PRECES DE LOS EJERCICIOS (20)

Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten piedad de nosotros. Jesucristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo escúchanos. Jesucristo escúchanos.
Dios Padre, que nos has creado para amarte y servirte y así salvar nuestras almas. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, que te hiciste hombre para sufrir y morir por nosotros. Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, santificador de nuestras almas. Ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, único y omnipotente Dios. Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, que quieres que todos los hombres se salven. Te rogamos óyenos.
Corazón de Jesús, que por medio de María inspiraste a San Ignacio los Ejercicios. Te rogamos óyenos.
Corazón de Jesús, que llevas al alma a la soledad para hablarle al corazón. Te rogamos óyenos.
Corazón de Jesús, que nos enseñaste a buscar el retiro en el desierto y en tus noches de oración. Te rogamos óyenos.
Corazón de Jesús, que deseas llenarnos de tu Espíritu en el Cenáculo de los Ejercicios. Te rogamos óyenos.
Para que la bendición de tu Corazón divino fecunde el fruto de los Ejercicios en retiro. Te rogamos óyenos.
Para que se propague y se difunda mas y mas la practica de los Ejercicios en retiro. Te rogamos óyenos.
Para que sea cada vez mayor el numero de sacerdotes, celosos apóstoles de los Ejercicios. Te rogamos óyenos.
Para que Dios suscite entusiastas propagandistas de los Ejercicios en retiro. Te rogamos óyenos.
Para que las almas generosas estimen y favorezcan los Ejercicios en retiro. Te rogamos óyenos.
Por todos los Directores de Ejercicios, para que sean fervorosos y santos. Te rogamos óyenos.
Por todos los antiguos Ejercitantes, para que perseveren en sus buenos propósitos. Te rogamos óyenos.
Por todos los que resisten a tu gracia cuando les invitas a hacer los Ejercicios en retiro. Te rogamos óyenos.
Por todas las organizaciones de Ejercicios y por cuantos trabajan en las casas de Ejercicios. Te rogamos óyenos.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, glorioso S. Ignacio. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos. Señor Jesucristo, que quieres que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la Verdad te suplicamos que sean muchas las almas que, en el retiro de los Ejercicios de San Ignacio, conozcan tu Verdad, se inflamen en tu Amor, busquen solo tu gloria y enciendan toda la tierra en el fuego que viniste a traer: Tu que vives y reinas; por los siglos de los siglos. Amén.

(20) Tirso Arellano, S.J., op.cit.