JESUS DE NAZARET -
EL HOMBRE LIBRE Y LIBERADOR

Por Padre Félix Moracho, S.J.

INDICE

Presentación de Temas

1- Un hombre cuya vida no podemos ignorar
2 - ¿Quién es Jesús de Nazaret?
3 - Jesús el hombre libre y liberador
4 - Jesús, el hombre libre ante los grandes del poder político
5 - Jesús, el hombre libre ante los grandes del poder económico
6 - Jesús, el hombre libre ante los grandes del poder religioso
7 - El secreto de la libertad de Jesús
8 - Jesús de Nazaret nos muestra el verdadero rostro de Dios
9 - El Dios que nos quiere hijos
10 - El hijo que se relaciona con su Padre


Tema 1
UN HOMBRE CUYA VIDA NO PODEMOS IGNORAR

 

1. HAY HOMBRES CUYA VIDA NO PODEMOS IGNORAR

Se hicieron sentir

Hay hombres que han producido un impacto decisivo en la historia: Simón Bolívar, Luther King, Ghandi, Juan XXIII, Marx...

¿Qué han hecho para dejar esa huella en la vida?

Lo que hicieron fue vivir en calidad. Su misma vida era como una llamada... Y suscitaba un vivir más y mejor. Y todavía alientan una vida nueva.

"Viéndola vivir, me entraron ganas de ser como ella", decía una muchacha refiriéndose a una maestra a la que los niños "adoraban".

"¿Por qué eres así?", preguntaban a una liceísta de cuarto año sus compañeros. "Tú siempre vives alegre. Se te ve contenta. Siempre estás dispuesta a ayudarnos, aunque hayamos sido unos vagabundos e irresponsables: tú nos dedicas tu tiempo, nos prestas tus apuntes, nos explicas... Sabemos que contigo tenemos las espaldas bien guardadas. ¿Por qué eres así?"

Y siguen influyendo

¿Se podrá honradamente tratar de reducir al silencio a unos hombres que realmente siguen influyendo en nuestra actualidad desde la historia?...

¿Podríamos olvidar hoy totalmente al Libertador?...

¿Podríamos dejar de lado, no tener en cuenta lo que realmente él hizo por la independencia de la Gran Colombia y de América Latina?.

 

2. JESUCRISTO: EL MAYOR IMPACTO EN LA HISTORIA

Hay un hombre llamado Jesús de Nazaret, al que decimos también Cristo, Jesucristo.

De él vamos a hablar. Porque no podemos callar.

¿Ha producido Jesús un verdadero impacto en la historia?...

Estamos en el año 1988. Este mundo nuestro cuenta su historia tomando a Cristo como centro, como eje, como punto de referencia: antes y después de Cristo.

Han pasado casi dos mil años, después de que Jesús de Nazaret vivió apenas poco más de 30 años, en un minúsculo estado, ocupado, cometido al imperio Romano. Nació en un establo de animales. Murió crucificado entre dos ladrones. Ajusticiado públicamente por las autoridades religiosas y civiles, judías y romanas.

Y, después de tantos años, no hay día en que en la prensa, radio, cine, televisión..., no aparezca algo que, a favor o en contra, tenga que ver con Jesucristo: serán avisos mortuorios, canciones de amor o de protesta, noticias, tomas de postura en artículos, libros, películas, obras de teatro...

 

3. JESUCRISTO: UN MENSAJE ATREVIDO, SIEMPRE ACTUAL Y SIEMPRE NUEVO

Nadie niega hoy que Jesucristo ocupa un lugar importante entre los hombres que han cambiado la historia de los pueblos.

Pero, ¿será el mensaje de Jesucristo más revolucionario e impactante, más trascendental que el de todos esos otros grandes hombres que conocemos por la historia..?.

Es el mismo Jesucristo el que responde. El hace su presentación: atrevida, arriesgada, provocadora. Sencillamente lee sus palabras. Déjalas resonar en tu corazón. Sus palabras son serias. Hablan de cosas importantes. Las más importantes para quien quiera tomar en serio la vida.

"YO SOY LA VIDA" (Jn. 14,6).

"Yo he venido para que tengan vida y les rebose" (Jn. 10,10)

"YO SOY LA LUZ DEL MUNDO" "el que me sigue no andará en la tiniebla, tendrá la luz de la vida" (Jn. 8,12).

"YO SOY EL CAMINO" (Jn. 14,6). "Nadie se acerca al Padre sino por mí" (Jn. 14,6).

"YO SOY LA VERDAD" (Jn. 14,6). "Ustedes para ser de verdad mis discípulos, tienen que atenerse a este mensaje mío; conocerán la verdad y LA VERDAD LES HARA

LIBRES" (Jn. 8,31-32). Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me aceptan; si otro viniese en su propio nombre, a ese lo aceptarían" (Jn. 5,43).

"YO SOY EL BUEN PASTOR; el buen pastor da la vida por sus ovejas" (Jn. 10,11).

"YO SOY LA RESURRECCION Y LA VIDA; el que me presta adhesión, aunque muera, seguirá viviendo" (Jn. 11,25).

"ANIMO, SOY YO, NO TENGAN MIEDO" (Mt. 14,27).

 

4. AYER Y HOY HOMBRES Y MUJERES VIVEN Y MUEREN POR SEGUIR A JESUS

Ayer y hoy Jesús llama y sigue llamando: "SIGUEME". "VENGAN CONMIGO" (Mc. 1,17.20; 2,14).

Jesús no promete riquezas (Lc. 9,57-58), ni poder (Mt. 20,17-28), sino comunión de vida y de destino:

"A ustedes les vengo llamando amigos, porque todo lo que le oí a mi Padre se lo he comunicado" (Jn. 15,15).

"Nadie tiene amor más grande por los amigos, que uno que da la vida por

ellos" (Jn. 15,131).

"Cuando el mundo los odie, tengan presente que primero me ha tenido odio a mí... Si a mí me han perseguido, también a ustedes les perseguirán; si han vigilado mi mensaje, también el de ustedes lo vigilarán. Pero todo eso lo harán contra ustedes por ser de los míos" (Jn. 15,18-21).

Los primeros llamados respondieron dejándolo todo y siguiendo a Jesús (Mt. 19,27). Y fueron apresados, los mandaron callar, los torturaron y asesinaron. Permanecieron fieles, amando, perdonando, diciendo siempre la verdad, compartiendo, dando vida, luchando por hacer retroceder el mal como Jesús (Hech. 2,44-47; 3,1-10; 4,1-3. 5-12. 18-20; 5,26-33; 12,1-5...).

Jesús sigue llamando hoy. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos responden también generosamente a su llamada, siguen su camino, luchan por su causa, que es la del hombre (Jn. 3,16-17; 10,10). "Por El, con El y en El": Porque Jesús Resucitado es el único protagonista, y los criterios son los de su Evangelio, y la fuerza la de su fe, y los compromisos los de su Reino. Y llegan como El a dar la vida por Dios y sus hermanos.

Campesinos, estudiantes, catequistas, animadores de comunidades cristianas, obispos, jóvenes, madres de familia, religiosas, sacerdotes, obreros, ancianos y hasta niños... oyeron la llamada de Jesús. Y respondieron siguiéndole, comprometiéndose. como El, en defensa de la vida, de la justicia, de la verdad, se pusieron a servirle "en los hambrientos, en los sedientos, en los sin techo...", le siguieron amándole en los pobres con obras de verdad. Impulsados por el amor de Cristo se pusieron al lado de los marginados por "el orden este" (Jn. 9,39), se identificaron, vivieron con ellos hasta dar la vida en su ayuda. (Puebla, 92.1138).

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1. Di algunas cosas (materiales, espirituales, teológicas, históricas, culturales, etc.) que tenemos hoy en Venezuela, pero que no existirían si no hubiese existido Jesucristo y la comunidad de seguidores de Jesús que es la Iglesia.

2. Si tu crees en Jesucristo ¿por qué crees en El?

3. Si tu no crees en Jesucristo, ¿qué razones tienes para no creer?

4. Gladys, Yoleida, Ricardo, Imelda, Nelson, Rubén, Iraima, Rosita... dicen que creen en Cristo:

* Porque les hace vivir más y mejor, a millón (Jn. 10,10).

* Porque El es como aire fresco para su espíritu, alegría para su corazón, aliento para su vida. (Mc. 1,15; Jn. 24,32).

* Porque era valiente en decir sin miedo, abiertamente, lo que tenía que decir (Jn. 18,20-21).

* Porque amaba la vida y lo compartía todo (Jn. 15,15; 2,1-11).

* Porque nunca pacto con la mentira, ni con la adulación, ni con la cobardía delante de los poderosos (Jn. 18,37; Lc. 13,31-32; Jn. 11,15-18).

* Porque creyó con todas sus fuerzas que nada del hombre y del mundo estaba perdido (Jn. 3,16-17).

* Porque los excluidos del sistema, del "orden este" (Jn. 9,39) eran sus preferidos (Mt. 11,25-26; Lc. 6,20-26; 7,21-22; Mt. 21,31-32).

* Porque llamaba a Dios "mi Padre que es vuestro Padre" (Jn. 20,17).

* Porque nos dice que "ustedes todos son hermanos" (Mt. 23,8).

5. ¿Puedes recordar a algunos "seguidores de Jesús" de estos tiempos, que te hayan llamado la atención? ¿Y por qué?

6. ¿Conoces, has oído hablar de algunos que hayan sufrido calumnias, hayan sido puestos presos y hasta hayan sido asesinados por "seguirle"? ¿Puedes contar lo que sabes?


Tema 2
¿QUIEN ES JESUS DE NAZARET?

 

1. UN ISRAELITA QUE NACIO EN EL AÑO CERO

Jesucristo fue un ciudadano de Israel, colonia del Imperio Romano, cuyo jefe era entonces el Emperador Augusto.

Nació, hace unos 1988 años, más o menos, en las afueras de un pequeño pueblo llamado Belén, a unas dos horas de camino, a pie, desde Jerusalén, la capital de Israel.

Su cuna fue un pesebre de animales (Lc. 2,1-7).

Su madre era una mujer de un pueblito, casi un caserío, que se llamaba Nazaret, casada con un tal José (Lc. 1,26-27).

Nace pobre de una familia pobre. Toda su vida vive pobre (Lc. 9,58).

La gente que se alegra con su nacimiento y le reconoce:

- "unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando el rebaño por turno", pobres entre los pobres y marginados religiosamente porque se cuidan poco de las cosas del culto religioso (Lc. 2,8-20).

- "unos magos de Oriente", extranjeros, paganos (Mt. 2,1-12).

 

2. EXILIADO Y EMIGRANTE

A poco de nacer, sus padres tienen que huir con él lejos, a un país extraño: Egipto, porque el rey Herodes busca al niño para matarlo (Mt. 2,13-14).

Cuando murió Herodes, pudieron regresar a su tierra y se quedaron en Nazaret que estaba a unos 120 kilómetros de Jerusalén (Mt. 2,19-23; Jn. 1,46).

Allí fue uno más del pueblo, sin distinguirse en nada. No tenía letras. Ni fue sacerdote, ni pudo serlo porque su familia no era de la casta sacerdotal. Lo despreciaban por eso: Mc. 6,1-3.

 

3. EN CAMPAÑA

Cuando tenía unos 30 años salió de su pueblo. Lo primero que hizo Jesús fue juntarse con el pueblo pecador (Lc. 3,21) para recibir el bautismo de penitencia que impartía Juan el Bautista. Aunque Jesús no tenía pecado (Jn. 8,45; Hebr 4,15) era solidario con su pueblo, uno más entre ellos. Los evangelios nos dicen que ese Jesús, que siempre fue Hijo de Dios, por ese hacerse hermano solidario de los hombres, fue proclamado públicamente: "Tu ere mi Hijo a quien yo quiero, mi predilecto" (Mc. 1,11) ¿Podemos ser "hijos de Dios" si no somos hermanos solidarios de los hombres?

