Mi salud: ¿La cuido poco, o demasiado? ¿Soy aprensivo?
Tengo que repasar: mis comidas, bebidas, vestido, sueno, habitación...
Mi alegría: ¿Soy sanamente alegre? ¿Doy la importancia debida a un ambiente interior alegre, claro, risueño siempre? ¿Se combatir y reaccionar contra la fatal tristeza, engendradora del pesimismo derrotista?
Mi ciencia: ¿Cultivo mi inteligencia o la dejo atrofiarse lamentablemente? ¿Aumenta el deposito de mis conocimientos o vivo solo de rentas? ¿Me contento solo con una capa de barniz o busco un conocimiento profundo? ¿Me anima la curiosidad científica o me domina la curiosidad malsana? ¿Soy pedante y atrevido?
Mi fama: ¿Procuro merecer la buena fama con medios legítimos? ¿Soy ambicioso? ¿Me despreocupo con exceso de la opinión de los demás o soy su esclavo?
Estos bienes míos y otros: ¿Como los empleo? ¿Ordenadamente, según la voluntad de Dios? ¿No los podría usar de manera mas útil y mas virtuosa? ¿Como los podría ampliar? ¿Como los podría santificar?
¿Pienso en la cuenta que de todo ello he de dar a Dios?