1995-8 

Visita Cardenal

Discurso Cardenal Social Doctrine
Casa de Uno Genaro Cal Castilla Ignaciana
Casa Puerto Rico Casa Washington DC Retos
Homilía Catedral Press Release
 

El ARZOBISPO DE LA HABANA,
CARDENAL JAIME ORTEGA ALAMINO, VISITA MIAMI.

Los pasados días 27 y 28 de mayo, nuestro cardenal visitó la ciudad de Miami en una visita pastoral. Los siguientes artículos son destellos de esa visita.

ENCUENTROS CON AGRUPADOS

El 27 de Mayo de 1995, yo José Blanco, agrupado de Miami, a las 7:00 A.M., me dirigí hacia la Catedral de St. Mary, donde a las 10:00 A.M., el Cardenal Jaime Ortega oficiaría in Santa Misa. Aproximadamente a las 8:30 A.M. un grupo de mujeres que trabajan en la Diócesis de Miami se encaminaron hacia la casa que se encuentra a un costado de la Catedral y allí comenzaron a cantar las mañanitas en homenaje al distinguido visitante. Por conocer yo a una de ellas y saber de antemano sus intenciones, las acompañé teniendo mi cámara fotográfica lista para la ocasión.

A las 9:00 A.M., el Cardenal Jaime Ortega abrió una de las ventanas y asomándose por ella nos saludó y dijo estar muy contento de encontrarse aquí en Miami, entre su pueblo muy querido, aproveché este momento y pude obtener unas primeras fotos de nuestro querido Cardenal.

Después de la Santa Misa, el Cardenal se mantuvo por aproximadamente una hora en la puerta de la Catedral saludando a los feligreses que quisieron saludarlo personalmente y durante largo tiempo permanecieron en fila.

El Agrupado Juan Janer y un servidor, tuvimos la dicha de llegar al mismo tiempo donde se encontraba el Cardenal y al identificarnos como Agrupados, nos dijo más o menos las siguientes palabras (no textuales) "Mucho les agradezco la ayuda tan grande que me han dado (refiriéndose aquí a la donación que algunos Agrupados y amigos de Agrupados envían mensualmente a través del Agrupado David Cabarrocas) no saben el bien que ha hecho; una bendición para la Agrupación y todos los Agrupados, que Dios los bendiga. Al día siguiente acudí al Barry University donde se le otorgó el título "Honoris Causa" y donde después participé en la conferencia de prensa.

Nota: Posteriormente David Cabarrocas pudo asistir al almuerzo que le ofrecieron al Cardenal Jaime Ortega en St. Thomas University donde recibió nuevamente su personal agradecimiento por la continua ayuda de los miembros de la ACU. a la Casa Félix Varela en La Habana. José María Lasa pudo invitarlo a almorzar durante su visita a Chicago y también hablaron de la ayuda de la ACU. y de la posibilidad de envío de medicinas a la Iglesia de Cuba.

SI ALGUNO DESEARA COOPERAR CON LA "CASA SACERDOTAL" EN LA HABANA, UN CENTRO DE RECURSOS PARA EL CLERO QUE TRABAJA EN CUBA EN CONDICIONES PRECARIAS, puede enviar una nota a David Cabarrocas dando su nombre, dirección y teléfono, diciendo:

Deseo ayudar con la siguiente cantidad mensual:

$10.00 ______ $25.00 ______ $50.00 ______ $100.00 o mas _______

Por favor haga el cheque a nombre de : Jaime Ortega, y envíelo a: David Cabarrocas.  [top]

DISCURSO DEL CARDENAL
EN BARRY UNIVERSITY

Excmo. Sr. John Favarola, Excmo. Sr. Agustín Román, distinguidas Hermanas Jeanne O’Laughlin, op Presidenta y D. Inez Andreas, Directora de la Junta de Regentes, Sr. Rector y claustro de profesores de este alto Centro Decente, Señoras y Señores.

Desde antes de conocer la fecha probable de mi viaje a Miami esta Universidad de Barry, me hizo llegar una invitación para que la visitara. Me comunicaba al mismo tiempo el acuerdo de otorgarme el título de Doctor "Honoris Causa" que confiere esta prestigiosa institución.

Agradezco vivamente este alto honor que en mi persona la Universidad de Barry confiere a la Iglesia Católica de Cuba y al pueblo cubano. A la iglesia Católica cubana porque el que resulta inmerecidamente distinguido es Cardenal de la Iglesia y ejerce su ministerio episcopal en Cuba como Arzobispo de La Habana. Al pueblo de Cuba, porque ese Cardenal Arzobispo de La Habana es cubano y todo lo que a mí me honra, honra también a mi amada Patria. Expreso de antemano mi gratitud por este gesto que cobra también una especial significación y contribuye a los empeños de la Iglesia Católica por acercar cede vez más las comunidades eclesiales de Cuba y del Sur de la Florida, unidas por su común fe católica. El estrechamiento de esos lazos puede llegar a ser un medio privilegiado pare impulsar la concordia y la unidad entre todos los cubanos.

Un centro de estudios como éste es una hermosa realización que participa en el desarrollo intelectual, técnico y profesional de la gran nación americana, desde su identidad católica. Para nosotros en Cuba un proyecto así, es actualmente impensable, pues toda la educación primaria, secundaria y superior es dirigida por el estado. Sin embargo, la Iglesia Católica en Cuba siempre aspire a tenor sus propios centros de enseñanza como los tiene en tantos países del mundo v como los tuvo en el pasado en nuestro país, de acuerdo a la tradición de educación cristiana que hubo en Cuba desde los inicios de la colonización española.

La historia de la educación en Cuba encuentre sus raíces a principios del siglo XVI, cuando también comienza la colonización. La educación en Cuba nació cristiana debido a varios motivos. Se iniciaba en un marco de cultura cristiana, más en concreto, de la cultura católica propia de la Reconquista y del apogeo político de la Casa de los Austria. El primer maestro cubano es el sacerdote nativo Miguel Velázquez, a quien se le confía esta tarea. A sacerdotes y religiosos los corresponde mayormente la continuación de esta labor hasta inicios del siglo XIX. Indudablemente existe una específica inspiración cristiana en los agentes, métodos, estilos los y contenidos de la educación en Cuba, aún en las disciplinas estrictamente seculares.

Hasta el año 1670 no se encuentra el vivo deseo de fundar un centro universitario en Cuba. Corresponde a la iniciativa del fraile dominico Diego Romero, prior de la provincia eclesiástica de Santa Cruz de las Indias, la petición al cabildo habanero para crear una universidad en el convento de San Juan de Letrán de La Habana. Las gestiones no ,prosperaron de inmediato hasta que en 1721 el Papa Inocencio XIII por el Breve Apostólico Aeternae Sapientiae creó la Universidad de La Habana, la cual no se fundó hasta el 5 de enero de 1728, prácticamente dos siglos más tarde de lo que se fundara la primera universidad en el Nuevo Mundo, en este caso, la de Santo Domingo en 1538. La primera universidad surgía como Real y Pontificia, debido a la naturaleza de su doble origen( la sujeción al Real Patronato y el Breve Pontificio). Llevaba en nombre de San Jerónimo, aludiendo al nombre de quien era obispo de Cuba en aquel entonces : Jerónimo Valdés. El número de cátedras ascendía a 21, repartidas en las siguientes materias: Teología (a cargo de los frailes dominicos), Leyes, Cánones, Medicina, Artes (Filosofía), Matemáticas, Sagradas escrituras, Retórica y Gramática, a cargo de seculares.

No se puede hablar de la enseñanza universitaria en Cuba, sin mencionar la extraordinaria labor realizada por el seminario "San Carlos y San Ambrosio", fundado por el rey Carlos III en el año 1772. Por planes de estudio, el seminario estuvo afiliado a la Real y Pontificia Universidad de La Habana; de modo que podía preparar a sus alumnos para grados académicos, no solo de carácter teológico; sino además para los de carácter secular. Al seminario de La Habana venían a estudiar alumnos que se preparaban para recibir las Sagradas Ordenes junto con los que se formaban en Filosofía, Letras, Derecho y Ciencias.

El seminario tuvo su época de oro, que podemos fijar entro el año 1790 y 1842. En 1790, llega a Cuba el más excelente de los gobernantes españoles que rigió la isla durante los cuatro siglos de dominación española, Don Luis de las Casas, hombre iluminado, hijo de su época, la del Despotismo Ilustrado, trajo a Cuba aires de renovación encaminados a elevar el nivel económico, político y social de esta porción de España que ya después del fin de la dominación inglesa, comenzaba a ver el nacimiento de lea primeras semillas de su nacionalidad.

El influjo renovador de Las Casas en la vida de Cuba se sintió por sus efectos en las aulas del seminario. El Padre José Agustín Caballero, profesor y vicerrector del seminario durante muchos años, fue uno de los principales colaboradores de Las Casas. El es el Padre de nuestra Filosofía -así lo llamó Martí, porque a él se debió el inicio de la renovación de los estudios filosóficos en el seminario de La Habana, que es lo mismo que decir en Cuba. A dos cuadras del seminario, permanecía la vieja universidad; vieja en su edificio, vieja en sus estudios -se dice que tenía dos siglos de atraso-, vieja en sus profesores, quienes no hallaban modo de quitarse de encima el vetusto Peripato. Aquella universidad no respondía en su enseñanza a la nación que nacía; por eso los hombres más lúcidos de esa nación encontraron en el seminario "San Carlos y San Ambrosio", el centro capaz de proporcionarles maestros, estudios, métodos, pero sobre todo nuevas ideas, a fin de construir la nueva patria. Sólo así es explicable que en los inicios de la tercera década del siglo XIX, el seminario llegase a tener una matricula de 700 alumnos.

