
Para Recordar - De los discursos y las Homilías de Juan Pablo II en su visita a Cuba
Visita del Papa a Cuba - David Cabarrocas ACU - Miami
Peregrinación a Cuba - Organización e Itinerario - José Rionda ACU - N.Y.
Nuestro Grupo en Cuba - Por José Rionda ACU - N.Y.
Breaking Barriers - Por Agistín Goytisolo ACU - Miami
Vivencias de un Ayer - Por Ramón Domínguez ACU Washington
Impresiones de un Peregrino - Por José Rionda ACU - N.Y.
Reflections of Contrast: Thoughts of a Pilgrimage Back Home - Por Ramón Domínguez ACU Washington
El Camino a Santiago de Cuba - Por Rodrigo Perez ACU - Washington
Yo Sabía que la Agrupación Estaría Aquí Presente - Por Ramón Domínguez ACU Washington
Audiencia Papal Sobre el Viaje a Cuba - Miércoles 28 de enero de 1998
SOBRE ESTA EDICIÓN
Javier Casas, ACU - Miami
.Estamos publicando este Esto Vir como una edición extraordinaria tanto en el contenido como en la presentación. La foto de Su Santidad Juan Pablo II en la portada es indicativo de lo que se trata.
Un grupo de agrupados y sus familiares decidieron, con mucho valor, responder con su presencia al llamado que la Iglesia hizo desde Cuba. Los que quisieron y pudieron ir volvieron imbuidos de un espíritu de pertenencia y participación solidaria con el futuro de nuestra Iglesia Cubana. Ellos, con caridad de intención, han querido compartir sus experiencias con toda la comunidad Agrupacional. A esos efectos les hemos brindado estas páginas para que nos cuenten sus historias. Los relatos, en lo global, son muy parecidos sin embargo percibimos en cada uno de ellos un singular toque del Espíritu.
Los peregrinantes han sido testigos del dolor sufrido por la Iglesia en su afán por salvaguardar los valores cristianos de nuestra cultura. Esa Iglesia que con tristeza un día nos vio partir ahora nos recibe como a hijos que nunca dejaron de estar a su lado. Es la Madre que a distancia percibíamos débil, achacosa y hasta cierto punto olvidada, pero que allí en el medio del Mar Caribe aguardaba ágil y dispuesta en su lucha constante por la sobrevivencia. Ha tenido que recorrer un trayecto largo lleno de penurias y abandonos pero a pesar de todo nunca cedió un ápice de su entereza e hidalguía. Hoy su espíritu acrisolado nos deslumbra por su gran pureza de intención y lucidez en el discernimiento.
El mensaje de Fe, Amor y Esperanza que llevó el Papa a Cuba trasciende el ámbito local y llega hasta nosotros a través de estas páginas generosamente trabajadas por sus autores. Ellos han querido compartir el gozo de haber sido testigos de la primera visita de un Sumo Pontífice a nuestra Tierra, evento que probablemente habrá de constituir el comienzo de una nueva y mejor etapa en el devenir histórico de Cuba.
¡¡Esperamos que lo disfruten!!
PARA RECORDAR.......... Del discurso del Santo Padre al llegar al aeropuerto de La Habana: "Vengo como peregrino del amor, de la verdad y de la esperanza que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba"
De la homilía del Papa en Santa Clara: "Los valores del Evangelio de Jesucristo no son un peligro para ningún proyecto social"
De la homilía del Papa en Camagüey: "Valientes en la verdad, audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor, invencibles en la esperanza"
La consigna que Juan Pablo II ha dejado a las jóvenes cubanos: "No se debe eludir el reto de la época en que se vive: el compromiso es la respuesta valiente de quienes no quieren malgastar su vida."
Del discurso del Papa en la Universidad de La Habana: "La antorcha que aparece en el escudo de este Ateneo no es sólo memoria, sino también proyecto. La evangelización de la cultura es como una elevación de su "alma religiosa", infundiéndole un dinamismo nuevo y potente, el dinamismo del Espíritu Santo, que la lleva a la máxima actualización de sus potencialidades humanas."
De la homilía del Papa en Santiago de Cuba: "La Iglesia no busca ninguna forma de poder político para desarrollar su misión, sólo quiere ser germen fecundo de bien."
El Santo Padre a los representantes de las otras confesiones religiosas: "La dedicación a la causa de la unidad de los cristianos es uno de los signos de esperanza en este siglo."
De la homilía del Papa en la Plaza José Martí de La Habana: "Les traigo el Evangelio de Cristo: no es una ideología política ni un sistema económico. Es un camino de paz, justicia y libertad."