Juan el Bautista había reprendido al Rey Herodes por el escándalo que daba viviendo como un adúltero con una que no era su mujer, que además era su cuñada, casada, "y por sus demás crímenes" (Lc. 3,19-20). Herodes lo puso preso (más tarde le cortó la cabeza, débil ante la ambición, odio y espíritu vengativo de su concubina: Mc. 6,17-29).

"Cuando entregaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a proclamar de parte de Dios la buena noticia", que Dios viene a reinar entre nosotros: "Se ha cumplido el plazo, ya llega el reinado de Dios" (Mc. 1,14-15).

Y presenta su programa:

"El Espíritu del Señor está sobre mi, porque él me ha ungido para que dé la buena noticia a los pobres. Me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar al año de gracia del Señor" (Lc. 4,18-19).

E inmediatamente se pone Jesús a mostrar en qué consiste concretamente ese reinado de Dios, por dónde comienza:

- y busca un grupo de seguidores, que sean amigos suyos y amigos entre sí, amigos en el Señor (Mc. 1,16-20; 2,14; 13-19);

- combate el poder de los espíritus del mal, los expulsa, libera de ellos al hombre (Mc. 1,23-28); la ignorancia era mayor en aquellos tiempos, y eran muchas las personas a las que los "espíritus" atormentaban el cuerpo y el alma;

- cura, restaura la vida del pueblo para el servicio (Mc. 1,29-34: en cuanto a la suegra de Pedro "se le pasó la fiebre y se puso a servirles");

- libera de su enfermedad, vergüenza y soledad al leproso marginado por la familia y la religión, y lo reintegra a la sociedad (c. 1,36-39);

- perdona y cura al pecador atormentado y paralítico (Mc. 2,1-12);

- denuncia que no hay cosa más impura que el puritanismo de los "justos", "separados", que desprecian a los que no son "puros" como ellos (Mc. 2,13-17);

- respetará viejas costumbres de personas y grupos, pero sin admitir componendas, remiendos, mezclas, encorsetamientos para la novedad revolucionaria de su "evangelio" (Mc. 2,18-22);

- defiende, arriesgando conscientemente la vida, que el hombre y sus necesidades primordiales están antes que cualquier ley, aun la religiosa (Mc. 2,23-27);

- que la ayuda al necesitado (y es nada menos que "hacer bien", "salvar una vida") está por encima de todas las normas, aun las religiosas (Mc. 3,1-5).

 

4. UN "DECIR" AVALADO POR EL "HACER"

Con este "hacer", el "decir" de Jesús, su "mensaje" y "programa" tiene autoridad:

"Estaban asombrados de su enseñanza porque enseñaba como quien está autorizado, y no como los letrados" (Mc. 1,22).

Además de "hacer" antes de decir, Jesús no busca su gloria, como los dirigentes judíos "que aceptan gloria unos de otros" (Jn. 5,44). Jesús vive para hacer lo que Dios quiere, habla la verdad de Dios (Jn. 7,16), y es libre porque nunca se siente solo (Jn. 8,28-29). Por eso hablaba sobre "la verdad que aprendí de Dios" (Jn. 8,40), que era:

- una nueva y extraña felicidad (Mt. 5,3-12);

- un nuevo modo de ser fiel a Dios (Mt. 5,17-24);

- y de ser leal, fiel, sincero y transparente con los demás (Mt. 5,27-34);

- un nuevo modo, desconcertante, de ser "valiente" (Mt. 5,38-48);

- el buscar seguridad, no en el tener más y más dinero, sino en el preocuparse ante todo de que cada uno haga lo que tiene que hacer para que la vida sea lo que tiene que ser, según el plan de Dios para sus hijos (Mt. 6,24-34);

- el criterio más seguro para saber vivir en paz, fraternalmente, con las espaldas bien guardadas (Mt. 7,1-5.12) etc. , etc...

 

5. ¿LO MATARON? ¡ENTREGO SU VIDA!

El pueblo lo busca: "se acercaban a él de todas partes" (Mc. 1,37.45), se asombraban de lo que hacía" y alababan a Dios diciendo: ¡Nunca hemos visto cosa igual!"! (Mc. 2,12). La gente "disfrutaba escuchándolo" (Mc. 12,37), y surgía la conciencia crítica en el pueblo oprimido frente a sus líderes (Mc. 1,21-22.27).

Pero los grandes del poder tenían cada día más miedo (Mc. 3,6-7.22-23; Lc. 4,28-30; 11,53-54), sobre todo porque el pueblo sencillo lo reconocía como enviado de Dios (Jn. 7,48-49; 11,48; 11,25-26).

Por eso buscaron el modo de eliminarlo (Jn. 7,1.19.25.30.32.43-44; 10,39-40), hasta que las autoridades judías tomaron la decisión de acabar con él (Jn. 11,47-54.57). Terminaron por ponerlo preso (Mc. 14,46), lo acusaron con testigos falsos (Mc. 14,55-56). Se escandalizaron de su pretensión de ser "el Mesías, el Hijo de Dios bendito" y, con el sumo sacerdote al frente, lo condenaron a muerte (Mc. 14,61-64), sobre todo como blasfemo. Pero ante el poder civil del gobernador romano, Pilato, lo acusaron "de muchas cosas" (Mc. 15,3), según el plan que habían preparado (Mc. 15,1). Entre otras, lo acusaron de subversivo, agitador, amenaza para el poder político romano (Lc. 23,1-2).

Para mantener la unión y la paz entre las autoridades religiosas judías y la autoridad civil romana (Jn. 19,12.15), y los privilegios de unos y otros, el Sanedrín judío y el gobernador romano mataron a Jesús (Jn. 19,16).

Lo torturaron (Mc. 15,16-20), lo crucificaron entre dos bandidos (Mc. 15,27). Y murió sólo y abandonado. (Mc. 14,50; 15,33-34) ¡Entregó su vida! (Mc. 14,36; Lc. 23,46; Jn. 10,17-18).

 

6. ¡RESUCITO Y VIVE!

"Dios resucitó a este Jesús" (Hech. 2,22-40; 3,12-26; 4,8-12; 5,29-32, etc.).

Vive hoy y vivirá para siempre (Apoc. 1,17-18).

Es el salvador (Jn. 3,17; Mt. 20,28).

Es nuestro amigo y hermano mayor (Jn. 20,17).

Con él todos somos hermanos (Mt. 23,8).

 

7. EL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE

Los cristianos reconocemos, confesamos, queremos y seguimos a Jesús de Nazaret como el Cristo de Dios, el Hijo único igual al Padre, la Palabra por la que Dios se ha dicho y comunicado definitivamente a los hombres, el Hijo de Dios hecho hombre.

No estamos nunca solos, pues siempre EL ESTA CON NOSOTROS (Mt. 28,20).

Y un día, también nosotros RESUCITAREMOS CON EL (1 Cor. 15,20-23; 6,14).

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

 

1. ¿Qué es lo que más te ha impresionado de lo que "decía" Jesús de Nazaret?

¿ Por qué?
¿ Qué es lo que eso dice a tu vida?
¿ Qué respuesta le vas dar?

2. ¿Qué es lo que más te ha impresionado de lo que "hacía" Jesús de Nazaret?

¿Por qué?
¿Qué es lo que eso dice a tu vida?
¿Qué respuesta le vas a dar?

3. ¿ Señala en qué se parece o se diferencia Jesús de Nazaret a otros líderes políticos, religiosos, etc.


Tema 3
JESUS, EL HOMBRE LIBRE Y LIBERADOR

 

La libertad es el bien más deseado por los hombres y también el más prostituido.

Dios quiere al hombre libre, porque lo ama. Y quiere ser amado libremente.

Dios nos llama. Pero sólo quiere respuestas libres. Por eso es de larga espera.

No es Dios quien nos ata al "destino", a la "fatalidad": destino ciego, "dioses crueles".

Dios nos quiere libres de todo lo que nos "encadena". Y por eso ha querido morir él. Para que nos vayamos liberando del mal que nos encadena. Es tarea de toda la vida: que un hombre libre en potencia, se vaya liberando para ser realmente libre, para vivir como hombre libre.

 

1. JESUS DE NAZARET, EL HOMBRE LIBRE Y LIBERADOR

Jesús es el hombre enteramente libre: dueño de si mismo y de su propia vida, hasta disponer de ella con soberana libertad, sin temer ni a la muerte:

"Nadie me la quita (la vida), yo la entrego por decisión propia" (Jn. 10,18).

Libre en sus palabras para decir siempre la verdad; por eso:

"Tratan de matarme a mí, hombre que les he estado exponiendo la verdad que aprendí de Dios" (Jn. 8,40).

Lo reconocen hasta sus enemigos:

"Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie, porque tu no miras lo que la gente sea. No, enseñas de verdad el camino de Dios" (Mc. 12,14).

Libre para hacer siempre el bien que su conciencia le dictaba: hace lo que le parece que hay que hacer en aquel momento, y lo hace como le parece que hay que hacerlo:

"Yo hago siempre lo que le agrada a él" (al Padre-Dios) (Jn. 8,29).

Y es el liberador. Porque:

"para que seamos libres nos liberó Cristo Jesús" (Gal. 5,1).

Tenemos que mirar a Jesús, largamente, en profundidad, para descubrir de qué libertad se trata, qué es ser hombre libre, cómo ir haciéndonos dueños del bien más preciso que tenemos: la libertad. Jesucristo, el hombre libre y liberador es, pues, nuestro espejo, nuestra guía.

 

2. JESUS, EL HOMBRE LIBRE FRENTE AL TENER

¿En qué ponen los hombres la salvación y la seguridad, la felicidad?

Ayer y hoy, en el dinero, en la acumulación de riquezas (Lc. 12,16-20).

La seguridad económica es la única y verdadera "providencia" para muchos.

Hasta el pobre tiene cabeza de rico.

Y para conseguir, aumentar y asegurar la riqueza los hombres se exponen hasta morir y matar.

Esa falta de libertad ante la riqueza , con la codicia de ellas consiguiente hace que este sea un mundo de "ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres" (Juan Pablo II, Discurso inaugural, Puebla).

Jesús nos alerta:

"Cuidado: guárdense de toda codicia, que, aunque uno tenga de sobra, la vida no depende de los bienes" (Lc. 12,15).

Jesús venció en sí mismo todo afán y preocupación por el poseer, porque "no de solo pan vive el hombre, sino también de todo lo que Dios diga por su boca" (Mt. 7,4).

Consciente eligió nacer, vivir y morir pobre. No tuvo siquiera "donde reclinar la cabeza" (Lc. 9,58).

Como condición para ser hombre nuevo, para seguirle exigió el compartir (Lc. 18,18-25).

La persona se realiza, según Jesús, no cuando gana el mundo (es decir: lo que el mundo estima, dinero, poder, éxito...), sino cuando gana su alma:

"¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se malogra a si mismo?" (Lc. 9,25).

Y el alma se gana cuando, libre de la codicia de dinero, en un amor que comparte, en un amor de justicia, solidario con el necesitado se pone a su servicio.

La codicia oprime y es opresora. La libertad libera y es liberadora.

 

3. JESUS , EL HOMBRE LIBRE FRENTE AL PODER

Los hombres hemos construido la sociedad (familiar, política...) como si fuera una pirámide, con el poder absoluto en la cúspide (padre, esposo, macho, dictador, señor absoluto...) Poder divinizado, como si Dios fuese así, como si eso fuese querido por Dios.