Félix Varela, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero, Nicolás Escobedo, Carlos Manual de Céspedes, Rafael María de Mendive, Domingo del Monte y Cirilo Villaverde, constituyen lo mejor del alumnado del seminario en su época de oro; al mismo tiempo que son las células fundacionales del pensamiento netamente cubano. Ellos aprendieron a pensar como cubanos y produjeron un pensamiento cubano en lo filosófico, lo político, lo social, lo económico y lo cultural.

También Martí llamó a José Agustín Caballero, el Padre de los Pobres. No se equivocó, porque nadie puede contradecir que la educación del Seminario San Carlos, en su época de oro, tuvo un marcado carácter de transformación de la realidad sociopolítica. Igual calificativo podríamos aplicarlo el resto de los prohombres entes mencionados.

El Padre Félix Varela continuó la obra renovadora del Padre Caballero, ahora sostenido por quien desde el año 1802 ocupó la silla episcopal habanera, el obispo Juan José Díaz de Espada y Landa, hijo también del pensamiento iluminista, a quien nuestro Martí le dio un hermoso calificativo: "El más cubano de los españoles". otros lo llamen "el más grande de los obispos habaneros en el pasado". Espada no se limitó a un quehacer estrictamente cultural; sino que su presencia beneficiosa se hizo sentir en los más variados aspectos de la vida nacional llevándole progreso humanizador. Si Varela pudo hacer toda la renovación de la enseñanza en al seminario San Carlos, fue porque Espada la quería realizar y por eso lo apoyó.

En el seminario, Varela cambió el Latín por el Español en las clases, transformó la enseñanza de la filosofía, correspondiente a la decadencia de la segunda escolástica, por métodos más positivos y racionales; introdujo la enseñanza de la Física y la Química Experimentales; finalmente se crearon las cátedras de Economía y Derecho Constitucional. ¿Qué más pedir para una reforma de la enseñanza, realizada en un período menor de diez años? La reforma valeriana no dejaba aspectos de la vida integral de los hombres sin tocar. Constituye un modelo de enseñanza integral en el marco de la época, para conformar un modo peculiar del pensamiento de una nación. Los efectos de esa enseñanza marcaron la vida de la nación cubana durante el siglo XIX hasta llegar Martí en el 95 glorioso.

Un análisis riguroso de los contenidos de la enseñanza del seminario " San Carlos nos conduce a descubrir una realidad: todos iban dirigidos a la promoción del hombre cubano de fines del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. El carácter humanista de los estudios del seminario habanero en este período es evidente y singular. El objetivo de la enseñanza humanista del seminario habanero sobrepasó las metas de aquellos hombres que concibieron tal objetivo. La historia de la educación en Cuba, y aún más, la historia de Cuba, quedará marcada de modo indeleble por todo aquello que en esta institución se fraguó. Minorías selectas, al decir de Mercado Vitier, influyeron de modo insospechado sobre la vida de una nación, porque los objetivos de una verdadera educación han de medirse por el grado de formación humana, social, política y económica que alcanza; en una palabra, el influjo ético de la formación académica de este alto centro eclesiástico queda patentizado en los frutos del mismo no sólo en la vida eclesial cubana, ni siquiera en una etapa de la historia de la nación; sino en toda la historia a partir de la última década del siglo XVIII.

Pero pudiéramos preguntarnos ¿qué subyacía en el fondo de este interés antropológico de la enseñanza impartida en nuestros seminarios durante sus años áureos? La renovación de esta enseñanza se efectúa en un ambiente moral cristiano. Sus principales promotores fueron hombres de Iglesia, algunos de ellos murieron con fama de santidad; otros constituyen un ejemplo de vidas intachables. El desinterés y la abnegación se evidencian en todos. Sus vidas son una muestra de coherencia y rectitud. No es difícil encontrar a flor de tierra los valores del Evangelio de Jesús presentes, no de modo superfluo sino sustancial. Las raíces de la enseñanza impartida en el seminario "San Carlos y San Ambrosio" durante su época de oro encuentran sus raíces en el cristianismo.

La lucha por la promoción de la dignidad humana y los valores de la libertad, la justicia, la fraternidad, la verdad, el amor a la Patria y a su progreso enseñados en "San Carlos" se nutren en la siempre fresca savia del cristianismo. La nacionalidad cubana nació cristiana, independientemente del rumbo que se le haya podido dar después; y esto se debió a la patriótica y cristiana labor de aquellos hombros que, según palabras de Chacán y Calvo, representan al Patriarcado de la nación.

Las corrientes sociales y políticas vigentes en Cuba a lo largo de la pasada centuria, encuentran su punto de partida en la atmósfera educativa del seminario durante la etapa de su historia a la cual nos referimos. El antiesclavismo, el reformismo, el independentismo y el antiaanexionismo hallan el origen de sus hilos conductores en el ambiente nacionalista de los hombres que se formaron en las aulas del seminario.

Por el antiesclavismo lucharon el Padre Caballero, el Padre Varela, José Antonio Saco y José de la Luz y Caballero. El primero de ellos, ya a finales del siglo XVlIl, calificó a la esclavitud como "la mayor maldad civil que han cometido los hombres" y llamó a los esclavos "nuestros hermanos v prójimos a quienes debemos tributar la más sincera compasión y benevolencia". El hizo ver a los ricos de su tiempo, miembros de su clase y alumnos de sus aulas, que eran aquellos, los esclavos, los "brazos que sostienen nuestros trenes, mueblan nuestras casas, cubren nuestras mesas, equipan nuestros roperos, mueven nuestros carruajes y nos hacen gozar de los placeres de la abundancia." Por su parte, José de la Luz y Caballero llamó a la esclavitud "nuestro veneno, nuestra lepra social, nuestro pecado original."

La corriente reformista que proponía un conjunto de mejoras encaminadas a elevar el nivel autonómico, económico y social de la nación, aunque sin que ésta tuviese que romper sus lazos con España también fue formulada por algunos alumnos y profesores del colegio-seminario. Ellos contribuyeron, a su modo, a concebir un proyecto de vida nacional que dignificase a Cuba, y lo hicieron valor a lo largo de todo el siglo XIX cubano nutriéndose del pensamiento humanista aprendido dentro de los muros del viejo caserón.

El independentismo encuentra en el Padre Félix Varela su primer exponente de clara trascendencia. Sus escritos políticos revelan la talla del pensamiento independentista de Varela, exento de todo utilitarismo y lleno de un inmaculado patriotismo. El origen de las ideas independentistas en Cuba hay que irlas a buscar al pensamiento del Padre Varela. Este concibió a Cuba tan isla en lo político como en lo geográfico. Enseñó a pensar, porque así se empieza a ser libres. Cantó a la libertad con su pensamiento y su propia vida, alimentada ésta desde el sacerdocio de Jesucristo. Profeta, sacerdote y cristiano son las distintas dimensiones del Padre Varela que se imbrican íntimamente para dar a luz al patriota.

El anexionismo no estuvo presente en ninguno de los hombres de "San Carlos". Sus gestores más notables, así como la estructura de su pensamiento, los hallamos fuera del recinto situado en la vieja calle de San Ignacio. Uno de los alumnos -y luego profesor- del seminario en su dorada etapa, el publicista José Antonio Saco, representa la voz más alta del antianexionismo en aquellos tiempos en los que algunos cubanos volvían su mirada a la gran nación del norte como solución de los problemas de la Isla. Saco diría "la anexión, en último resultado, no sería anexión, sino absorción de Cuba por los Estados Unidos". También afirmaría: "yo desearía que Cuba no sólo fuese rica, ilustrada, moral y poderosa, sino que fuese Cuba cubana y no angloamericana". De manera clarividente Saco se oponía a la anexión político-económica, sino a lo que sería un mal peor: la anexión cultural. Este pensador, que jamás fue independentista, supo expresar desde su pensamiento reformista, antiesclavista y antianexionista lo más sagrado de la cubana patria, que es la lucha por la identidad nacional.

En 1842 la Universidad de La Habana se seculariza como consecuencia de la extinción de las órdenes religiosas en todo el territorio Español. Los frailes dominicos fueron exclaustrados y la dirección de la universidad pasó al gobierno de la metrópolis que nombró una administración laica. Un nuevo plan de estudios fue puesto en vigor y con ello el Real Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio se le suprimió la facultad de la enseñanza académica de carácter secular, dejándosele exclusivamente los estudios propios de la formación sacerdotal. Con esta medida se cierra lo que hemos venido llamando época de Oro del seminario.

