Oh Dios mío, mi Creador y mi Redentor, fuente de luz, de verdad y de vida: te ruego humildemente, que ilumines mi entendimiento y muevas mi corazón, para que haga bien estos Ejercicios. He venido a la soledad y me presento ante Ti con sincero deseo de hallar y de cumplir tu santa voluntad. Dame gracia para que aproveche bien, este tiempo que me concedes para el bien de mi alma. Dame gracia para meditar y entender. Dame virtud para orar con eficacia, luz para hacer bien el examen de mi vida, buen criterio para hallar buenos propósitos y firme voluntad para cumplirlos. Concédeme, ah Señor mío Jesucristo, conocer tu ley y hallar tu amor de tal manera, que de este retiro salga siendo un verdadero cristiano, y quiera serlo después toda mi vida. Y tu, oh Virgen Madre de Dios y Madre mía. Tu que tan bien iluminaste a San Ignacio para que hiciese estos Santos Ejercicios, ilumíname ahora a mi para que los haga como en el los hizo, y el e convierta y me santifique. Así sea.