A Jesús quisieron hacerlo rey. Pero se liberó del ansia de poder:

"Jesús entonces, dándose cuenta de que iban a ir a llevárselo por la fuerza para proclamarlo rey, se retiró de nuevo al monte, él solo" (Jn. 6,15; Lee también Mc 1,34-38. 45; 3,11-12; 5,43, etc.).

Cuando se "diviniza" el dinero y la propiedad, se exalta el poder, porque esas cosas han de defenderse a cualquier precio.

Pero Jesús no acepta la violencia que quiere asegurar el poder a como de lugar (Lc. 22,49-51), ni la fuerza que hace el derecho (Lc. 9,51-55), ni el poder que es voluntad de dominación sobre otros hombres (Lc. 4,5-8).

 

4. JESUS, EL HOMBRE LIBRE FRENTE AL EXITO

El éxito da prestigio, renombre, abre puertas, es halagador. Su divinización, la falta de libertad ante él lleva muchas veces a la hipocresía, mentira, calumnia... La ambición de éxito lleva a sobornar y a prostituirse.

El tentador llevó a Jesús a Jerusalén,

"lo puso en lo alto del templo y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a sus ángeles que cuiden de tí y te guarden..." (Lc. 4,9-12).

Es la necesidad de ganar, de tener éxito, de vencer... y así tener renombre y gloria humana.

Jesús nunca hizo un milagro buscando la admiración de la gente, el éxito espectacular, el hacerse valer (Mc. 8,11-12; 15,29-32). Tampoco buscó su gloria:

"Si yo mismo me procurase gloria, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me la procura, el que ustedes dicen que es su Dios, aunque nunca lo han conocido... Pero lo conozco bien y cumplo su mensaje" (Jn. 8,54-55).

"Gloria humana no la acepto... ¿cómo les va a ser posible creer a ustedes, que aceptan gloria unos de otros y no buscan la gloria que se recibe sólo de Dios? (Jn. 5,41-44).

Resucitado, no se hizo ver de los grandes (Pilato, el Sumo Sacerdote...) sino de aquellos pobres hombres y mujeres que él había elegido, le habían dejado solo (Mc. 14,15), y les costaba creer en él (Mc. 16,11-14).

Jesús fue libre de la necesidad de ganar: supo perder y así ganó verdaderamente (Flp. 2,5-11).

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

 

1. Somos hombres y mujeres libres. Entonces ¿todo nos está permitido? ¿Porqué?

2. El libertinaje, ¿es libertad? Razona tu respuesta.

3. ¿En qué pones tu, pues, la libertad?

4. ¿Sufres los efectos de los que son esclavos del "idolo-dinero"? ¿En qué? ¿por qué?

5. Y tu ¿estás en camino de hacerte libre frente al "tener"? ¿Por qué?

6. ¿Sientes los efectos en tu vida o en la de los tuyos, de los que viven esclavos al ídolo poder? ¿En qué? ¿Por qué?

7. Y tú, ¿no oprimes a nadie?

8. Tú buen nombre, prestigio, éxito... ¿se basan en el trabajo y responsabilidad, en la honestidad y sinceridad..., o en la mentira, corrupción, manipuleo...? ¿Por qué?

9. ¿Qué puedes hacer tú, tu comunidad en esta sociedad que baila al son que marcan esos "ídolos de muerte" que son el dinero, el poder, el éxito?


Tema 4
JESUS, EL HOMBRE LIBRE ANTE
LOS GRANDES DEL PODER POLITICO

 

Por supuesto que ninguna sociedad puede vivir y desarrollarse sin tener una organización.

Y toda organización depende de los "GRANDES" del "poder" y de la "autoridad" de esas organizaciones.

La sociedad civil tiene un poder legislativo (personas que dan leyes sobre lo que hay que hacer, sobre lo que está prohibido), un poder judicial (personas que juzgan a los que no cumplen las leyes establecidas y los mandan a castigar), un poder ejecutivo (personas que mandan y que hacen cumplir también las leyes y los castigos).

De hecho, en la sociedad civil tienen mucho poder, y hasta cierta autoridad, los que tienen mucho dinero.

También en la Iglesia tiene que haber una organización y una autoridad. De hecho, a veces, hay autoridad y poder político, económico, religioso y también moral.

A los "grandes" del poder político, económico y religioso les acecha siempre un gran peligro, una grave tentación. Porque el "poder" de por sí produce dominación. Y la dominación engendra esclavitud. Los "grandes" se hacen esclavos de su poder y también esclavizan a otros.

Por eso la peor y más grave tentación que pueden tener los cristianos "grandes" por esos poderes (en la familia, en el trabajo, en la parroquia, en la comunidad...) es la de poner ese su poder al servicio del propio provecho, beneficio...; de querer imponer la verdad y el bien mediante la utilización abusiva del poder.

Vamos, pues, a ver cómo se comportó Jesús frente a los abusos y falsedades de los "grandes":

 

1. JESUS, EL HOMBRE LIBRE FRENTE

A LOS GRANDES DEL PODER POLITICO

1.1.- Herodes era el representante del poder romano en Galilea.

Jesús está predicando y actuando en su jurisdicción. Unos fariseos se le acercan y le dicen que se vaya de allí porque Herodes quiere matarle (Lc. 13,31).

¿Cómo reacciona Jesús ante la amenaza de muerte de una autoridad corrompida como la de Herodes?

"Vayan a decirle a ese zorro: Mira, hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; al tercer día acabo" (Lc. 13,32).

Jesús no se acobarda ante esa amenaza de muerte, y llama a Herodes "zorro" (que quiere decir algo así como "don nadie" persona insignificante, en oposición a "león" que significa persona importante y poderosa), y le manda a decir que va a continuar su misión, haciendo lo que tiene que hacer hasta terminar. Y ni siquiera se va de allí.

1.2.- Otra vez, estando ya Jesús preso en Jerusalén, Pilato, representante del poder romano en Judea, se lo remite a Herodes, presente aquellos días en la ciudad (porque Jesús de Nazaret pertenecía a su jurisdicción):

"Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; hacía ya tiempo que estaba deseoso de verlo por lo que oía de él, y esperaba verle hacer algún milagro"

Curioso y esperando divertirse, hizo muchas preguntas a Jesús, pero "Jesús no le contestó palabra" (Lc. 23,8-9).

La dignidad del atropellado y oprimido, pone en evidencia la insensibilidad y crueldad del hombre "inhumano"

1.3.- Los que están al servicio de un poder represivo, se convierten en instrumentos de represión. Son abusadores con los pobres, con los indefensos, al mismo tiempo que son aduladores, serviles con los "grandes", con las autoridades.

Jesús es interrogado por Anás (un ex-sumo-sacerdote), que era suegro del sumo sacerdote en funciones, Caifás (Jn. 18,13-14).

Anás pregunta a Jesús por sus discípulos y por su doctrina.

Jesús calla totalmente y no da información alguna sobre sus discípulos, y dice:

"Yo he venido hablando públicamente a todo el mundo; yo siempre he enseñado en reuniones y en el templo, donde todos los judíos acuden, y no he dicho nada a ocultas".

Y se encara con Anás:

"¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han estado oyendo lo que yo les decía. Ahí los tienes, ésos saben lo que he dicho".

Un guardia, servil y adulador y, por eso, cobarde, reacciona irracionalmente dando una bofetada a Jesús. Le replicó Jesús:

"Si he faltado en el hablar, declara dónde está la falta; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?" (Jn. 18,19-23).

 

2. EL MESIAS JESUS ¿UN JEFE POLITICO O UN SERVIDOR?

En tiempos de Jesús los judíos pensaban en el Mesías como un jefe político poderoso. Con él lograrían la independencia de los romanos y la grandeza nacional. Serían un gran país.

Los mismos discípulos de Jesús, influidos por el ambiente nacionalista (a pesar de lo claro que Jesús les hablaba: lee Mc. 8,31-33; 9,30-32; 10,32-34) tenían la esperanza de que Jesús establecería un reinado político en el que ellos, sus colaboradores más inmediatos, ocuparían los primeros puestos.

Un día, dos de los apóstoles, que eran hermanos, los hijos del Zebedeo, Santiago y Juan, pidieron a Jesús los dos primeros puestos, los más importantes, en su futuro gobierno, después que él triunfe y sea el rey de su pueblo. Léelo en Mc. 10,35-37 y en Mt. 20,21-21, donde es la madre de los Zebedeos la que hace la petición a Jesús:

"dispón que cuando tu seas rey estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda".

Jesús les respondió secamente:

"No saben lo que piden"

Los otros diez apóstoles se indignaron contra Santiago y Juan por la petición que habían hecho, y no precisamente por ser más desprendidos y "espirituales". Ellos andaban, al parecer, en las mismas ambiciones (compruébalo en Lc. 22,24; Mc. 9,33-34). Pero los otros dos habían sido más atrevidos que ellos, se les habían adelantado, y quizá los tenían como demasiado pretenciosos.

Cuando están peleando por estas ambiciones:

"Jesús los reunió y les dijo: Saben que los que figuran como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes oprimen, pero no ha de ser así entre ustedes; al contrario, el que quiera subir, sea su servidor, y el que quiera ser el primero, sea esclavo de todos, porque tampoco este hombre ha venido para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos" (Mc. 10, 42-45).

Es decir que para Jesús el poder y la ambición de dominio sobre los demás no es en sí ninguna "grandeza". Porque el poder y el dominio esclavizan al que lo ejerce y al que lo soporta.

En cambio el servicio, sí es un "valor" y la verdadera "grandeza" del hombre, porque el verdadero servicio solamente se puede hacer desde el amor y la libertad. Por eso Jesús contrapone el deseo de grandeza ("el que quiera subir") a la práctica del servicio a los demás ("sea un servidor"); y el deseo de dominio y superioridad ("el que quiera ser el primero") a la disponibilidad completa para todos ("sea esclavo de todos").

Jesús dice de sí mismo que él no vino a que le sirvieran sino a servir y dar su vida para la liberación de todos. Porque la verdadera grandeza y libertad de la persona consiste en estar plenamente disponible para servir a los demás.

Jesús nos quiere hombres y mujeres verdaderamente libres, es decir, verdaderamente disponibles para hacer el bien a los demás.

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

 

1. ¿Quieres señalar casos concretos en los que el poder de los "grandes" se utiliza abusivamente: en la familia, en el trabajo, en la sociedad política, en la Iglesia?

2. ¿Por qué el "poder", todo "poder" es una tentación? ¿En qué sentido lo es?

3. ¿Qué piensas tu ante las amenazas de Herodes (Lc. 13,32)?

4. ¿Qué sentido tiene el silencio de Jesús ante Herodes (Lc. 23,9)?

5. ¿Cómo interpretas las palabras de Jesús al responder a Anás (Jn. 18,18-22)?

6. ¿Cómo interpretas la respuesta de Jesús al guardia que le pega (Jn. 18,23)?

7. ¿Se dan aquí, en nuestro ambiente, actitudes como las del guardia? Analiza esas actitudes.

8. ¿Qué piensa Jesús de los jefes y poderosos de su tiempo (Mc. 10,42)?

9. ¿Con qué condiciones los que tienen "poder" son verdaderamente "grandes" (Mc. 10,43-44)?


Tema 5
JESUS, EL HOMBRE LIBRE ANTE LOS
GRANDES DEL PODER ECONOMICO

 

Jesús se presenta como enviado de Dios, anunciando su Reinado. En su programa dice claramente:

"El espíritu del Señor está sobre mi
porque él me ha ungido
para que de la buena noticia a los pobres..
Me ha enviado para anunciar
la libertad a los cautivos
y la vista a los ciegos,
para pone en libertad a los oprimidos,
para proclamar al año se gracia del Señor" (Lc. 4,18-19).

