre y conversará con él de su respuesta. Había en aquel retiro
unos jóvenes de distintos países de América Latina. Entre ellos había un
cubano. El predicador les mandó leer el relato del Éxodo, la liberación
del pueblo hebreo que Dios hizo por medio de Moisés cuando los
sacó de Egipto. La pregunta que todos personalmente, después de media
hora de reflexión, debían contestar, era, ¿de qué tengo yo que dejarme
liberar por Dios? [top] |
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ARCHDIOCESE OF MIAMI
Ministry of Commiunications |
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CONFERENCIA DE PRENSA CON EL CARDENAL
CUBANO
MIAMI -- El cardenal cubano, Jaime
Ortega Alamino, Arzobispo de la Habana, concluirá su visita pastoral
a los cubanos exiliados en el sur de la Florida con una breve
conferencia de prensa.
La conferencia tendrá lugar el
domingo, 28 de mayo a las 6 p.m., en la biblioteca de Barry University,
11300 NE Second Ave., Miami Shores, inmediatamente después de su charla
en el auditorio de Barry.
Por razones de seguridad, todos los
representantes de la prensa deberán de presentar sus credenciales para
ser admitidos a la conferencia.
Esta es la primera visita oficial del
Cardenal Ortega al sur de la Florida desde su nombramiento como
cardenal en noviembre de 1994. Durante su visita. el
cardenal también celebrará una misa el sábado, 27 de mayo a las 10 a.m.
en 13 Catedral de St. Mary, 7525 NW Second Ave. Miami; un servicio de
oración a las 6 p.m. esa misma tarde en la Ermita de la Caridad del
Cobre, 3609 S. Miami Ave., Miami; una misa el domingo, 28 de mayo, a las
10 a.m., en la Universidad de St. Thomas, 16400 NW 32 Ave., Miami; y la
charla el domingo, a las 5 p.m., en Barry University. Tanto Barry como
St. Thomas le otorgarán doctorados "honoris causa".
Con esta visita pastoral,
el Cardenal Ortega quiere profundizar
los lazos de hermandad que unen a los cubanos dentro y fuera de la
Isla, pues, como él ha dicho, "somos un solo
pueblo," esparcidos por el mundo coma las ramas do un árbol, pero
compartiendo las mismas raíces. Antes de llegar a la Florida, el
Cardenal Ortega visitó comunidades de exiliados cubanos en España,
Venezuela y Puerto Rico.
Para más información, por favor
llamar al Departamento de Comunicaciones
PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA CONTACTO:
26 de mayo de 1995 Mary Ross
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