Existe un cierto vínculo entre el seminario y Martí. El eslabón viene dado a través de su maestro, Rafael María de Mendive, quien fuese alumno laico del seminario. No es exagerado pensar que en la formación del Apóstol de Cuba estuviese presente todo el caudal espiritual, moral y patriótico que corrió por las aulas del glorioso centro de estudios. El seminario es la cuna de la nacionalidad cubana, y Martí constituye el exponente más elevado de esta nacionalidad. El pensamiento antiesclavista, independentista y antianexionista, nacidos de la enseñanza fundacional del seminario alcanza en Martí sus expresiones más elevadas. Tales ideas cobrarán estructura orgánica en el pensamiento martiano, se plasmarán en el Partido Revolucionario Cubano y se concretarán en la praxis martiana para edificar la república cordial.

Los valores cristianos de libertad, igualdad, fraternidad no excluyente, abnegación, desinterés. amor promocional al hombre, que están en los cimientos de las enseñanza ética del seminario de La Habana, son percibidos de modo claro en el pensamiento y en el quehacer martiano. Martí no habla de odios, de revanchas de divisiones de inspiración maniquea, y de opción por el poder hegemónico. El apóstol de la Independencia hablará siempre de unidad, su quehacer político tiene la impronta de la unidad que se fabrica desde el pluralismo. Su biografía demuestra que no era un hombre de capillas ni de círculos cerrados, porque estaba convencido que la identidad nacional no podía construirse sin las bases del "con todos y para el bien de todos."

Asistimos hoy a una vuelta al pensamiento martiano en su integridad. Este año del centenario de la caída en combate de Martí, ha servido para reforzar la acción de su pensamiento en la vida de los cubanos. Retornar a Martí, que es el cubano excepcional, cuyo pensamiento tiene contenido y resonancia universal, es re-encontrar a nuestros próceres y a aquellos que formaron con su pensamiento y el testimonio de sus vidas el sentir nacional cubano. Porque Martí no es un hombre aislado, sino que en comunicación con sus coetáneos es el heredero de esa tradición independentista, antiesclavista, antianexionista de nuestro Seminario San Carlos. Como hemos visto, no sólo el pensamiento que se forja en esta noble institución, sino la integridad de vida de quienes lo sustentaban, habían hallado su inspiración y su modo propio de configuración y expresión en la fe cristiana.

Por eso en este año de análisis t reflexión sobre la obra martiana es frecuente encontrar en centros de estudio, en forums nacionales e internacionales tenidos en La Habana o en otras ciudades de Cuba, temas como "el amor en la obra de Martí", "el pensamiento cristiano en Martí", etc.

La vuelta a nuestras raíces como nación nos hace re-descubrir invariablemente la impronta cristiana en nuestro ser nacional. Esto puede ayudarnos a muchos cubanos a forjar actitudes nuevas, enraizadas en convicciones originariamente cristianas, pues todos reconocemos que el pensamiento de los fundadores de la Patria tiene plena vigencia.

De ahí la importancia de una educación cristiana actualizada y fiel al mensaje de Cristo y a su Iglesia. Trabajar por ella es hacerlo no sólo para la generación presente, sino para los tiempos futuros. Da ahí nuestro aprecio y alta valorización del trabajo universitario y el sentido particular que confiero a esta dignidad que me otorga la Universidad de Barry. Muchas gracias.  [top]

SUMMARY OF THE CATHOLIC SOCIAL DOCTRINE

Forum XXI, ACU-Miami

Through its moral teachings and judgments, the Catholic Church strives to inspire right attitudes with respect to earthly goods and in socio-economic relationships. If these relationships are determined entirely by economic factors, the results will be contrary to the nature of human beings; if profit becomes their exclusive norm and ultimate end, the result will be greed and disturb the social order; if fundamental human rights are subordinated to the collective organization of production, human dignity will suffer and individuals will be enslaved, in idolization of money.

Instead, the world needs a reasonable regulation of the marketplace and economic initiatives, in keeping with a just hierarchy of values and a view to the common good. Economic development and growth are to satisfy the needs of human beings. The economy, political policies and institutions should serve the people, not the other way around.

The social doctrine of the catholic Church constitutes a body of principles developed over centuries, as new situations are analyzed in the light of revelation. Starting with the Bible and the teachings and writings of Jesus Christ, his apostles and hundreds of experts, saints and synods, these principles have been fully developed in the papal encyclical letters Rerum Novarum issued by Pope Leo XIII on May 15, 1891 and Centesimus Annus by Pope John Paul II one century later on May 1, 1991. They are included in Chapter Two of Part Three (The Human Community, p. 1878-1948) and under the Seventh Commandment (p. 2402-2463) of the Catechism of the Catholic Church, and in other important documents and tradition of the Church.

Human Dignity.

The Social Doctrine of the Catholic Church focuses on the correct understanding of the whole human person. The unique value of the individual, i.e. human dignity, is rooted in the fact that man was created in the image and likeness of God, as revealed in Genesis, the first book of the Bible. The individual human being has, besides what he acquires through his work, other rights that proceed from this essential dignity.

Consequently, development cannot be understood solely in its economic aspect, but rather in the dimension of the integral human being. Development includes the real growth of human dignity, creativity and achievement of the true purpose of life. Moreover, the individual human being needs to live in society. Forming associations or groups of persons bound together organically in a unity that goes beyond each of them.

Life in society requires a set of rules that ensure justice and peace. Such rules have evolved through the history of mankind from the times of Hammurabi and the concept of tooth for tooth and eye for eye, to modern codes of law and the Universal Declaration of Human Rights. Such rules respond to the need of establishing law and order by translating into positive law the natural law inscribed in the human heart and conscience of every individual to guide moral behavior.

Frequently individuals are alienated by inverting means and ends, giving value of ultimate end to what is only a means to an end, giving value of ultimate end to what is only a means to an end. The integral development of the individual in society requires the assurance of all human rights, from freedom and life, to the right to family life, creativity, work, worship and to discover and live according to the truth, which is God.

Private property and the common good.

God granted man the stewardship of the earth and its resources for the common good of all mankind. Private property is a fundamental and legitimate right that guarantees the freedom and dignity of human beings, helping everyone satisfy their needs and those of their dependents. It is especially necessary for the freedom and the physical, spiritual and religious welfare of the family, including its right to migrate.

But this fundamental right is limited by the social function of all property, especially of capital goods (i.e. land and factories). Excesses of unbridled ambition for economic power and domination that lead to the destruction of the economy and social order must be curbed by rules of practical morality based on justice and charity. Private property does not negate the universal destiny of all that has been created. Owners are but managers responsible to make it produce and grow for the benefit of all. The interest of individuals or of societies must be harmonized with the common good (Mater et Magistra p.37).

The common good concerns the life of all human beings and includes the social conditions that allow them to progress and reach their fulfillment. It presupposes respect for the fundamental and inalienable rights of the individual, especially to act in freedom, the social well-being and development of the group or society and the stability and security of a just order. Because all mankind is increasingly and universally interdependent, the common good embraces the entire human family.

Labor and fair salary.

By working, people cooperate in the task of Creation. Work is both a right and an obligation, corresponding to the dignity of the persons, through which they obtain the wherewithall to support themselves, a stable family and contribute to the improvement of the community at large.

The right to work includes the right to form professional organizations, including unions, to rest and vacations, and to strike in defense of legitimate rights when peaceful negotiations fail to redress a wrong. It also includes the right of economic initiative, of participating in planning and decisions affecting one’s job, of participating in profits and even in the ownership of an enterprise, under fair and equitable conditions.

The right to fair compensation cannot be left entirely up to the agreement between parties, because work is necessary to preserve life, and poor people can only survive with the fruit of their work, which must be adequate for the survival of workers and their families. Since salaries are the rightful compensation of labor, denying or withholding them is a grave injustice. It is a grave sin against the dignity of human beings and their fundamental rights to buy, sell or trade workers as merchandise and otherwise force them to work as economic units or things, ignoring their human dignity.

Politics.

The function of the state is not to favor the rich, but rather to ensure justice and the human rights of individuals. The main function of the state is to create conditions favorable to a free economic activity that will produce an abundance of jobs, goods and services, and to ensure security so that all may enjoy the fruits of their work and feel stimulated to contribute to the production process. According to the principle of subsidiarity, although the state is to look after the common good, not every decision, plan or activity should come paternalistically from the state, which should keep hands off as long as anyone or any lower-level organization can take care of it.

On the other hand, when individuals and lower-level organizations cannot perform a necessary activity, the state is obliged under the complementarity principle to fill in the vacuum. But even in these cases, the state intervention should be temporary, providing incentives to individuals and lower organizations to replace the state. This process is today popularly known as privatization.

Since there are disparities everywhere in the world, the state is compelled by the solidarity principle to assist the poor and weaker in a particular way. Cooperatives, employee ownership plans, worker codetermination and participating management schemes, including the participatory enterprise, are some of the ways governments should help correct such a disparities without excessive government intervention. The Kingdom of God illuminates the order of a human society worthy of human dignity, correcting the many errors and deviations in pursuit of happiness and the common good.

Integral Democracy.

By their very nature, human beings need social life. Individuals are united organically in human communities or societies, whose principle, subject and end is the human person. Society, in turn, needs an authority to govern it and ensure the common good of the community. Individuals have the right and the obligation to participate in public life, to promote the common good and conditions that improve human life, while preventing fraud and other subterfuges incompatible with justice. Participation begins with education and culture. Everyone has the right to enjoy cultural treasures and to receive primary and professional education. Having the same nature and origin, all human beings deserve the equality derived from their dignity. Respect for the human person entails respect for the rights that flow from his dignity as a creature, despite the diversity that exists among individuals and cultures, in accordance with the talents endowed by the Creator.