 

1. LOS POBRES SON LOS PRIVILEGIADOS DEL REINO DE DIOS

Lo que Jesús quiere decir con esto es que los pobres y necesitados de este mundo, los que no cuentan en esta sociedad son los privilegiados deslieron. Se trata de los pobres reales, de gentes más desgraciadas según los criterios del mundo. para esto preferentemente viene Jesús. Y no para los ricos, los privilegiados según el mundo.

Jesús va actuar consecuentemente con esta proclamación.

¿Por qué Jesús hace esta proclama y actúa así? Pues porque Jesús entiende bien que Dios es el Padre de todos los hombres. El ha hecho un solo mundo para todos sus hijos por igual. Es un buen padre. ¿Cómo va a querer que haya marginaciones entre sus hijos? Si a alguno privilegia el buen padre es al hijo más infeliz y necesitado por la razón que sea.

 

2. PORQUE ASI ES EL PADRE-DIOS. Y ASI ES JESUS, SU HIJO

Dios, que es el Padre de todos, no puede reinar entre los hombres sino haciendo justicia a los que nadie hace (Sal. 72,12-14;146,7-10).

Dios ha creado un solo mundo para todos sus hijos por eso el Reinado de Dios que quiere Jesús (Mc. 1,14-15), que tendrá su plenitud en el banquete, en la fiesta definitiva (Mt. 8,11-12; Lc. 13,28-29; Mt. 15,21.23), en lo que llamamos "el cielo", supone ya aquí la etapa histórica del Reino. Es decir: que ya aquí, en este mundo, y ahora en todo tiempo, tenemos que ir haciendo una comunidad, una sociedad, con un nuevo modo de vida (Mt. 7,21.26; 13,20-21) basada en la igualdad y solidaridad de los hombres hermanos, hijos dedos, libres.

Por eso una sociedad que margina a la gente, que abre una "creciente brecha entre los ricos y pobres", en la que "el lujo de unos pocos de convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas", y una religión que tolera tales marginaciones no está de acuerdo con el mensaje de Jesús sobre el Reinado de Dios: "Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe" (Puebla, 28).

 

3. JESUS DENUNCIA LA ACUMULACION
Y EL ACAPARAMIENTO DE LOS BIENES (Lc. 12,13-31)

Se trata del que piensa ante todo darse una buena vida. Y para eso "amontona riquezas para sí" . Su seguridad prevalece, está sobre todo.

Toda su confianza está puesta en los "muchos bienes almacenados para muchos años". Prácticamente niega a Dios. No es un "hijo de Dios". no lo tiene en cuenta.

Su riqueza es injusta" (Lc. 16,8.9.11) porque está privando a otros de lo que necesitan.

No se comporta como hermano: no comparte

Y es un insensato porque "para Dios no es rico".

¿Cómo será rico para Dios? Pues buscando que él reine. Y ¿podrá reinar Dios en sus hijos si al acumular y acaparar empobrecen a otros seres humanos, hijos igualmente de Dios?

Ante Dios la existencia de aquel que "amontona riquezas para sí, y para Dios no es rico", es una existencia sin sentido para el reinado de Dios, aquí y cuando le reclamen la vida.

La verdadera riqueza de la vida es ser don para los otros.

Rico para el Reino, rico para Dios es el que tiene en cuenta en su vida a Dios, confía en él como hijo, y comparte sus bienes con los otros.

 

4. JESUS ANUNCIA LA CEGUERA E
INSENSIBILIDAD DE LOS RICOS (Lc. 16,19-31).

Lee la parábola.

Jesús dice esta parábola después de haber hablado del "injusto dinero" (Lc. 16,9.11) y de haber afirmado claramente: "no pueden servir a Dios y al dinero" (Lc. 16,13).

Jesús no trata de meternos miedo, ni de presentarnos un Dios cruel que le niega hasta una gota de agua al rico.

El rico no tiene nombre en la parábola. No necesita trabajar. Viste con las mejores telas de aquellos tiempos y regiones: ropa delicada de lino y túnica de púrpura. Diariamente organiza banquetes. No está solo, por supuesto.

Lázaro se llama el pobre, nombre que significa" Dios ayuda". Es un mendigo hambriento enfermo y solo. Pide limosna a la puerta del palacio del rico, donde no puede entrar porque, mendigo y llagado, es impuro. Ansía comer, al menos lo que era arrojado al suelo por los que banqueteaban: eran trozos de pan con lo que se limpiaban las manos manchadas (no utilizaban cubiertos) y que luego arrojaban bajo la mesa.

Para el mundo religioso judío, "la buena vida" era señal de la bendición de Dios, y la vida desgraciada de Lázaro señal de su castigo por Dios como pecador.

Para Jesús, en cambio, su Dios es el Dios de los más pobres abandonados (esos tienen nombre concreto ante él), y no lo es de rico y de sus cinco hermanos:

- encerrados en su mundo egoísta,

- ciegos para ver las necesidades de los pobres y abandonados que están a su puerta,

- insensibles e incapaces de comprender sus angustias, miedos y sufrimientos,

- sin compartir solidariamente con ellos que son sus hermanos.

Jesús condena la riqueza que fabrica pobres, o permite que los pobres mueran.

En el Reino de Dios histórico (aquí y ahora) y final (en su plenitud), según Jesús, no hay lugar para aquellos que, con las excusas que sean, cierran sus entrañas a la miseria de los hombres sus hermanos.

Jesús desconfía hasta de la conversión de esos ricos, pues llega a decir: "sino escuchan a Moisés y a los profetas, no le harán caso ni a un muerto que resucite" (Lc. 16,31).

 

5. ¿PIADOSOS Y AMIGOS DEL DINERO?

Cuando Jesús dijo: "No pueden servir a Dios y al dinero" (Lc. 16,13), porque son como dos señores: si el corazón y la vida está ocupado por uno, no tiene cabida el otro, no hay sitio para él, los fariseos se rieron de él.

"Ningún sirviente puede estar al servicio de dos señores; porque aborrecerá a uno y querrá al otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No puede servir a Dios y al dinero. Oyeron todo esto los fariseos que son amigos del dinero, y se burlaban de él" (Lc. 16,13-24).

La alternativa está clara. No hay componendas. El que tiene al Dios que Jesús en su corazón y en su vida, no puede hacer de las riquezas el ídolo o meta de su vida.

Los fariseos eran gente ante todo piadosa, religiosamente cumplidora. Vivían de su trabajo. hasta repartían limosnas entre los más necesitados de su pueblo. pero consideraban la riqueza como signo de la bendición de Dios. Por eso les sonaba como disparate y hasta blasfemia todo eso de que Jesús predicaba de compartir su vida y sus riquezas con los pobres.

Ellos y todos los "amigos del dinero" se burlaban de Jesús que dice que nadie tiene derecho de gozarse de sus bienes mientras haya pobres a su lado.

Los fariseos son "intachables ante la gente", observantes, justos, y se glorían de ello. Jesús les dice:

"Ustedes son los que de la dan de intachables ante la gente, pero Dios los conoce por dentro, y ese encumbrarse entre los hombres le repugna a Dios" (Lc. 16,15).

Peores son todavía aquellos a quienes Jesús acusa de que.

"se comen los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos"(Mc. 12,40).

 

6. SOLO UN MILAGRO PUEDE HACER DE LOS RICOS DISCIPULOS DE JESUS. (Mc. 10,17-27)

Se trata de un rico que cumple los mandamientos. Pero que a la llamada de Jesús no responde siguiéndole "pues tenía muchas posesiones".

Se trata, pues de seguir a Jesús, de ser simplemente cristiano.

Jesús no habla aquí de vocación religiosa, ni de un ideal de perfección. Es la condición para ser cristiano, seguidor de Jesús. Para todo cristiano. No se puede seguir a Jesús sino haciéndose prójimo de los necesitados, hermano solidario, compartiendo con ellos (Lc. 10,25-37).El dinero ciega y endurece el corazón. Y genera toda clase de excusas, justificaciones, defensas. Ante esta obstinación que el dinero produce en los ricos, Jesús les repite:

"¡Con qué dificultad van a entrar en el reino de Dios los que tienen el dinero!"

"Más fácil es que pase un camello por el ojo de una aguja que no que entre un rico en el reino de Dios".

Se trata de una aguja de coser. Y de un camello, el mayor animal conocido entonces en Palestina. Un camello nunca podrá pasar por el ojo de la aguja de coser.

Ante el asombro de los discípulos: "entonces "¿quién puede salvarse?",

Jesús responde:

"Humanamente, imposible, pero no para Dios, porque todo es posible para Dios":

¿Cuál es el milagro que incluso de los ricos puede hacer ciudadanos del Reino, discípulos de Jesús?

El milagro está en que Dios hace posible la renuncia a las riquezas, que al hombre le parece imposible. )Lc. 19,1-10; Mc. 2,14;1, 16-20; Mc. 12,41-44).

 

7. JESUS SE ENFRENTA A LOS QUE HACEN DE LA RELIGION Y DEL TEMPLO UN NEGOCIO (Jn. 2, 13-22; Mc. 11,15-19)

El único templo que tenía los judíos era el de Jerusalén. Los judíos eran gente muy religiosa que frecuentaba mucho el templo, todos los días, sobre todo en las grandes fiestas.

En el templo había tanto culto que cada semana se necesitaban 300 sacerdotes para eso, ayudados por 400 levitas (sacristanes, músicos, cantores, policías).

En el templo entraba mucho dinero.

- Todos los judíos mayores de 12 años, hasta los que vivían en el extranjero, tenían que pagar al templo un impuesto anual equivalente a lo que se ganaba en dos días de jornal.

- Todo el que producía algo tenía que entregar al templo una décima parte de lo que producía de valor: animales, frutos, grano, aceite, vino, etc.

- Mucha gente hacía regalos al templo (Mc. 7,11) y grandes limosnas (Mc. 12,41).

- En las funciones religiosas se mataban animales. todos los días se ofrecían determinadas víctimas (toros terneros, ovejas cabras, palomas) como sacrificios públicos de la comunidad, además de la cantidad de esos animales que se ofrecían como sacrificios privados por la gente para expiar sus pecados y recuperar la pureza legal.

- En la explanada del templo se vendían esos animales.

- En el templo no se admitía moneda extranjera. El cambio de moneda no se podía hacer más que en el templo.

- Los días de peregrinación había hasta 93 sacerdotes encargados de las ventas y de la recogida de la plata.

- Los sumos sacerdotes del templo y sus familias estaban metidos en ese negocio.

Así podemos entender bien los que Jesús hizo:

Jesús entra en el templo en el momento en que está lleno de judíos peregrinos venidos de todas partes para las fiestas de la Pascua. Y arremete contra todo aquel sistema de compras, ventas, cambio, víctimas para los sacrificios... Vuelca las mesas de los cambistas y desbarata los puestos de los que hacen negocios en los templos y los llama ladrones.

El templo, la religión no pueden transformarse en un mercado, en un negocio. Esa es la mayor prostitución: religión y templo que deben lleva a amar y servir a los demás, a hacernos prójimos de los más necesitados, sirven para enriquecerse explotando al que se aproxima y acude al templo.

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

 

1. Explica cómo entiendes eso de que los pobres son los privilegiados por Jesús.

2. ¿Qué hay de malo, según Jesús, en la acumulación y acaparamiento de las riquezas?

3. ¿Por qué los ricos tienen peligro de ser ciegos e insensibles a las necesidades de los pobres?

4. Explica la relación que tiene la riqueza con el hecho de ser cristiano, seguidor de Jesús.

5. Puede darse el rico que, conservando sus riquezas, es al mismo tiempo pobre en espíritu?

6. ¿Cuál es el milagro que puede hacer de un rico discípulo de Jesús? Lee Lc. 19,1-10.

