3. Acto de confianza

Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti y de que no puede faltar cosa alguna a quien de Ti las aguarda todas, que he determinado vivir en adelante sin ningún cuidado, descargándome en Ti de toda mi solicitud. Despójenme los hombres de los bienes y de la honra, prívenme las enfermedades de las fuerzas y medios de servirte, pierda yo por mi mismo la gracia pecando, que no por esto perderé la esperanza, antes la conservare hasta el postrer suspiro de mi vida, y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno para arrancármela, porque con tus auxilios me levantare de la culpa.
Aguarden algunos la felicidad en sus riquezas o talentos, descansen otros en la inocencia de su vida, en la esperanza de su penitencia, en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mi, toda mi confianza se funda en la seguridad con que espero ser ayudado por Ti, y en el firme propósito que tengo de cooperar a tu gracia. Confianza como esta jamas a nadie salió fallida.
Así que, seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo y porque Tu, Dios mío, eres de quien lo espero todo. Bien conozco que soy frágil y mudable, se cuanto pueden las tentaciones contra las virtudes mas robustas, he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento, pero nada de eso logrará acobardarme.
Mientras espere de veras, libre estoy de toda desgracia; y de que esperare siempre estoy cierto, porque estero también esta esperanza invariable, En fin, para mi es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiera esperado.
Por tanto, espero que me sostendrás sin dejarme caer en los riesgos mas inminentes y me defenderás aun de los ataques mas furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los mas espantosos enemigos.
Espero que me amaras siempre, siempre, y yo a mi vez te amare sin intermisión; y para llega de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llevarse, te espero a Ti mismo, oh Creador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.