The universal dimension of solidarity.

While the social doctrine of the Church concentrated its efforts during the last century in fighting the injustices created by the Industrial Revolution and false ideology of communism, its concern focuses today on the injustice of the enormous gap between the rich and poor nations. Pope John XXIII, in his encyclical Mater et Magistra of May 15, 1961 (p.157), stated that the most pressing question of our day concerns the relationship between economically advanced commonwealths and those that are in a process of development.

These were the times when Fidel Castro seized power and of the Second Vatican council (Jan. 1959), when the Alliance for Progress was launched, when economists and world leaders were concerned with poverty and inequalities among nations. It was then that the British economist, Barbara Ward, wrote The Rich Nations and the Poor Nations, and heads of state around the world sought to mobilize international aid at a hopeful rate of 1% of the gross national product of rich nations.

Pope John XXIII declared that the solidarity which binds everyone as members of a single family makes it a duty for richer nations to be concerned with the poverty of others; but he added that the real solution is to be found in economic development and social progress, respectful of human values (Mater et Magistra p.194). Pope Pius XII had already stated in 1943 that salvation and justice is to be found in well planned evolution rather than revolution; and that violence does nothing but destroy, not build, and inflame passions, not cool them. Pope Paul John II in Centesimus Annun (p.23 & 24) points to the violations of workers rights and the inefficiency of the economic system as the causes for the downfall of oppressive regimes in Eastern Europe in 1989. Marxism had promised to eradicate God from the human heart, but the results have shown that it is not possible without tearing that very heart. It is a clear signal for those who attempt to eliminate justice and morals from politics. Where society is organized arbitrarily, the result is chaos and decadence.

One hundred years before, Pope Leo XIII had warned against the simplistic and radical solution proposed by socialism. Fostering hatred of the rich against the poor and eliminating private property, in effect, has worked against the working class, as the experience in Eastern Europe shows. The fundamental mistake of real socialism has been to subordinate the human person to the socio-economic mechanism.

Arbitration and negotiation in the spirit of peace, love and forgiveness must replace hatred and violence. A moral and economic reconstruction of countries in Eastern Europe and the Third World is required in order that peace and prosperity reaches the entire human family, with particular assistance to the poorer. Development must reach an integral dimension, not only bringing the standard of underdeveloped countries up to that of the richer, but especially by supporting the growth of the dignity and creativity of every individual in accordance with the call of God (CA p. 29).

Human Rights.

The two world Wars of this century created the urge for political institutions that ensure peace, justice and progress worldwide. The League of Nations was created after the first World War, only to collapse and lead to an even more terrible conflict. Pope Pius XII raised his voice repeatedly, especially in his Radio Broadcast, Christmas 1941, asking for a new international order based on moral principles that insure the integrity of small nations and their economic development.

The most recent attempt to fulfill this aspiration was the creation of the United Nations after world war II (1945) and the Universal declaration of Human Rights adopted in 1948 by the General Assembly, whose article one recognizes that all men are free and equal in dignity and rights. Born from the natural law impressed in the conscience of all human beings, the Human Rights were incorporated into the universal agreements of Helsinki in 1975. As Jacques Maritain remarked, these Human Rights, which he defended as ambassador of the Vatican, are the only point of practical agreement in an ideologically divided world. Increasingly they constitute the basis for international action, as a sort of World Magna Carta, as was the case in the Persian Gulf War. In our interdependent world, where trade, investment, communications, and all types of transactions encompass the entire world, it is necessary to regulate such activities on a universal scale very much as they are at the national level.

Creation, the environment and development.

Driven by the desire to have and enjoy more, human beings are foolishly destroying the environment, thinking they can arbitrarily abuse Creation. Instead of collaborating with God in his creative work, individuals dare to replace the Creator, thereby provoking the revolt of nature, in complete oblivion of their obligations toward future generations.

There is nothing wrong with the aspiration for a better life, to have more and better things. But there is a danger of falling into irresponsible consumerism, with the undesirable consequences of drugs, pornography and other excesses that lead to the exploitation of the weaker. Rather than making consumption an end of itself, a lifestyle seeking truth, beauty and the common good should be encouraged. This would open the option to invest in areas and sectors that need it most, while cutting down on waste. It is truly necessary and reasonable to produce more and better material goods; but it is equally important and in conformity with justice, that wealth be equitably distributed among all, including future generations. To achieve such an integral development of society increases the meaning of God and of material goods for the benefit of individuals now and in the future. The required increase in production must be based on environmentally friendly technologies for the production of raw materials, manufacturing, packaging systems and transportation, so that developmental efforts do not destroy the very ecology on which growth and progress rest.

The seventh commandment implies respect to the integrity of creation. Animals, plants, minerals, vegetables and other created beings and things are destined for the common good of all mankind. Their use is subject to the moral principles that rule all human acts. It seems that indeed mankind has taken notice of these considerations at Planet Earth Summit held in Rio de Janeiro in June 1992, when 172 nations unanimously agreed to link economic development to protection of the environment and recognized the dignity of the human person. As if illuminated by the Social Doctrine of the Church, the world leaders meeting in Rio de Janeiro reaffirmed their solidarity in eradicating poverty from the earth and giving a special priority to the more underdeveloped and ecologically vulnerable countries. Alleviating poverty and protecting the environment were seen as two faces of the same coin.

Free Enterprise and Free Trade.

Knowledge is today the principal kind of property, the main asset of enterprises. Knowledge includes technologies and marketing or perception of what consumers desire and how to combine productive factors in order to produce material goods and services that satisfy such desires, i.e. wealth (CA. 32). It follows that the principal economic resource is the human person and knowledge. People are effectively organized in productive enterprises where success is measured in terms of new and innovative products that satisfy market demands. To be productive, innovative and creative, human beings must be free and incentivized, including the recognition of their dignity and the right to participate. Pope John Paul II recognizes the positive aspects of the free enterprise system rooted in the freedom of the person.

Similarly Pope John Paul II sees isolationism and protectionism as drawbacks to development. History shows that countries that have isolated themselves have in fact stagnated or even lagged (CA p. 33). Consequently the key is to gain fair access to international markets based on the value of human resources and not natural resources. Both at national and international levels free trade is the most effective instrument to sell and to satisfy market needs. Equally, all nations, enterprises and institutions are under the obligation to promote conditions to satisfy the needs of consumers, especially those in the Third World, and for those with the necessary human resources to be given the technology and assistance to produce the goods for that purpose (CA 33).

Economic Participation.

It is an innate aspiration of human beings engaged in productive activity to assume responsibility and to perfect themselves by participating in the planning and execution of the entire productive process. Justice requires more than the mere distribution of wealth and fair compensation; it encompasses participation in profits, management decisions and ownership. (Mater et Magistra P. 82-103). Catholic Social Doctrine has always called for some type of employee participation. In his Radio Broadcast of Sept. I, 1944, Pope Pius XII said: "Small and medium-sized holdings in agriculture, in the arts and crafts, in commerce and industry, should be fostered. Such enterprises should join in mutual-aid societies in order that the services and benefits of large-scale enterprises will be available to them. So far as these larger enter rises are concerned, work agreements should in some way be modified by partnership arrangements."

In 1844, post Industrial Revolution reformers came up with, among other novel ideas, that of consumer cooperatives, which enjoyed great success in Rochdale, England. The system of cooperatives spread over time to most countries and almost all types 0£ economic activities, e.g. savings, farming and, more recently, even industrial cooperatives in Mondragon, Spain. Pope John Paul II underlines their positive contributions to development, education, participation and solidarity (CA 16). Cooperatives seek to give groups with limited resources the opportunity to create and participate in their own enterprise, by joining others in solidarity in order to enjoy better terms and conditions (i.e. lower prices, better financial results, economies and markets of scale). These benefits are distributed in proportion to the members' use of or contribution to cooperative services. Each member has one vote in a truly democratic organization that promotes education and progress of its members.

In Germany, after the second World war, a system of codetermination (Mitbestimung) was gradually developed by law. At present it gives workers and employees equal representation on the supervisory boards of all companies with more than 200 employees. In the USA, employee participation has been achieved through several schemes that allow employees to own corporate stock. Especially successful has been the Employee stock Ownership Plan (ESOP) engineered by Louis 0. Kelso and Mortimer J. Adler, and currently promoted by the center for Economic and Social Justice, inspired by the Encyclical Quadragesimo Anno of Pope Pius XI. Tax exemptions and other favorable treatment granted by law have greatly encouraged the growth of these schemes.

In the USA and other countries there is a process of democratization going on in most enterprises. original owners who created enterprises and have become old, or whose enterprises have grown beyond their financial capabilities, have gradually taken in partners or gone public to the market, surrendering part of their ownership. Investors buying the stock of such corporations in the market are many and very different. From the wealthy few to the many small widows, from banks, insurance companies, pension funds and other financial institutions to company employees, most companies have, in fact, become the property of a host of owners.