7. Analiza el pensamiento de Santiago, apóstol de Jesús, que dirigió la Asamblea de Jerusalén (Hech. 15,13) y murió mártir el año 62, en estos textos de la "carta de Santiago": 1,25; 2,8.12;2,1-4;2,5-7;2,14-17 sobre todo: 5,1-6, ¿qué consecuencias deduces?


Tema 6
JESUS, EL HOMBRE LIBRE ANTE
LOS GRANDES DEL PODER RELIGIOSO

 

Se trata de los sacerdotes, escribas y fariseos, que tienen el poder de su autoridad oficial, de su saber consagrado, de su observancia escrupulosa de leyes y tradiciones religiosas y morales.

Sin duda que entre ellos hay gente honesta y justa. El mismo evangelio nos habla de algunos de ellos: José de Arimatea (Mc. 15,43), Nicodemo (Jn. 3,1; 7,50).

Pero los enfrentamientos que con esos "grandes" tiene Jesús, nos dan a entender que los abusos, la hipocresía, el fanatismo y hasta la corrupción no escaseaban entre ellos.

 

1. LO QUE NO FUE JESUS

Jesús no fue un sacerdote judío. Fue un seglar, un laico. Jamás entró en la parte del templo reservada a los sacerdotes. Nunca hizo las cosas que únicamente los sacerdotes podían hacer. Aunque hubiese querido, no hubiera podido ser sacerdote judío porque eso era cuestión familiar, de herencia. Y su familia no era del linaje o tronco sacerdotal.

Jesús tampoco fue un escriba o maestro de la ley. No ha "estudiado", ni ha sido consagrado oficialmente para enseñar, interpretar la ley y juzgar de su cumplimiento y transgresiones (Mc. 6,2-3).

Jesús no fue del grupo de los fariseos que formaban a la vez una especie de "partido" político, y tenían una tendencia religiosa marcada por la estricta observancia de sus más mínimas leyes tradicionales (Mc. 7,1-23).

Menos todavía fue Jesús saduceo, otra especie de "partido" político y conjuntamente tendencia religiosa, apegada sobre todo al templo y tradiciones antiguas, pero opuestos a los fariseos aferrados a la interpretación literal de la ley. Rechazaban la resurrección. Eran conservadores en política estaban a bien con los romanos también en oposición a los fariseos. (Mc. 12,18-27).

La alta clase sacerdotal y la nobleza laica eran saduceos.

Gran parte de los escribas eran fariseos.

Vamos. pues, a ver, algunos de los enfrentamientos que tuvo Jesús con estas gentes, ante sus abusos y falsedades.

Fueron extremadamente graves porque, en definitiva, Jesús de Nazaret fue condenado a muerte por las personas oficialmente más religiosas del pueblo más religioso de aquellos tiempos.

 

2 JESUS Y LOS ABUSOS DE LA LEY RELIGIOSA

La ley de la que se habla en los evangelios y en todo el Nuevo Testamento es la Torah o ley de Moisés: Todo el conjunto de normas jurídicas, morales y rituales contenidas en los cinco primeros libros de la Biblia.

Esa Ley no es solamente religiosa, sino que es la ley fundamental del nuevo estado judío que surge en la restauración de Esdrás (año 398 antes de Cristo).

Todavía adquiere más importancia la Ley a partir del alzamiento nacional de los Macabeos (año 168 antes de Cristo). Entonces la Ley queda como "fijada", oficialmente determinada, mucho más "sagrada" e intocable que Constituciones y Leyes sancionadas por Asambleas Constituyentes, Legislativas, etc.

Esa Ley se presenta como la misma revelación de Dios, su voluntad. Regula la vida religiosa, moral y también el orden social y político del pueblo.

Cualquier ataque a sus enseñanzas constituye una amenaza no sólo a la fe de Israel, sino también a la misma nación de los judíos.

Toda la formación y toda la enseñanza e instrucción religiosa y moral que daban y recibían los judíos, consistía en aprender de memoria y cumplir al pie de la letra todo lo que ordenaba la Ley.

Y su piedad se fundamentaba en la obediencia ciega a lo que estaba mandado.

En algo de esto, los cristianos ¿no seguimos siendo nada más que judíos?

 

3 JESUS ACEPTA LA LEY

"¡No piense que he venido a echar abajo la Ley ni los Profetas! No he venido a echar abajo, sino a dar cumplimiento...(lee Mt. 5,17-20).

¿Qué es lo que Jesús quiere decir?:

1º La expresión "la Ley o los Profetas" era una expresión o fórmula hecha, acuñada que aparece varias veces en los evangelios (Mt. 7,12; 11,13; 22,40; Lc. 16,16; 21,44). Jesús utiliza esa expresión para decir que las normas y promesas del Antiguo Testamento llegaron hasta Juan el Bautista, y desde que Jesús está y anuncia el Reinado de Dios, lo que Dios quiere es que los hombres cumplan el Evangelio de Jesús, el Evangelio del Reino: "La Ley y los Profetas llegaron hasta Juan, a partir de entonces se anuncia el Reinado de Dios" (Lc. 16,16)

2º ¿Cuáles son esas exigencias del Reino que regular las relaciones con Dios, que son el "cumplimiento" de la Ley y los Profetas? Jesús lo dice claramente:

"En resumen: Todo lo que querrían que hicieran los demás por ustedes, háganlo ustedes por ellos, porque eso significan la Ley y los Profetas" (Mt. 7,12).

Esas son, según Jesús, las exigencias esenciales del Reino.

3º Jesús no ha venido ha echar abajo la Ley y los Profetas. pero:

Desde que Jesús ha venido la Ley y los Profetas no siguen teniendo para los cristianos el valor que tenían para los judíos.

Jesús dice que, a partir de él, la Ley y lo Profetas no pueden significar otra cosa que el amor a los demás. (Mt. 22,34-40; lee también: Rom. 13,10; Gal. 5,14; 6,2)

4º Jesús nos dice también que quienes aman a los demás como sí mismos, cumplen hasta la última letra y hasta el último acento de la Ley ("porque les aseguro que antes que desaparezcan el cielo y la tierra, ni una letra ni una coma desaparecerá de la Escritura antes que todo se realice"). Y eso ¿por qué? pues porque el amor es la plenitud de todas las posibles exigencias legales del mundo. La plenitud de la Ley es la libertad que nace del amor verdadero: cuando Dios está en el centro del corazón y de la vida, entonces se ama a los demás con el cariño, la misericordia, la solicitud, la felicidad...del mismo Dios.

5º ¿Qué significa eso de "el que se exima de uno solo de estos mandamientos mínimos y lo enseñe así a la gente... (Mt. 5,19-20).

Jesús no se refiere a los preceptos mínimos de la Ley. Porque eso es lo que hacían los observadores fariseos descuidando lo más importante:

¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la hierbabuena, del anís y del comino, y descuidan lo más grave de la Ley: la justicia, el buen corazón y la lealtad!"(Mt. 23,23)

.Son los hipócritas que guardan las apariencias exteriores no más.

Además Jesús dice a sus seguidores que:

"Si la fidelidad ustedes no se sitúa muy pro encima de la de los letrados y fariseos, no entran en el reino de Dios" (Mt. 5,20).

Jesús habla de "uno solo de estos mandamientos mínimos". Propiamente la palabra que usa aquí el evangelio indica, de manera general, aquello que es la voluntad de Dios, lo que Dios quiere para su comunidad para sus seguidores. ¿Y qué es lo que Dios quiere? Lo ha dicho poco antes Jesús: la Ley nueva del nuevo pueblo de Dios, las Bienaventuranzas (Mt. 5,1-12). Ahí expresa Jesús la forma de vida que Dios quiere para los cristianos: que no es Ley, sino un camino de amor seguido con plena libertad.

 

4. JESUS SE NEGO A SER ESCLAVO DE LA LEY

Jesús fue consecuente con su amor a Dios que llenaba todo su corazón y toda su vida y, por consiguiente, con su amor total al hombre hasta la muerte.

Ese amor le llevó a ser enteramente libre, con la libertad fruto de tal amor ante las leyes religiosas de su tiempo:

1º Jesús quebrantó repetidas veces las leyes religiosas de su tiempo:

- al tocar al leproso (Mc. 1,40-42). Estaba prohibido. El que los tocaba quedaba impuro. El amor y la misericordia lleva a Jesús a acercarse con "cariño" a ese marginado familiar, social y religioso, y a tocarlo. Y en lugar de quedar impuro, Jesús produce salud, vida, salvación,

- al comer con pecadores y descreídos (Mc. 2,15-17). Cosa que jamás se permitían los fariseos que, llevados de su santidad y pureza, se "separaban" de esa "lacras" de sociedad. Ellos sentían que en este comportamiento y actitud de Jesús, Dios estaba incondicionalmente con ellos, y se convertían (Lc. 19,1-10;7,36-48; Mc. 2,14-17; Mt. 21,31).

2º Jesús quebrantó, sobre todo, la ley sacrosanta del sábado.-

Este era una asunto serio para los judíos. El quebrantar esta ley era severamente reprendido, si se trataba de la primera vez. A la segunda vez, quien quebrantaba el descanso del sábado era condenado a muerte y ejecutado mediante la lapidación (Num. 15,32-36; Mc 3,6). ¿Qué hizo Jesús?:

- repetidas veces curó a los enfermos en sábado(Mc. 3,16; Lc. 13,10-17; 14,16; Jn. 5,1-18), lo cual estaba expresamente prohibido cuando se trataba de enfermos crónicos (sólo se podía cuando el enfermo estaba en peligro de muerte). Jesús curó a ciegos, tullidos, mancos, etc., todos ellos enfermos cuya curación podía haber postergado para el día siguiente, o para otro día de la semana (Lc. 13,14).

- permitió que sus discípulos quebrantarán también la ley de sábado (Mc. 2,23-24) y los defendió cuando los acusaron (Mc. 2,25),

- Mandó alguno a que hiciera lo que expresamente estaba prohibido hacer en sábado (Jn. 5,9).

- por esa misma razón defendió a una anciana pobre y enferma, dentro de la sinagoga (que era un lugar de oración y reunión para los judíos que no tenían más que un solo templo), contra el jefe de la sinagoga que quería aplicar la ley sin misericordia alguna (Lc. 13,10-17).

 

5.- JESUS NOS ENSEÑO QUE POR ENCIMA DE TODAS LAS LEYES ESTA EL HOMBRE.-

Para Jesús, la ley, ni siquiera la religiosa, puede impedir el hacer el bien a una persona:

"El sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado"(Mc. 2,23-28).

¿Qué es lo más importante: lavarse las manos porque lo manda un rito religioso (Mc. 7-5); no recoge algo para comer, porque la ley religiosa no permite trabajar en sábado (Mc. 2,23); ayunar (Mc. 2,18), o por el contrario el bien del hombre, la necesidad de las personas, salvar una vida (Mc. 3,4)?

Jesús no quebranta la ley por capricho, por desprecio, para crear problemas..., sino para afirmar que lo primero para Dios es el bien del hombre, sobre todo del necesitado.

El Dios de Jesús no es solo el Dios de la Ley, sino el Dios que quiere el bien de todo el que sufre y necesita ayuda.

No podemos poner más cuidado en observar estrictamente leyes religiosas, sobre todo rituales, contingentes, secundarias, que en hace el bien a los demás.

Jesús no se dejó esclavizar por lo que se ha hecho siempre ("la tradición de sus mayores"), porque eso impide conocer y cumplir la voluntad de Dios, aquí y ahora (Mc. 7,1-3).

Jesús no es esclavo de las últimas novedades (Mt. 19,1-9), como si por ser nuevas" ya fuesen buenas.

Para Jesús la ley no tiene más criterio que el mandamiento del amor a Dios y al prójimo:

"Amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios" (Mt. 12,33).

Quien pone su centro, su interés, su obsesión en la observación de leyes y normas religiosas, no solo vive engañado, sino que hasta llega a incapacitarse para amar, buscando excusas para "dar un rodeo y pasa de largo" sin aproximarse y ayudar al necesitado, como el sacerdote y el levita de la parábola del samaritano (Lc. 10,25-37).

REFLEXIONA Y RESPONDE

1. ¿En qué cosas tenemos que poner los cristianos, ante todo, nuestra fidelidad a Dios: en leyes y normas religiosas, como los fariseos y escribas del tiempo de Jesús, o en otra cosa? ¿Por qué?

2. ¿Cómo formula Jesús esa otra "cosa"? Explícate.

3. Explica en que consiste la plenitud de la Ley según Jesús.

4. La libertad que nos enseña Jesús ante la Ley ¿es libertad para el bien o es libertar para el libertinaje? ?Por qué?.

5. Una persona que viva muy vinculada a la ley y norma religiosa, ¿puede vivir y practicar el amor que Jesús nos vino a enseñar de parte de Dios? Razona tu respuesta.

6. Si Jesús volviera hoy al mundo, ¿piensas que sería un cristiano bien visto, o resultaría un cristiano sospechoso, escandaloso, quizá hasta excomulgado?

Los sacerdotes, escribas y fariseos fueron muy "legales" Y por eso mataron a Jesús:

"Nosotros tenemos una Ley, y, según esa Ley, debe morir porque se ha hecho hijo de Dios" (Jn. 19,7).

Jesús fue libre para amar al hombre, a todos los hombres sobre todos los que "no contaban", "no tenían lugar en aquel "orden", según aquel "sistema".

Amó hasta el extremo de dar su vida. Y así cumplió la voluntad del Padre-Dios. Por eso pudo decir en su muerte. "TODO ESTA CUMPLIDO" (Jn. 19,30).


Tema 7
EL SECRETO DE LA LIBERTAD DE JESUS

 

¿Cómo puede un hombre ser libre, es decir:

- comportarse siempre según sus convicciones más íntimas, no según la moda...

- hacer siempre el bien que tiene que hacer, y como lo tiene que hacer;

- no ser esclavo, ni estar atado a nada ni a nadie;

- estar atado solamente al bien, a lo que es bueno para uno y para los demás;

- estar disponible para hacer (y hace) lo que hace felices a los demás;

- todo esto a pesar de las dificultades y riesgos que entraña;

- a pesar de la misma vida que se pone en juego y arriesga, y está dispuesto a entregar como precio de su libertad?

Así fue libre Jesús. ¿Cuál fue su secreto?

 

1. LA AUTORIDAD DE UN HOMBRE LIBRE.

Jesús de Nazaret:

- alimenta a los hambrientos, sin buscar el poder (Jn. 6,1-15),

- toca, limpia y sana a los leprosos marginados, sin pretender publicidad (Mc. 1,40-45).

- Da perdón y esperanza al pecador arrepentido:

· aunque pierde amigos como en el caso de la pecadora estimada públicamente en más que el fariseo que le ha invitado (Lc. 7,36-50),

· poniendo al descubierto y avergonzando a los enemigos que le tienden una trampa, como en el caso de la mujer adúltera (Jn. 8,1-11).

Jesús de Nazaret anuncia el camino de Dios con la autoridad que le da su amor y libertad. Por eso no necesita:

- de ropajes (Mt. 23,5);

- ni de privilegios (Mt. 23,6).

- ni de títulos (Mt. 23,7-11).

Jesús de Nazaret vive como la gente del pueblo, en medio de su pueblo, tratando con todo el mundo:

- Se deja invitar por gente piadosa, "bien vista" (Lc. 7,36; 14, 1-14);

- invita, trata, es amigo de pecadores y descreídos (Mc. 2,15-17; Lc. 15,1-2; 19,1-10). Ni la autoridad, prestigio y fama lo hacen "clase aparte", porque Jesús no pretende la gloria de los hombres (Jn. 5,44):

- asiste a las bodas de la gente del pueblo y participa de la fiesta (Jn. 2,1-11).

- el pueblo lo busca, rodea, oprime (Mc. 3,8-11).

- le llevan todos los enfermos, necesitados que se sienten acogidos, atendidos eficazmente (no solo con buenas palabras y "recen una Ave María": Mc. 1,32-34,45; 3,8-10.20. etc.);

- los "descreídos" y religiosamente marginados sienten acogidos y comprendidos (Mc. 2,15), ven que Jesús confía en ellos (Mc. 2,14), que los rehabilita públicamente ante la gente piadosa "de bien" (Lc. 19,1-7), que se escandaliza hipócritamente.

 

2. EL SECRETO DE JESUS DE NAZARET

Los cristianos confesamos a Jesús de Nazaret como al hijo de Dios hecho hombre: verdadero Dios y también verdadero hombre. Sin confusión, sin interferencias. Sin merma alguna de Dios, sin merma alguna de hombre.

Aquí, ahora, tenemos presente a Jesús de Nazaret en cuanto verdadero hombre. De él afirmamos que es un hombre libre, que actúa con libertad. ¿Cuál es su secreto? ¿Por qué hace siempre el bien que le parece que tiene que hacer en aquel momento y lo hace como le parece que hay que hacerlo? ¿Por que es libre y vive en libertad?

El secreto de Jesús es Dios. Y el Dios de Jesús es:

- el Dios que llena su corazón y en la vida, (Mt. 11,27; Mc. 3,35; 14,36; Jn. 6,57;8,29;10,17.

- Cuando Dios reina en el corazón y en la vida, caen todos los ídolos que esclavizan al hombre: el dinero, el poder, el éxito, el propio bienestar, la violencia...ya no se puede "servir al dinero" (Lc. 16,13). Y no se puede dar a ningún César lo que sólo pertenece a Dios (Mc. 12,17);

- el Dios de la vida (Jn. 10,10), de la verdad (Jn. 17,17), de la felicidad y salvación (Mt. 5,3-12):

"Porque Dios no envió el Hijo al mundo para que de sentencia contra el mundo, sino para que se salve el mundo por el" (Jn. 3,16-17).

El que cree en ese Dios, pone su vida toda al servicio de la vida y felicidad de los demás, como Jesús:

"Yo he venido para que tengan vida y les rebose" (Jn. 3,16-17).

- El Dios que es siempre Padre Bueno:

- cuya mayor gloria son sus hijos: que su hijos vivan (Mc. 3,4; Lc. 13,11-16).

- que prefiere la misericordia a los sacrificios rituales (Mt. 12,7), y exige reconciliación y fraternidad para que el culto sea verdadero:

· "Si yendo a presentar tu ofrenda al altar, te acuerdas allí de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve entonces y presenta tu ofrenda" (Mt. 5,23-24);

· que nunca cierra la puerta al hijo que se va de la casa paterna, que lo espera siempre, que le sale al camino con el corazón y los brazos abiertos, sin reproches para el hijo arrepentido, celebrando fiesta, la más grande, y ofreciéndole la posibilidad de una nueva existencia gozosa (Lc. 15,11-32);

· que busca al hombre perdido, precisamente porque está perdido (Lc. 15,4-7).

· que perdona siempre, sin límites, y olvida (Mt. 18,21-22).

El que confía a fondo en ese Dios, Padre enteramente bueno, fiel y amoroso, aunque sea misterio incomprensible, ama, cura, da vida, ayuda... y :

· no retrocede ante el peligro cierto o inminente (Mc. 14,33-42);

· ni ante la muerte (Mc. 15,34; Lc. 23,46) por ser enteramente bueno como El.

El Dios que ama gratuitamente a todos. Somos porque nos ama (el amor de Dios es creador y salvador). Su amor es incondicional: no depende de mérito alguno nuestro, de ninguna acción, circunstancia, sino que él mismo es la base: Dios es amor. Su amor es fiel: firme como la roca, eterno (1 Jn. 4,7-21).

Ese es el Dios:

· que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos" (Mt. 5,45);

· que tiene libertad para ser generoso con los últimos (Mt. 20,14-16);

· que prefiere a los pobres, humillados, los que no cuentan..., frente a los ricos, autosuficientes, seguros, insensibles, indiferentes, injustos...(Lc. 1,46-55; 6, 20-26; Lc. 14,15-24; Mc. 10,17-30, etc.)

 

3. PRACTICANDO A ESTE DIOS

Por eso Jesús de Nazaret que cree (Hebr. 12,2) en este Dios identificados con los pobres y necesitados, lo practica:

- y empieza haciéndose hermano de los hombres: nace, vive y muere pobre;

- da comienzo a su vida publica solidaarizándose con los hombres pecadores en el bautismo de penitencia de Juan (Lc. 3.21-22). Y el Padre lo reconoce públicamente: "Tu eres mi Hijo, a quién yo quiero, mi predilecto"

- proclamará que cuanto se hace o deja de hacer a uno de estos hermanos pequeños , necesitados se le hace a él, se le hace a Dios: y eso es definitivo, sin atenuantes, sin sustituciones:

"Cada vez que lo hicieron con uno de estos hermanos míos tan pequeños, lo hicieron conmigo"

"Cada vez que dejaron de hacerlo con uno de estos tan pequeños, dejaron de hacerlo conmigo" (Mt. 25,31-45).

 

4. JESUS HACE AL HOMBRE LIBRE

Ese es el Jesús que hace al hombre libre.

En su corazón y en su vida vive Dios: en Jesús y en el hombre libre.

El Dios de la vida, de la salvación, de la felicidad.

El Dios fiel.

Y apuesta por ese Dios.

Nada ni nadie le detendrá: consciente y libremente ama y entrega su vida al cumplimiento de la voluntad de Dios en la salvación de los hombres.

Esa voluntad del Padre y esa salvación para todos se cumple en el servicio liberador de los hombres más necesitados que son sus hermanos:

"Para mi es alimento realizar el designo del que me mandó, dando remate a su obra" (Jn. 4,34).

"El Padre que me envió me dejó mandado él mismo lo que tenía que decir y que proponer, y sé que su mandamiento significa vida definitiva; por eso lo que yo propongo, lo propongo tal y como me lo dejó dicho el Padre"(Jn. 12,49-50).

Llama a sus discípulos, a nosotros, amigos (Jn. 15,14-15; Lc. 12,4) y hermanos (Mt. 28,10, Jn. 20,17): "Nadie tiene amor más grande por los amigos, que uno que da la vida por ellos" (Jn. 15,13).

Lee: Sant. 2,1-9; 5,1-6; 2,14-17; 4,13-17; 1 Jn 3,17-18; 3,10; 4,20-21; 2 Cor. 3,17; Rom. 8,15; Gal. 4,6-7.

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1. Compara tu libertad con la de Jesús de Nazaret ("La autoridad de un hombre libre).

¿Qué puntos de coincidencia encuentras? ¿y de divergencia?

2. Muestra cómo Jesús te libera:

del "Dios imaginario"

del odio y de la venganza

del egoísmo

del miedo

de la comodidad, indiferencia, seguridad, egoístas, etc.


Tema 8
JESUS DE NAZARET NOS MUESTRA
EL VERDADERO ROSTRO DE DIOS

 

Vamos a profundizar en este tema que ya en parte hemos tratado.

Nuestro modo de ser cristianos, de ser comunidad, de ser Iglesia, depende de en qué

Dios creemos realmente. Hasta la pastoral, la catequesis que desarrollamos dependen de los acentos que ponemos en ese Dios de nuestra fe.

1. ¿SERA DIOS ASI?

Ha Dios nadie lo ha visto. No hemos visto su rostro. Nunca hemos oído su voz. El hombre no crea a Dios, pero sí crea las imágenes y conceptos de Dios. Y muchas veces nos imaginamos un Dios que no existe, Un Dios falso. Por ejemplo:

Pensamos en un Dios providente, pero como un Señor que lo tiene que solucionar todo "a ojos vistas" y según nuestro modo de ver las cosas. El tiene que remediar eficazmente todos nuestros problemas, satisfacer todos nuestros deseos. Y, por supuesto, no es libre: tiene que hacer lo que nosotros queremos, como lo queremos y en el tiempo que le señalemos.