Corporate governance has become a science and an art, a part of modern democratic practice. The problem is that most stockholders today do not feel owners: they are interested in the dividend and appreciation (or loss) of their shares. Corporations have ceased to have real owners who are totally concerned with the well-being, success and survival of the enterprise. To revive entrepreneurship, productivity, creativity and other qualities of successful enterprises, job creation and economic development, shareholders must become real owners.

Participation, as recognized by the social doctrine of the Church, encourages the creation of small enterprises and cooperatives by employees and workers. It also encourages the formation of participatory enterprises where employees and investors share the ownership. Financing of such enterprises can take many shapes and forms. Governments and international institutions must provide financial, technological and managerial assistance to the formation of such enterprises.

After all, wealth creation is the function of enterprises. They are the source of real jobs, of goods and services to satisfy the needs of the population the first step toward economic development of any nation. When policies are discussed at world or regional level, economic development cannot be separated from participation any more than from trade, the ecology, social and cultural realities, freedom, family life, moral decisions nor the integral human person. Nor can it be ignored that development starts with the production of wealth by human beings, without which nothing can be distributed nor can there be any improvement in the standard of living of mankind.  [top]

REPORTE ANUAL DE LA CASA DE UNO
EN CHILI, NY.

Enrique Hernández-Miyares.

Las actividades de esta pequeña célula del "Corpus" agrupacional, donde se trata de hacer bueno que en cada primer puesto haya un agrupado, y que el honor más preciado sea servir, pueden dividirse en dos grupos: Parroquiales y extra-parroquiales

En nuestra parroquia de 2400 familias, soy uno de los ocho ministros Extraordinarios de la Eucaristía en la misa de los sábados a las 5 PM.; estoy preparándome para presidir servicios de comunión los días entre semana cuando no hay sacerdote disponible; Soy el editor de la publicación que llega por correos a todas las familias; pertenezco al Ministerio Social que tiene a cargo las actividades caritativas, v. gr. organizar la colecta, entrega semanal de alimentos para comedores gratuitos de áreas pobres de la ciudad, recoger donaciones de muebles y artículos de la casa para el Centro de Refugiados, organizar y distribuir más de 800 paquetes de Navidad para las familias necesitadas y para las personas. hospitalizadas o en asilos, ayudar a centros para madres solteras, y visitar a los enfermos; voy a trabajar en la composición gráfica de un nuevo directorio parroquial; una o dos veces al año presento un tema para adultos que van a ser bautizados (RCIA); semanalmente participo en un grupo de estudios bíblicos y en programas de desarrollo espiritual y moral (SPARC). No puedo dejar de mencionar la sociedad de parroquianos de 60 años o más, "Seasoned People", en la cual participo muy activamente, habiéndoles organizado por dos años consecutivos un picnic de lechón asado. En todas estas actividades participa también mi esposa de 40 años de casados.

Fuera de la parroquia, soy miembro activo del club de Leones, reelecto secretario del mismo, lo que incluye bastante más que tomar notas en las reuniones y mecanografiar actas, pues el Secretario tiene más responsabilidades que todos los demás juntos, como contacto oficial con el distrito 2OE-l, con, el Distrito Múltiple 20 (New York y Bermudas), y con la oficina internacional de Oak Ridge IL., además de ser "jefe de despacho", secretario de correspondencia, y guardián de los archivos. Y como si fuera poco, tengo a mi cargo la publicidad del club. Como León, soy miembro de la Directiva de una fundación regional para ayudar a personas sordas, y en el distrito soy miembro de un comité para ayudar a los ciegos. Este año me he ofrecido de voluntario para probar clínicamente una nueva medicina para controlar el glaucoma.

Además durante año y medio, fui parte de una mesa redonda de lectores de nuestro periódico local donde se criticaban mensualmente áreas de información, y de un panel especial sobre el reportaje de crímenes. De cuando en cuando escribo algo (cartas al editor, por ejemplo o cosas más largas cuando el asunto lo merece). En diciembre tomé parte en un programa de TV, con un profesor y un funcionario del programa diocesano de relocalización de refugiados relacionado con el problema de Cuba.

También, saco mi cuarto a espadas para "Esto-Vir" cada vez que se ofrece la ocasión. Todas estas actividades se practican "gratis et amore", ya que mi condición de retirado me lo permite.

El resto del tiempo, además de ejercitarme espiritual y físicamente con regularidad, leer intensamente, realizar la tareas propias de un esposo, padre y abuelo, que incluyen llevar a mi esposa (que no maneja) a donde quiera ir, dormir ocho horas, disfrutar de eventos musicales y artísticos, que en esta ciudad son gratis o de muy bajo costo para los "veteranos", y tener contacto regular con nuestros hijos (Beatriz, en Little Rock, Ark; Graciela, a cinco minutos, en Chili; Inés, en NYC; Mari, en El Cajón, Cal; Carmen, en el cielo; Pedro, en la base aérea de Lansing, Virginia; Pablo, en Albuquerque, N.Mex; Ana, en Calais, Maine; y Juan en Bar Harbor, Maine). La cercanía de Graciela, una de las razones para mudarnos a esta área, nos facilita el inigualable arte de ser abuelos, visitando y siendo visitados por un nieto y una nieta que viven a cinco minutos de este apartamiento. Y, cuando a Dios le plazca llamarme, voy a efectuar mi último servicio en la tierra, como donante de córneas y otros órganos para trasplantes, y de resto para enseñar medicina en la Universidad de Rochester.

Aquí me despido, afectísimo en el Jefe y Maestro y en su Madre Santísima.  [top]

UN SALUDO A GENARO CAL

Ramón Domínguez, ACU-Washington

Lucas 12:49, "Vine a traer fuego a la tierra y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!"

Quienes conocimos a Genaro sabemos cuán fielmente el vivía esta idea evangélica. Su intensidad en todos los quehaceres, tanto en el trabajo como en la evangelización fueron testimonio de que Genaro tomó siempre muy seriamente su función de agrupado. El describir a Genaro es algo difícil pero también fácil. Los que compartimos con él largos años y numerosas experiencias, podemos testificar de su generoso corazón y de su preocupación por la justicia social en el trabajo. La largueza con su tiempo y dedicación a la ayuda de cualquiera que llamara a su puerta fueron iempre notables. Si alguien necesitaba un abrigo Genaro le daba el suyo sin pensar que él también lo necesitaba y que quizás era el único que tenía.

Genaro, un hombre comprensivo y humilde, sin embargo, era totalmente intolerante de aquellos que sabiendo lo que debían hacer, fallaban en su compromiso. Para describir a Genaro debemos presentar sus características por excelencia, es decir su fidelidad y amor por su familia, la Agrupación y la Iglesia. Para él, la formación de sus hijos tomó el papel mas importante junto a la defensa de los principios de la Fe, así, Genaro después de muchas horas de trabajo en el taller de Stamford Conn. dedicó sus noches al estudio de Teología y Filosofía para rebatir todos los errores que percibía en las tareas y estudios de sus hijos. Igualmente analizaba los escritos de los numerosos teólogos que daban charlas en las iglesias locales y repartía a los concurrentes una síntesis escrita de todos los errores que eso teólogo había presentado en sus artículos.

El amor de Genaro por su familia fue también compartido por la familia agrupacional, pues Genaro siempre estaba dispuesto a ayudar a todos los agrupados que conoció a través de los años. Y lo digo por experiencia personal vivida a través de muchos años y discusiones; pues conocer a Genaro, era el de siempre discutir con Genaro; de cómo debemos ser mejores y más efectivos en la Fe, o de cómo debemos defender la Fe y ser más humildes en el Señor.

Genarito, o Jerry, como lo conocían los americanos, sembró para siempre en nosotros un sentimiento de ser Quijotes en esta tierra, donde la mayoría es todavía Protestante, incluyendo a muchos "Católicos"; y enseñarnos que nuestra labor es la de predicar y salvar a todas las almas que se nos acerquen aunque nuestras armas no sean más que un jumento y una lanza frente a un ejercito armado.   [top]

RAÍCES CASTELLANAS DE LA
ESPIRITUALIDAD IGNACIANA
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José M. Hernández, ACU-Miami

Como la gracia divina suele trabajar sobre circunstancias humanas concretas, nunca as fácil entender al ideal de perfección de los grandes santos sin tener en cuanta su nacionalidad, su educación, el ambiente en que nacieron y crecieron, y la cultura en que vivieron. Uno de los ejemplos más ilustrativos es el de San Agustín, cuya juventud pecadora es sin duda uno de los elementos integrantes de su teología y espiritualidad. Y lo mismo ocurre en el caso de otros santos, como San Francisco de Asís y San Francisco de Sales. Ignacio de Loyola no es una excepción de esta regla.

Como se sabe, era vasco de nacimiento, y siempre conservó en su personalidad los rasgos comunes a los hombres de su tierra. Pero cuando se recuerda que de él no ha quedado nada escrito en vascuence, y sobra todo, cuando uno tiene la oportunidad de visitar su valle natal de Loyola, como la tuve yo hace algunos años, es imposible evitar hacer conjeturas sobre los factores que configuraron su desarrollo espiritual.