Otros andan a vueltas sin poder defenderse de un Dios vigilante y castigador, implacable, nada se le escapa. Y ahí andan: unos resignados y conformistas; otros inseguros y miedosos; no pocos traumatizados y resentidos.

Hay quienes piensan en un Dios predestinador que todo lo determina y planifica desde la eternidad, anulando así, de hecho la libertad, la responsabilidad del hombre; su entrega al trabajo serio, constante, bien hecho, emprendedor, nuevo, de quien piensa que lo que él no haga y solucione, un "dios mago" no le suplirá.

De hecho algunos tienen a Dios por el sádico de los sádicos, al atribuirle a él (porque las hace o permite) sus desgracias, sufrimientos, males, catástrofes... y por extensión las de los demás.

Hay quienes para justificar su vida y acción (aunque no se lo formulen así tan descaradamente) creen en un Dios monarca absoluto: en el está todo el poder, sabiduría, juicio. Un Dios que exige obediencia incondicional. Sus atributos de poder, sabiduría, buen juicio parece que sólo los comparte con los "dictadores" que creen en él: pequeños absolutos, fines en sí mismos, sacralizados, de cualquier tipo que sean.

El hombre inventa" dioses". Pero ¿Cuál ese Dios no inventado por el hombre?

 

2. JESUS DE NAZARET NOS "DICE" COMO ES DIOS

Como cristianos creemos que ese hombre concreto que es Jesús de Nazaret es, para el mundo entero y para toda la historia, el Cristo, el Hijo único igual al Padre, la Palabra por la que el único Dios vivo y verdadero se nos ha dicho y se ha comunicado definitivamente a los hombres.

Dios se nos dice, muestra, revela en la existencia personal, en el acontecimiento humano, histórico, único que es Jesús de Nazaret, el hijo de María crucificado bajo el pode de Poncio Pilato.

"EN MULTIPLES OCASIONES Y DE MUCHAS MANERAS HABLO DIOS ANTIGUAMENTE A NUESTROS PADRES POR LOS PROFETAS. AHORA, EN ESTA ETAPA FINAL, NOS HA HABLADO POR MEDIO DE SU HIJO": por medio de Jesús de Nazaret (Hebr. 1, 1-2; lee Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia, 9).

Para nosotros los cristianos, Jesús de Nazaret, el Jesús de los Evangelios, en su vida concreta, en sus palabras y sobre todo en su modo de actuar, sus opciones, sus conflictos, su cruz, su muerte y su resurrección, nos revela a Dios, nos dice quién y cómo es Dios.

Y esa su historia y revelación llega a nosotros por los evangelios, por el testimonio de la comunidad creyente, de aquellos que "comieron y bebieron con él" (Hech. 10,41), que fueron sus compañeros y amigos "mientras vivía con nosotros" (Hech. 1,22), por la tradición vida de esa comunidad de Jesús que es su Iglesia.

 

3. EL DIOS QUE JESUCRISTO NOS PRESENTA ES:

3.1. El Dios de la misericordia y de la vida, y no el "dios" justiciero de la Ley y el Templo: (Mt. 23,1-36):

- que sana las enfermedades y perdona los pecados (Mc. 2,1-12);

- porque él viene a hacer el bien, a salvar una vida (Jn. 10,10), no a hacer daño, a matar (Mc. 3,1-6);

- que anda en malas compañías(Mc. 2,14-17; Lc. 8,3) porque "no necesitan médico los sanos sino los enfermos. No he venido a invitar a justos, sino a pecadores" (Mc. 2,17);

- que quebranta las leyes religiosas todas las veces que sea necesario para atender a los necesitados (Mc. 3,1-12), porque "el sábado existió para el hombre y no el hombre para el sábado" (Mc. 2,27);

- que nos invita a aprender lo que significa ūcorazón quiero y no sacrificios" (Mt. 9,13; Lc. 15,1-32);

- para el que nada sirve el presentar ofrendas ante el altar (Mt. 5,23-24), el andar diciendo "¡Señor, Señor..." (Mt. 7,21-23), el alegar haber sido de sus íntimos (Lc. 13,26-27), si no se perdona al hermano y se practica la justicia.

3.2. El Dios de los pequeños y sencillos, y no de los sabios y prudentes.

"Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; si, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien. Mi Padre me lo ha enseñado todo; al hijo lo conoce sólo el Padre y al Padre lo conoce sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar" (Mt. 11,25-27; lee Mc. 10, 13-16)

3.3. El Dios de los que se ponen al servicio de los necesitados y comparten con ellos, pero no el de los satisfechos ante las necesidades de los demás.

Compruébalo en Lc. 10,25-3; 16,19-31

Por eso "¡Con qué dificultad va a entrar en el Reino de Dios los que tienen el dinero¡" (Mc. 10,23).

Si ni siquiera aman a Dios (1 Jn. 3,17). Ni lo conocen (1 Jn. 4,8).

3.4. El Dios que libera y salva:

- por el servicio humilde (Jn. 13,12-17);

- que se apoya en la fuerza del amor, incluso a los enemigos(Mt. 5,38-48; Lc. 6,27-38);

- que se arriesga por la verdad, y lucha por la justicia con métodos no violentos, hasta entregar la propia vida (Lc. 22,47-53; Mt. 26,51-54).

Jesús no es en modo alguno el vengador apocalíptico, milagrero, catastrófico que promueve el odio, aunque sea sagrado. (Lc. 9,51-56).

3.5. El Dios que es Comunidad del Padre y del Hijo y del Espíritu.

Jesús nos habla del Dios que es Padre, "su Padre" (Mt. 11,27; 23,8-9; Jn 20,17).

Y él es hijo amado del Padre (Lc 3,21-22), a quien la comunidad reconoce explícitamente después de la resurrección (Mc 15,39; Jn 3,16).

"Dios es amor. Envió Dios a su Hijo único a este mundo...

Así se manifestó el amor de Dios entre nosotros..." (1 Jn 4, 8-10)

Jesús promete enviarnos su Espíritu:

"Y yo rogaré al Padre y les dará otro Defensor que permanecerá siempre con ustedes" (Lc. 14,16)

Es el Espíritu de Jesús. Lo enviará El y el Padre:

"Cuando venga el Defensor que les enviaré, y que vendrá del Padre, El dará pruebas en mi favor. Es el Espíritu de la Verdad. Y que sale del Padre" (Jn. 15,26)

Es la comunidad Trinitaria:

"TODO PODER SE HA DADO EN CIELO Y EN LA TIERRA. POR ESO VAYAN Y HAGAN QUE TODOS LOS PUEBLOS SEAN MIS DISCIPULOS. BAUTICENLOS, EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPIRITU SANTO" (Mt. 28,18-20).

Comunidad de iguales: todos tiene el mismo rango (Padre Hijo Espíritu Santo).

Comunidad de diferentes: y es precisamente la relación la que los hace, constituye diferentes.

Diferencia que no opaca la igualdad, mucho menos la anula.

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

1. ¿En que Dios crees tú? Compara sus rasgos con los "dioses" que enumeramos en el apartado "¿Será Dios así?"

2. ¿Practicas tu al Dios de Jesús? ¿En qué te fundas para tu respuesta?

Porque no se puede creer en el Dios de Jesús sino practicándolo, es decir viviendo según sus predilecciones, criterios, voluntad, como lo hacía Jesús (Sant. 2,14-20).

3. Somos hijos de Dios. Y esta es nuestra igualdad esencial. Por eso somos hermanos. Tenemos relaciones de familia, de trabajo, etc.

¿Cómo son estas relaciones?

¿Horizontales y recíprocas como en la Trinidad? Todos somos responsables, todos tenemos el Espíritu.

¿O son relaciones nada más que de arriba hacia abajo y viceversa sin corresponsabilidad, nada más que de obedecer?

4. ¿Estas relaciones que nos constituyen como diferentes, son a costa de la igualdad fundamental, o nos mantiene en comunión?

5. ¿En la familia, comunidad, etc., funcionamos como pirámide (creyentes en el "dios" monarca absoluto), o funcionamos como círculo (creyentes en el Trino y Uno, en el Dios Comunidad)?


Tema 9
EL DIOS QUE NOS QUIERE HIJOS

 

En la voz de Aimé Duval, canta el muchacho y dice:

"Dios mío, Dios mío: soy tu hijo:
Esto me alegra el corazón.
Dios mío, soy tu hijo".

¿Será verdad? Yo hijo de Dios y viviendo en Tacagua, o en el Country Club... En Río Caribe, Aragüita o en Caicara del Orinoco?

¿Será verdad...: Yo hijo de Dios... y no se ni quién me engendró en mi madre?

 

1. SOMOS HIJOS DE DIOS

Cuando Dios crea vegetales, animales, aves, dice la Biblia que los crea "según su especie" (Gn. 1,11.12.21.25).

Pero cuando Dios crea al hombre dice:

"hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Gn. 1,26).

"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó " (Gn. 1,27).

En cierto modo como todo padre hace a su hijo: a su imagen y semejanza.

En otra parte de la Biblia se dice que "Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo" (Gn. 2,7); y ese aliento se nos dice que era "su espíritu y su aliento" (Job. 34,14), como todo padre transmite a su hijo su propia vida.

El hombre en su ser natural es ya divino, pertenece al mundo de lo divino.

Por eso es sagrado todo hombre.

Por eso el hombre creado así por Dios no puede servir a ídolos que nada tienen de divino: "No tendrás otros dioses rivales míos" (Ex. 20,3).

La referencia, pues, del hombre es Dios.

Dios es parte de mi vida. No puedo vivir sin incluir a Dios en mi vida.

 

2. TODOS

Y todo eso es propio de todo hombre y mujer, de todo niño y niña. De los que nacieron antes de Cristo, y de todos y de todos los que han nacido y nacerán después de Cristo, bautizados y no bautizados.

Todos somos criaturas de Dios. Todos somos hijos del amor de un Dios que porque nos pensó, soñó, deseó, amó... y nos creó.

En cierto modo Dios es más padre-madre, todo junto, que nuestros propios padres carnales, pues es el único que a cada uno, en nuestra individualidad, nos ha diseñado, nos ha llamado de la nada y nos ha hecho la realidad que somos.

¿Acaso es Dios un "padre" que sólo reconoce como "hijos legítimos" a unas pocas de las criaturas que él ha traído a la vida? ¿Sólo a los cristianos? ¡Absurdo!

Quienquiera que yo sea, Dios me mira y ve en mí rasgos de El mismo, el aire de familia. Y me ama. y quiere para mí la vida y la felicidad:

"Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo imagen de su propio ser" (Sab. 2,23).

 

3. EL CRISTIANO: HIJO DE DIOS

El cristiano como criatura, es "hijo de Dios", como todo ser humano.

Pero el cristiano, además, sabe, es consciente de esa realidad, de la que no todos los hombres han sido y son conscientes:

"miren qué magnífico regalo nos ha hecho el Padre: que nos llamemos hijos de Dios; y además lo somos. La razón de que el mundo no nos reconozca es que no ha reconocido a Dios" (1 Jn. 3,1).

El cristiano conoce y reconoce a su Padre. En él alienta el Espíritu de su Padre, y se deja llevar de ese Espíritu para vivir como lo es, como hijo, y no como esclavo. Viviendo como hijos es como realizamos nuestro ser de hijos:

"porque hijos de Dios son todos y sólo aquellos que se dejan llevar por el Espíritu de Dios...; recibieron un Espíritu que les hace hijos y que nos permite gritar: ¡Abba! ¡Padre! Ese mismo espíritu le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios" (Rom. 8,14-16).