Acababa yo de visitar la ciudad castellana de Arévalo (a una hora más o menos de Madrid ) donde Ignacio pasó gran parte de su primera juventud, y cuando pude contemplar la hondonada de Loyola desde lo alto de la carretera, no pude menos que pensar en al aislamiento en que debieron vivir sus habitantes a fines del siglo XV y principios del XVI, época de la niñez del santo. Si su padre (o tal vez hermano mayor) no lo hubiesen enviado a servir de paje en la casa de Juan Velázquez de Cuéllar en Arévalo ¿habría habido San Ignacio? ¿habría sido su espiritualidad la misma que dio origen a los Ejercicios Espirituales?

No se trata aquí de definir esa espiritualidad, empresa que desbordaría los límites de esta breve comentario. Notemos, simplemente, que una de sus principales características es el magis o más, ese ferviente deseo de más señalarse en el servicio divino que obsesionaba a Ignacio. No es difícil ver en esta idea un trasplantar al orden espiritual de los ideales caballerescos que impregnaban la atmósfera de Arévalo en aquel entonces.

Cuando Ignacio fue a vivir en casa de Velázquez de Cuéllar este era Contador Mayor de los Rayes Católicos, quienes también residían en Arévalo. Allí, pues, entró el adolescente vasco en contacto con la corte real, y allí aprendió lo que era la fidelidad a los monarcas, lo que era la noble discipline de la corte, y, sin duda lo más importante de todo, lo que un súbdito leal debía ser para no ser tenido por "perverso caballero": ocupar un puesto de primera fila en la lucha de su Rey contra los infieles (máximos exponentes del mal en su cultura).

Es este precisamente el ideal que Ignacio propone al ejercitante cuando le habla de servir al Rey Eternal. En los Ejercicios se refiere a Dios como "su Divina Majestad;" en la meditación de la Encarnación describe a la Trinidad como asentada sobra su trono; y no olvida mencionar a la "corte celestial" que rodea a "su Majestad" cuando, por ejemplo, invite al ejercitante a considerar su respuesta a la llamada de Cristo, que le pide que lo siga en su mortal combate contra las fuerzas da Satanás. Para Ignacio no cabe otra respuesta que la oblación "de mayor estima," esto es, el ofrecimiento de ocupar un puesto de vanguardia para más distinguirse en el servicio de su natural Rey y Señor.

Nada de esto, por supuesto, habría sido escrito sin la llamada visión de orillas del Cardoner, que Ignacio tuvo en las afueras de Manresa. Pero la materia prima, los términos de referencia del santo datan de la estancia en Arévalo. La parábola del Rey Temporal y al Rey Eternal y la contraposición de las Dos Banderas, las dos meditaciones más importantes de los Ejercicios Espirituales, son de raíz netamente castellana.  [top]

PUERTO RICO

Jorge Hidalgo, ACU- Puerto Rico

Nuestro grupo sigue teniendo las guardias los sábados con asistencia de alguno del grupo de la ACU-Puerto Rico, mientras que los lunes ellos tienen una reunión para instrucción de aspirantes la cual goza a menudo de la Santa Misa dicha por el P. Guillermo (Willy) Arias S.J..

En el mes de septiembre se celebraron misas por los aniversarios de las muertes de nuestros queridos Miguel Figueroa y Antonio Pérez.

Por otro lado hemos tenido a Juan Suárez ausente por enfermedad pero gracias a Dios ya se está recuperando.

En noviembre planeamos un retiro de un día para matrimonios; este proyecto está a cargo de del incansable Paquito Pérez Vich y de nuestro presidente, Jorge Hidalgo.  [top]

Washington D.C.

Ramón Domínguez, ACU Washington.

Durante las últimas semanas hemos tenido mucha actividad en la casa de Washington con una obra de renovación que está dirigiendo Tony Diez para un cuarto de estudio en el sótano y reconstruir completamente dos baños, uno para las visitas y otro para los residentes, Con estas mejoras, la casa va a quedar muy agradable y acogedora. En Septiembre tuvimos la tanda do ejercicios espirituales para señoras dirigida por el Padre Llorente. A finales de Septiembre tuvimos también la boda de Ingrid Lavín, hija de Roberto y Raquel Lavín, que fue una ocasión de mucha alegría y una oportunidad de compartir para la familia agrupacional.

La visita de Su Santidad Juan Pablo II a Baltimore y New York ha sido motivo de inspiración para todos los católicos americanos, pero especialmente para los agrupados de Washington que están tan cerca de Baltimore. Algunos agrupados tuvieron oportunidad do participar de los eventos en Baltimore y New York. Las homilías de Su Santidad son obviamente motivos de. reflexión para todos nosotros. Ojalá que algún agrupado se anime a comentarlas en un futuro Esto-Vir.  [top]

RETOS QUE NOS DEJA EL SIGLO

Javier Casas, ACU-Miami

René Cortázar en un discurso ante la última reunión mundial de las Comunidades de Vida Cristiana expuso ciertas ideas sobre las tendencias que prevalecen ante un siglo que termina con un reto para la evangelización. Las siguientes líneas giran alrededor de las ideas expuestas en ese discurso.

En un mundo altamente tecnológico, se alterara la distribución de información y el conocimiento, haciéndolas mas accesibles a todos. La comunicación por satélite, las computadoras y la "supercarretera" electrónica son las nuevas modalidades de comunicación que crearán una sociedad más global con mayores posibilidades para la persona y pequeñas organizaciones. La adquisición de datos ya está al alcance de mayor número de personas en cualquier lugar de la tierra. Por los medios de comunicación global se universaliza un cierto ideal de vida y de comportamiento.

Una más fuerte tendencia hacia la democratización producirá formas más representativas del poder político basadas en principios de participación. Esto pudiera dar pie a una mayor vida asociativa así como un mayor respeto por los derechos humanos y honestidad en los asuntos públicos. Se establecerá un papel más central de la persona y sus relaciones con otras personas.

El creciente desarrollo económico dará confianza en la posibilidad de repetir el fenómeno de los países del Asia-Pacífico, los que sin grandes recursos naturales han obtenido un crecimiento tres veces mayor que el de los países ricos con una distribución más equitativa de la renta y por consiguiente un concepto de ahorro para la posteridad. Esta tendencia generará un hombre nuevo dueño de su propio destino en contraposición a la del hombre predestinado y víctima del oscurantismo propio de la ignorancia.

El presente modelo de modernización a todo costo quedará agotado ante un presente frustrante de acumulación de riquezas que ha dañado la naturaleza y debilitado las comunidades. Las empresas ya se organizan sobre bases de la creatividad del trabajador con la consecuente aparición del concepto de administración desde una mesa redonda en substitución del modelo vertical prevaleciente. El trabajador se convierte en estímulo de crecimiento para la empresa. Igualdad y equidad dejarán de ser valores éticos para convertirse en principios de sana administración. El trabajador dejará de ser instrumento de producción alienado de la fase creativa del proceso de producción.

La globalización que se refleja en un mundo que se hace cada día más pequeño y homogéneo, donde se vive entre dos fuerzas, una que tiende a integrarnos en una sola realidad, la otra que reafirma nuestra propia identidad y sentido de pertenencia. Se hacen mas iguales las diferentes ciudades del mundo. Coca Colas, McDonalds, Toyotas y CNN están en todas ellas. Esto hará que se sumen los incentivos para proteger los derechos humanos, preservar el medio ambiente y desarrollar la cultura.

Una futura sociedad basada en el conocimiento y la organización horizontal, donde la creatividad que aporta el trabajador se hará un factor decisivo para el desarrollo; el énfasis en el capital será desplazado por el énfasis en el conocimiento de la persona educada capaz de aportar talento y nuevas ideas.

Viviremos pues, en un mundo con grandes cambios tecnológicos, grandes procesos políticos, importante desarrollo, y creciente globalización. Un mundo que dependerá cada vez más de las personas y de sus relaciones con otras personas. Un mundo necesitado de orientación para conducirse con justicia y amor.

Pero ¿Cuáles son los instrumentos que nos ofrece ese mundo para mejorar la calidad del ser humano, es decir para cristianizarlo? Podremos encontrar los medios eficaces para servir la causa de Cristo y de su Iglesia? ¿Serán estos cambios propios para desarrollar una espiritualidad universalmente compartida?

Sin nuestro empeño evangelizante lo que privará serán los deseos de riquezas...deseos del honor mundano...después de una gran soberbia. Todo se querrá hacer por el poder y el placer como sinónimos de la felicidad humana. La búsqueda del placer y del confort se nos presentará como una versión burda de las que han sido en otras épocas las grandes pasiones del hombre. Los que opten por esas banderas habrán de encontrar vacío y frustración. Se buscarán las nuevas tecnologías, el desarrollo, la globalización y el conocimiento, todos instrumentos potencialmente eficaces al servicio del hombre. Instrumentos que pueden aumentar su autonomía y libertad, pero que al final no se sabrá qué hacer con esa autonomía y libertad.

Por tanto es inminente que suene la llamada al desprendimiento interno con respecto a los bienes materiales... a un deseo de humillaciones.. porque llevan a la humildad; que se desplieguen las banderas que hablan de vocaciones personales y colectivas, que le dan verdadero sentido a la vida, del ser más que del tener. Son las banderas del perdón, son la banderas que nos traen esperanza. Las personas que sirvan estas banderas revitalizarán las democracias que se mueven hoy entre la apatía y la decepción; estas personas crearán identidades colectivas y eficaces en las democracias emergentes. Son estas las que podrán aportar gran beneficio para un mundo global que utilizará los avances de las comunicaciones para generar una comunidad más humana.

El llamado a esta tarea es para todos; tanto al legislador como su secretaria, al dirigente como al obrero. Las leyes que dicte un parlamento dependerán de la honestidad con que se apliquen, y la labor de la secretaria dependerá del amor con que la realice. La calidad del proceso de producción no dependerá tanto de la planificación que realice el ejecutivo como del trabajo en común de los operarios que laboren en cada faena. En otras palabras, un futuro mejor dependerá de cada uno de nosotros.

Si nos comprometemos con Cristo podremos contribuir a mejorar la realidad en que nos tocará vivir mediante el ejercicio de un auténtico estilo de vida basado en los Evangelios. Así podremos mantenernos claros en el correcto orden de las cosas: La empresa globalizada deberá ser para, producir y dar trabajo en forma justa; el poder político deberá utilizarse para administrar las tareas que conducen al bienestar social. Lo nuestro, individual y colectivamente, será alterar el proceso de cambio para que la persona en sus comunidades vuelvan a lo esencial, al sentido profundo de sus existencias y al uso de sus talentos en armonía con el plan de Dios para el cual hemos sido creados.  [top]

HOMILÍA EN LA CATEDRAL DE MIAMI

En la Fiesta de la Ascensión del Señor, que la Iglesia celebra desde las vísperas de este domingo VII de Pascua, Dios me concede la alegría de poder concelebrar la Santa Eucaristía con mis hermanos el Sr. Arzobispo de Miami Mons. John Clement Favarola, su obispo auxiliar Mons. Agustín Román y con tantos hermanos en el sacerdocio, muchos de ellos cubanos, algunos amigos de muchos años, otros a quienes no he tenido la oportunidad de tratar con frecuencia; sobre todo aquellos que sintieron el llamado del Señor en estas tierras y aquí lo sirven, pero unidos todos por entrañables lazos de fraternidad que se anudan en Cristo, verdadero, eterno y único sacerdote.

La presencia de religiosos y religiosas entre ustedes, quienes enriquecen la Iglesia con sus carismas propios, se para mi motivo de gratitud, por el significado de la vida consagrada para la comunidad eclesial y porque algunas de las congregaciones presentes hoy aquí han trabajado a trabajan en Cuba. Están también los diáconos, sus esposas, sus familias, que prestan un inestimable servicio a la comunidad cristiana y agradezco de veras su participación. La presencia de los laicos que integran diversos movimientos, algunos de los cuales desarrollan su acción en Cuba, como el Movimiento Familiar Cristiano, el de la Renovación en el Espíritu y otros, me llenan también de regocijo.

Quiero saludar de modo especial a los hermanos de las diversas confesiones Cristianas a quienes nos une un particular afecto en Cristo Jesús y a los hermanos del pueblo de la Promesa y de la Alianza, hermanos hebreos que comparten también con nosotros esta oración de alabanza al único Dios de cielo y tierra. Agradezco vivamente la presencia de todos. Aquí hay seguramente católicos de la Habana, de Matanzas, de Pinar del Río, de Camagüey, de Holguín, de Santiago de Cuba, de Santa Clara o de Cienfuegos.

Hay muchos lazos particulares que nos estrechan a todos; además de nuestra fe común en Dios. Son los lazos del recuerdo, del amor, o incluso de la cercanía o de la simpatía por nuestra tierra. En este día ella nos convoca de manera especial. Sirve de vía propicia para esta convocación el hecho de que el Papa Juan Pablo II haya decidido otorgar a nuestra Iglesia en Cuba el alto honor de estar representada en el Colegio da Cardenales por al Arzobispo de la Habana y que éste tenga la magnifica oportunidad de visitarlos.

Desde al momento en que al Santo Padre me incorporó el Sacro Colegio, me propuse visitar las diócesis de Cuba y también a los católicos cubanos que residen fuera de nuestro país. Este proyecto fue recibido con calor por mis hermanos obispos de los lugares donde se asientan grandes núcleos de cubanos y, gracias a su acogida y sus cuidados en preparar un programa pare el muy poco tiempo disponible, tengo yo la posibilidad de estar aquí y de brindarles también a ustedes la ocasión de un encuentro diferente. Diferente por las motivaciones de mi visita y por las razones de la presencia de ustedes en esta Eucaristía.

Hacía ya 31 años que Cuba no tenía un Cardenal. La designación de un Cardenal Cubano llega en los momentos en que la Iglesia de Cuba viva, como don maravilloso del Señor, una eclosión de fe en nuestro pueblo. Lo llamo don de Dios porque ninguno de los condicionamientos que tiene la Iglesia para su acción pastoral en Cuba ha cambiado substancialmente en estos últimos años. Por ejemplo, no hubo más posibilidades de comunicar el mensaje de Cristo a nuestro pueblo pues, no se he producido un acceso a los medios de comunicación social ni mucho menos a las escuelas primarias u otros centros de enseñanza; pero ha aumentado de manera notoria la receptividad de los cubanos al mensaje del Evangelio y existe una búsqueda de verdad, de amor, de valores espirituales una auténtica sed de Dios, que lleva a muchos a retornar a la fe. Otros encuentran, por vez primera en sus vidas, al Señor Jesús que les sale al paso para colmar el vacío existencial que llevaban en sus corazones y que tantos experimentan. Entre éstos descuellan los jóvenes, por su número y por la calidad de su andadura espiritual.

La nuestra en Cuba es una Iglesia de reconciliados, de conversos, de catecúmenos que hacen el aprendizaje del amor cristiano. Una Iglesia de pocos medios, que vive lo esencial, que tiene que cumplir el mandato misionero de Jesús, yendo literalmente a anunciar al Señor a todos los cubanos, llamando a cada puerta, a cada corazón, para responder así a los apremiantes reclamos de tantos hermanos nuestros. Esto lo hacemos con muy pocos sacerdotes, diáconos, religiosas y con la participación de un buen número de laicos en la acción pastoral. Es una Iglesia desbordada en su misión de sembrar paz y amor en las almas de muchos de nuestros compatriotas.

Esa Iglesia, con sus características de fidelidad al Señor y al Vicario de Cristo en la tierra, de unidad entre obispos, sacerdotes y fieles, capaz de acoger el que retorne maltrecho y arrepentido a su seno materno, servidora en el amor de los necesitados que llaman a su puerta, sean quienes sean, anunciadora de una buena noticia que lleva luz y esperanza a nuestros hermanos, una Iglesia así en la que el Papa Juan Pablo II quiso enaltecer al nombrar un cardenal cubano. Adondequiera que voy me siento, pues, representante de esa Iglesia que llama. que congrega, que une alrededor de Cristo y su Vicario y de los pastores del rebaño del Señor, a todos nuestros hermanos que buscan en sus vidas caminos de fe y esperanza.

Por esto me propuse visitarlos desde el momento mismo de mi investidura cardenalicia, pues estoy convencido en el Señor, que esa misma acción convocadora, congregante, generadora de unidad y ciertamente reconciliadora, debe alcanzar a todos los cubanos creyentes en Cristo en cualquier sitio que se encuentren. ¿No es justamente la palabra diferente que tiene que decir la Iglesia al mundo? Jesucristo debe salir con su mensaje al encuentro del hombre actual como acontecimiento novedoso. Es lo que el Papa Juan Pablo II llama en su exhortación post-sinodal "Christifidelis laici" la novedad cristiana.

¿En que consiste esa irrupción novedosa de la persona de Jesús en la vida de los pueblos? En la posibilidad de acoger un mensaje que pueda transformar la vida de los hombres. Los hombres han estructurado sistemas políticos, sociales y económicos de contornos definidos y a veces antagónicos. El mas reciente de los choques de sistemas ha sido entre el comunismo y el capitalismo. Una vez que se produjo la debacle de llamado "socialismo real" emerge triunfante, como un estilo global en la gestión económica internacional y al interior de las naciones, la economía de mercado. Sin embargo, en su encíclica "Centesimus annus", en la cual el Santo Padre describe los males del ateísmo marxista, el papa Juan Pablo II pone a las naciones y hombres públicos en guardia frente al riesgo de confiar el progreso de la humanidad únicamente a las leyes ciegas del mercado, sin ningún tipo de control sobre sus mecanismos, lo cual puede crear situaciones de miseria y opresión en los sectores mas desfavorecidos de la población.

El razonamiento de algunos que reaccionaron desfavorablemente a este llamado del Santo Padre fue que la Iglesia criticó el comunismo y ahora criticaba la economía de mercado. ¿Cuál es entonces la propuesta del Papa? La Iglesia no es una simple opositora del comunismo, la Iglesia no es tampoco una simple aliada de la economía liberal de mercado. Pero la Iglesia no está tampoco en el medio de esas dos concepciones extremas, ofreciendo su propio sistema. porque el evangelio de Jesucristo, su mensaje salvador a los hombres, no se ubica en el mismo plano donde se enfrentan o se alían los sistemas humanos.