 

4. RESPONSABILIDAD Y NO PRIVILEGIO

En el cristiano, la consciencia de su realidad de hijo, es exigencia y responsabilidad:

- de nacer de nuevo (Jn. 3,3.5), viviendo una vida nueva (Rom. 6,4), según los criterios y la vida de Cristo, y no según los criterios y la vida del mundo de la carne opuesto a Cristo, y que no es de Dios;

- de seguir a Jesús de Nazaret, reproduciendo hoy en su vida en su conducta la de Jesús:

"Porque Dios los eligió primero, destinándolos desde entonces a que reprodujeran los rasgos de su Hijo, de modo que este fuera el mayor de una multitud de hermanos" (Rom. 8,29).

Y esa es la tarea del cristiano: proseguir su obra, perseguir su causa, conseguir su plenitud: la de Jesús.

Jesús de Nazaret es el hermano mayor, el Hijo por excelencia (Mc. 3,11;9,7: Rom. 8,32).

El es el único que ha llevado a la perfección eso de ser "imagen y semejanza de Dios", pues ha llegado a ser igual al Padre.

El es el que nos enseña quién y cómo es Dios, cómo se es hijo "a imagen y semejanza " de Dios, cómo se vive, se practica a Dios.

Por eso estamos llamados a parecernos a él , a actuar, hoy y aquí, como él lo haría : por la misma causa por la que él actuó, de mismo modo, teniendo el mismo destino... Así reproducimos sus rasgos en nosotros: 2 Cor. 3,18; Col. 3,20.

 

5. SOLO LLEGAMOS A SER HIJOS DE DIOS VIVIENDO COMO TALES

Los cristianos decimos que el bautismo nos hace hijos de Dios, porque nos comunica una vida nueva (Rom. 6,4): nos hace hijos en el Hijo. Por el Bautismo nos comprometemos a "seguir a Jesús de Nazaret", el Hijo de Dios hecho hombre.

Pero eso no es algo así no más, como mecánico, mágico, que nada exige de nosotros.

Para ser hijos de Dios no basta el bautismo. Hace falta, ante todo, un comportamiento concreto de hijo de tal padre, eso es lo que nos dice el evangelio: que nos vamos haciendo hijos de Dios conforme nos vamos comportando como él:

"Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen, para ser hijos de su Padre del cielo que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justo e injusto" (Mt. 5,44-45).

"Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada, así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los malos y desagradecidos. Sean generosos como su Padre es generoso" (Lc. 6,35-36).

 

6. LA META

Jesús nos dice:

"Sean ustedes buenos del todo como es bueno su Padre del cielo" (Mt. 5,48).

Esa es nuestra tarea de toda la vida. Sin vacaciones ni jubilaciones. Una tarea de amor. Que cambiara el mundo:

- queriendo a los que nadie quiere porque nada tienen con qué pagar y agradecer:

"Cuando des una comida o una cena no invite a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos: no sea que te invite ellos para corresponder y quedes pagado. Cuando des un banquete invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y dichoso tu entonces, porque no pueden pagarte; pagarán cuando resuciten los justos" (Lc. 14,12-14, lee también Lc. 6,31-38).

Esta es la tarea del amor. Porque la del egoísmo, o interés, o..., suele ser amar a los demás solamente cuando representan una ventaja para mí.

- teniendo un corazón misericordioso y generoso que llega a hacer el bien hasta al enemigo que lo necesita, y se niega a darse la satisfacción de hacer el mal aun al enemigo que tiene al alcance de su venganza (Mt. 5,43-47);

- teniendo los brazos y el corazón siempre abiertos para recibir, acoger y perdonar, sin límites, al hermano que me ofendió y ahora me pide perdón (Mt. 18,21-35). La justicia sin misericordia, puede ser despiadada y cruel.

- comportándonos con los demás, sobre todo en las situaciones concretas de necesidad, como quisiéramos que con nosotros se comportasen si fuéramos nosotros los necesitados:

"Todo lo que querrían que hicieran los demás por ustedes, háganlo ustedes por ellos" (Mt. 7,12).

"Traten a los demás como quieren que ellos los traten " (Lc. 6,31).

Comprueba este comportamiento en la parábola del buen samaritano (Lc. 10,25-37).

Mientras no empecemos:

- a amar aunque el otro no lo merezca,

- a dar sin esperar recompensa.

- a perder para que el otro gane...

no comenzaremos la verdadera revolución de nuestro mundo y de nuestra historia

 

REFLEXIONA Y RESPONDE.-

1. Razona por qué todos los hombres somos hijos de Dios

2. ¿Qué consecuencias para tí deduces de eso?

3 ¿En que sentido los cristianos somos hijos de Dios?

4. Muestra con casos concretos de tu vida cómo eso para el cristiano es una responsabilidad.

5. ¿Por qué el hecho de que los cristianos viviésemos como hijos de Dios cambiaría el mundo, al menos en gran parte?.


Tema 10
EL HIJO QUE SE RELACIONA CON SU PADRE

 

¿Qué dirías del hijo que, viviendo con sus padres, dejara pasar un día y otro día semana tras semana, un mes tras otro..., sin relacionarse con sus padres, sin tenerlos en cuenta para nada:

- no les pide la bendición en momento alguno, por ninguna causa,

- no les dirige la palabra,

- no les comunica sus profundas alegrías y sufrimientos,

- no solicita su ayuda para los serios problemas que se le presentan,

- no les consulta en las decisiones trascendentales que tiene que tomar,

- no hace prácticamente caso alguno a sus padres, y mucho menos cumple sus deseos y voluntad?

¿Vive como hijo? ¡Ni lo parece siquiera!

 

1. LOS HIJOS VIVEN RELACIONADOS CON SUS PADRES

Normalmente los hijos viven relacionados normales con sus padres: les piden la bendición, les comunican sus quehaceres, sus logros y satisfacciones, sus dificultades..., les consultan, les piden, se explayan con ellos...

 

2. JESUS, EL HIJO QUE VIVE RELACIONANDOSE CON SU PADRE

El hombre Jesús de Nazaret vive relacionándose con su Padre.

Está siempre en relación constante con su Padre-Dios, al que siente cercano ("en él vivimos, nos movemos y existimos", Hech. 17,28). Con él se comunica y dialoga acerca de los problemas reales de la vida.

Es lo que llamamos ORACION: relación, comunicación del hijo con su Padre:

- habitual, en situaciones concretas de importancia:

· a los 12 años de edad, cuando el niño judío dejaba de ser niño y se disponía a asumir algunas responsabilidades de adulto. Jesús pasa tres días en el Templo "en las cosas de su Padre" (Lc 2,46-49);

· al comienzo de su vida pública, cuando empieza a anunciar el Reinado de Dios, se bautiza y se pone en comunicación con su Padre (Lc. 3,21-22);

· en la tentación que vence recurriendo a la palabra de Dios. Tiempo de desierto de estar a solas con el Padre (Lc. 4,1-13);

· Jesús orará también al Padre cuando la tentación se presenta a los discípulos (Lc. 22,31-32);

· al elegir a sus más íntimos colaboradores (Lc. 6,12-13);

· en la transfiguración, cuando la cruz ya aparece próxima, real, amenazante (Lc. 9,28-31);

· cuando descubre algo sobre el Reino que le satisface profundamente y, por ello, da gracias al Padre (Lc. 10,21);

· pide auxilio en tiempo de profunda crisis, cuando siendo miedo y quiere ser fiel a su misión (Mc. 14,32.39);

· en la cruz: ruega por los que lo asesinan (Lc. 23,24), cuando siente en su vida el "silencio" del Padre (Mc. 15,34). 15,34). Y muere poniéndose en manos del Padre (Lc. 23,46);

- vive en relación continua con su Padre en la vida de cada día

· para comportarse como hijo fiel y bueno (Jn. 5,19-20.30);

· porque nunca se siente sólo (Jn. 8,29);

· porque vive siempre en su presencia (Jn. 5,17;7,16; 8,28);

· en el silencio de la noche, con frecuencia, buscando el aislamiento (Lc. 6,12; 11,1; 23,30-40; Mc. 1,35) etc., etc.

 

3. PARA JESUS NO TODA ORACION (RELACION CON DIOS) ES CORRECTA

Jesús no es un ingenuo. Es consciente de lo que pasa a su alrededor. Por eso denuncia algunos abusos que se dan en la oración:

La oración vanidosa e hipócrita, para aparentar no más (Mt. 6,5-6). El "pantalleo" vicia hasta las obras de justicia y caridad;

- la oración mecánica y mágica, como si la mera repetición de fórmulas, la "palabrería", fuese ya en sí una relación correcta con Dios (Mt. 6,7-8).

¿No indicará también, a veces, una falta de confianza? Y la confianza es condición fundamental en la oración (Lc. 11,1-13), en la vida toda del que es hijo de Dios (Mt. 6,25-34);

- la oración engañosa que no va acompañada de la práctica (Mt. 7,21). La oración no es evasión, sino compromiso con la vida. La relación con Dios no fue para Jesús una huída de los problemas reales de la vida, sino que las realidades de la vida le llevan al diálogo con el Padre-Dios. Y el diálogo con Dios le llevó hasta morir por la vida, la felicidad y liberación de sus hermanos los hombres.

La oración, de tipo que sea, que no nos lleva a poner todo nuestro empeño en hacer la voluntad de Dios, es como las palabras que lleva el viento.

La oración que no desemboca en el servicio solidario a los hijos de Dios es oración mentirosa

- la oración egoísta y orgullosa que es expansión de sentimientos de superioridad y desprecio de los demás (Lc. 18,9-14);

- la oración comercializada, convertida en mercancía que se vende y compra, que siempre es opresora (Mc. 12,38-40).

 

4. UNA SOLA PETICION

Jesús alaba la oración de petición (Mt. 7,7-11; Jn. 14,13-14). Podemos pedir, claro está, a Dios. Pero detrás y en el fondo de todas y cada una de las peticiones que hagamos a Dios, hay una sola petición fundamental: HAGASE TU VOLUNTAD (Mt. 6,10; 26,39).

Nuestro Padre-Dios sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Y El nos quiere más y mejor de lo que nosotros podamos querernos rectamente.

Por eso la condición fundamental de la oración es la actitud de confianza total, "a fondo perdido", en nuestro Padre-Dios.

 

5. EL HIJO NO NECESITA FORMULAS PARA COMUNICARSE CON SU PADRE

No necesita de fórmulas para hablar, para relacionarte con la persona a la que amas, con la persona que te interesa.

Tampoco las necesitas para orar a Dios. El hijo no necesita de fórmulas para hablar con su Padre.

Jesús, con el "padre Nuestro", nos quiso mostrar un modo de acercarnos a Dios como Padre, de hablar con El de las cosas que a nosotros y al El interesa.

 

REFLEXIONA Y RESPONDE

 

1. Según lo dicho, ¿oras, si o no?

2. ¿Cuándo, cómo te relacionas tu con Dios?

3. En tu oración ¿se dan algunos de los vicios que Jesús censura?

4. ¿Qué relación tiene tu vida, tu práctica, con tu oración?

 

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Copyright © 1997 Padre Félix Moracho, S.J.

 

Nota de la Agrupación Católica Universitaria:

El propósito de este libro es que sirva su destino como manual de catequesis. Con esto en mente, el autor desea que los más posibles lo puedan usar con este propósito. Y por eso ha dado su autorización para que se ponga en el INTERNET. Úsenlo pues, llevando la Buena Noticia, y que sea para la mayor gloria de Dios.

 

Agrupación Católica Universitaria 1997.


Jorge L. Beléndez - belendez@caribe.net - 27 de abril de 1997
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