La Iglesia es depositaria e intérprete de la palabra de Dice y su actuación se sitúa en la conciencia del hombre a quien se dirige para recordarle que en el mundo que le ha sido confiado por el creador para que, como rey de la creación someta a su inteligencia y voluntad "les aves del cielo, los peces del mar y todo lo que vive sobre la tierra", é1 no tiene un dominio absoluto, sino subordinado a su Dios y Señor. Este amoroso dominio de Dios incluye la primacía de la ley del amor al prójimo explicada de modo admirable por Jesucristo. Si el hombre responde éticamente al llamado de la Iglesia, a través de una acción humana y cristiana animada por el Evangelio, puede temperar las medidas extremas, teniendo en cuenta siempre al más desvalido y sin olvidar la dignidad intrínseca de la persona humana.

Esta voz de Dios debo ser escuchada personal y colectivamente para que el mandato supremo del amor triunfe, pues de no ser así la humanidad, arrastrada por el pecado, subvierte el plan establecido por Dios nuestro Padre y nacerán entonces las arbitrariedades, y el hermano odiará a su hermano, Caín matará a Abel, y se "venderá al pobre por un par de sandalias", al decir del profeta Amós.

Esa fue precisamente la lucha de los profetas en Israel: hablar de parte de Dios a las conciencias de los hombros para que cambien su comportamiento, no solo en lo personal individual, sino de cara a la comunidad donde viven. Esa es la misión profética de la Iglesia, la que Ella debe cumplir bajo cualquier sistema, la que tantos sufrimientos le ha traído en los países comunistas, la que tanta oposición y crítica le acarrea en muchos países democráticos, cuando defiende la vida y se opone al aborto, al hedonismo o a la eutanasia. Este es el verdadero enfrentamiento, no entre la Iglesia y tal o cual teoría económica o sistema político, sino entre el mensaje de Jesucristo que viene de lo alto y lo que el evangelista San Juan llama el espíritu del mundo. "Ustedes no son del mundo" (Jn.15,19) -dice Jesús- "si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo, pero, porque no son del mundo, sino que yo los escogí del mundo, por eso el mundo los aborreció... Si el mundo los aborrece, sepan que me aborreció a mí primero".

¿Cuál es ese mundo del cual habla Jesús? Porque hay un mundo por el cual Cristo da la vida. "Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo para que el mundo se salve por El." El mundo con el cual no puede pactar el cristiano es el mundo del poder, de las fuerzas ciegas del dinero, del disfrute sin limites del placer, de la utilización del prójimo como un instrumento. Es, en fin, el mundo del pecado, que se cierra a la acción de Dios.

¡Cuán desafiante es ese mundo ambiguo para el cristiano! Hoy, en la fiesta de la Ascensión, ¡qué gran tentación de quedarnos plantados mirando al cielo, sin intervenir en esa lucha, que nos atemoriza a veces, entre el mundo iluminado por la luz de Cristo, "Yo soy la luz del mundo" y ese otro mundo de tinieblas marcado por el mal, que no reconoce a su salvador. "Vino a los suyos y los suyos no lo conocieron". Con qué prontitud olvidamos aquellas palabras definitivas de Jesús: "No teman yo he vencido al mundo".

La indecisión para optar claramente por el mundo iluminado por Cristo, al que hay que salvar y no condenar, frente al mundo circunscrito a "este mundo" produce en nosotros la tibieza, la incapacidad para aceptar el espíritu del Evangelio, que contiene como ley nueva y fundamental ese amor incondicional que pide Jesús a los suyos

Podemos imaginar el estado de ánimo en que muchos seres humanos, incluso algunos discípulos de Jesús, escuchan esta palabra del Señor, "ama a tu enemigo, reza por quien te persigue, para que seas hijo de! Padre celestial, que hace salir todos los días el sol para buenos y malos y manda la lluvia a santos y pecadores. Porque si ustedes aman a los que los aman ¿qué mérito tienen? eso lo hacen también los malos" He ahí la novedad cristiana, lo que hace la diferencia. Este es el verdadero antagonismo entre el pecado y la virtud, entre el amor y el odio, entre el bien y el mal. Ante una palabra como esta de Jesús, que es la invitación más desconcertante que El nos dirige: "al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra", reaccionarán de modo muy parecido un marxista leninista y un hombro de negocios de convicciones democráticas y librepensador: ambos coincidirán en rechazar ese estilo como inaceptable, propio de tontos a de débiles. "Aquel día se pusieron de acuerdo Herodes Y Pilato" dice el Santo Evangelio cuando relata la pasión de Jesús.

Sólo quien cree en Jesucristo, Hijo de Dios, y lo ama, puede aceptar ese reto. Sí, esta es la novedad desestabilizante del cristianismo cuando se vive a fondo. De este modo tú mismo quedas desestabilizado por Jesucristo en tus falsas seguridades, hechas de fuerza y de poder, y desarmas a la vez al adversario, que se queda sin enemigo, que se da cuenta de que él mismo se envilece si sigue golpeando a quien le presenta el otro lado de su rostro.

Cuba tiene la dicha, que es la de muy pocos pueblos, de que el hombro que resume el pensamiento de nuestros próceres, aportándole su idea luminosa para hacerlo el ideario fundante de la Patria, nuestro José Martí, haya puesto el amor coma centro y cima de su obra patriótica. Martí desechó el odio como fuerza negativa y su pensamiento, de indiscutible matiz cristiano, tiene su expresión privilegiada en el más sencillo v profundo de sus versos, "cultivo una rosa blanca en junio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca" Hasta aquí esto hubiera podido decirlo cualquier otro poeta.

Lo que sí es diferente y sabe a redención, a amor sufrido, a perdón, a Evangelio son los versos que siguen: "y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo cardos ni ortiga cultivo, cultivo una rosa blanca". Esta es nuestra gloriosa versión cubana de "poner la otra mejilla."

Siempre ha hecho falta valentía para seguir este camino, en la Cuba de antes y en la Cuba de ahora, pero también aquí y dondequiera que el creyente en Jesucristo tome en serio el Evangelio y se decida a vivir su fe cristiana. Esa valentía es la que nos hace conquistar la libertad, la verdadera libertad interior, la de los hijos de Dios que se afianza en la palabra de Cristo y en la verdad. Jesús decía a los judíos que habían creído en él: " Si permanecen en mi palabra, serán de veras discípulos míos y conocerán la verdad y la verdad os hará libres". (Jn. 8, 31-32) Y cuánto necesitamos los cubanos esa libertad que no se alcanza por vivir en un sitio o en otro, sino por vivir en Cristo y en la verdad.

Permítanme que les narre una historia real de pocos años atrás que me fue contada en Roma por un predicador europeo que dirigía un retiro a hombres jóvenes hispanos en la zona de Nueva York. Este Padre tiene una forma muy dinámica para hacer que los jóvenes reflexionen sobre su vida, siguiendo la palabra de Dios No les da una charla, sino les manda a leer un pasaje de la Biblia y a descubrir en él lo que Dios les quiere decir según alguna pregunta que el sacerdote les ha entregado. Cada joven irá a ver privadamente al Padre y conversará con él de su respuesta. Había en aquel retiro unos jóvenes de distintos países de América Latina. Entre ellos había un cubano. El predicador les mandó leer el relato del Éxodo, la liberación del pueblo hebreo que Dios hizo por medio de Moisés cuando los sacó de Egipto. La pregunta que todos personalmente, después de media hora de reflexión, debían contestar, era, ¿de qué tengo yo que dejarme liberar por Dios?  [top]

ARCHDIOCESE OF MIAMI

Ministry of Commiunications

CONFERENCIA DE PRENSA CON EL CARDENAL CUBANO

MIAMI -- El cardenal cubano, Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de la Habana, concluirá su visita pastoral a los cubanos exiliados en el sur de la Florida con una breve conferencia de prensa.

La conferencia tendrá lugar el domingo, 28 de mayo a las 6 p.m., en la biblioteca de Barry University, 11300 NE Second Ave., Miami Shores, inmediatamente después de su charla en el auditorio de Barry.

Por razones de seguridad, todos los representantes de la prensa deberán de presentar sus credenciales para ser admitidos a la conferencia.

Esta es la primera visita oficial del Cardenal Ortega al sur de la Florida desde su nombramiento como cardenal en noviembre de 1994. Durante su visita. el cardenal también celebrará una misa el sábado, 27 de mayo a las 10 a.m. en 13 Catedral de St. Mary, 7525 NW Second Ave. Miami; un servicio de oración a las 6 p.m. esa misma tarde en la Ermita de la Caridad del Cobre, 3609 S. Miami Ave., Miami; una misa el domingo, 28 de mayo, a las 10 a.m., en la Universidad de St. Thomas, 16400 NW 32 Ave., Miami; y la charla el domingo, a las 5 p.m., en Barry University. Tanto Barry como St. Thomas le otorgarán doctorados "honoris causa".

Con esta visita pastoral, el Cardenal Ortega quiere profundizar los lazos de hermandad que unen a los cubanos dentro y fuera de la Isla, pues, como él ha dicho, "somos un solo pueblo," esparcidos por el mundo coma las ramas do un árbol, pero compartiendo las mismas raíces. Antes de llegar a la Florida, el Cardenal Ortega visitó comunidades de exiliados cubanos en España, Venezuela y Puerto Rico.

Para más información, por favor llamar al Departamento de Comunicaciones

 

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26 de mayo de 1995 Mary Ross Agosta,  [top]