A los obispos en el arzobispado de La Habana: "La libertad religiosa no es un privilegio que depende de estrategias políticas: es el reconocimiento de un derecho inalienable"
Del discurso de Juan Pablo II al clero, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos: "La fe del pueblo cubano es savia de la cultura de la nación. Promuevan un genuino proceso de inculturación de la fe. No pierdan la esperanza ante la falta de medios materiales para la misión, ni por la escasez de recursos, que hace sufrir a gran parte de este pueblo. Prosigan acogiendo la invitación del Señor a trabajar por el Reino de Dios y su justicia, que lo demás vendrá por añadidura (cf. Lc 12, 31)."
Del discurso de despedida del Santo Padre en el aeropuerto de La Habana: "Continúen conservando los valores más genuinos del alma cubana, su confianza en Dios, su vocación a la libertad"
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VISITA DEL PAPA A CUBA
Por David Cabarrocas, ACU - Miami
Viajamos en un Jumbo Jet desde Nueva York a La Habana unas 420 personas. Primer viaje directo en más de 30 años. Después de múltiples vicisitudes las cuales incluyeron que algunos se enteraron a última hora que le habían negado la visa, etc. despegó el avión a la 2:30 p.m. y después de un vuelo de algo más de 3 horas, aterrizábamos en el aeropuerto José Martí de La Habana.
Agrupados Esperando Abordar el Avión: (de izp. a der.) Padre Timothy
Suarez Gaivan, Ramón Madan, Carmencita y Ramón Domínguez, Rodrigo PérezAl día siguiente, Miércoles, cada cual empleó la mañana en diferentes actividades. Al llegar la tarde nos fuimos acercando a las calles por donde pasaría Su Santidad en su recorrido hasta la Nunciatura Apostólica donde se hospedaría. Fue este nuestro primer encuentro con el pueblo cubano que de ahora en adelante veríamos vibrar de emoción en cada encuentro con Juan Pablo II.
E1 Jueves partimos a las 3 a.m. hacia Santa Clara en donde se celebraría la Misa dedicada al tema fundamental de la familia. El Papa quiso comenzar su mensaje yendo a la base sobre la cual podría construir un plan de vida nueva para el pueblo cubano. Este día se congregaron más de 200,000 personas en un campo abierto a los pies de la loma del Capiro en Santa. Clara, frente a un altar construido bajo una cobija en forma de inmenso bohío cubano. Nos impresionó desde el primer momento la gran participación de la juventud que disciplinadamente coreaba todos los bellos cantos con que acompañaban la celebración de la Santa Misa. Nos sentimos por primera vez en la Cuba que dejamos, aquellos jóvenes eran iguales a tantos que conocimos en las filas de la Agrupación, la Federación de Acción Católica, y de tantos movimientos de la Iglesia Cubana de otros tiempos.
E1 Viernes cada cual lo empleó a su manera. Yo quise visitar un lugar en Matanzas de gran significado para mi familia. Se llama Guaybaque y fue nuestro punto de reunión por más de 100 años. Aparte de haber nacido allí mi padre, fue lugar visitado Máximo Gómez y José Martí. Hoy en día es lugar de recreo para los oficiales del ejército, excepto un castillo muy pintoresco que fue de mi tío, el arquitecto Felix Cabarrocas, que ahora lo vive la heredera de la familia de Blas Roca quienes se adjudicaron el mismo. Con la excusa de visitar a esta gente me permitieron entrar al lugar.
E1 Sábado lo dedicamos de nuevo a La Habana para completar ciertos encargos que teníamos, entre ellos visitar a la congregación de las Misioneras de La Caridad de la Madre Teresa, a quienes le traíamos unas cajas con ropa, alimentos, medicinas, etc., enviadas por sus hermanas de Miami. También trajimos unos 400 rosarios y otras cosas que aprovechamos en entregárselas a las religiosas de la Inmaculada y a las Oblatas. Pasamos frente a San Miguel y Mazón para ver el viejo hogar de la Agrupación y lo encontramos cerrado por ser Sábado. Es actualmente una Facultad de la Universidad de La Habana y está como todo en Cuba deteriorado y falto de pintura.
Esperando al Papa... El Domingo a las 4:30 a.m. comenzó nuestro recorrido hacia la Plaza Cívica José Martí. Al llegar a la misma vimos que ya había gran público reunido, gente que habían llegado desde el día anterior. Nuevamente igual que en Santa Clara, nos llamó mucho la atención la gran participación de los jóvenes que con gran entusiasmo, a esas tempranas horas de la mañana, ya coreaban canciones como la que decía: "Uno, dos y tres, que Papa más chévere, que Papa más chévere nos, vino a visitar..." y "Si pasas por La Habana, y si vez a Cristo allí, tú le dices que el Papa está en La Habana que vino a bendecirnos, que somos muy feliz...". Ya a eso de las 8:30 a.m. llegó la imagen de Nuestra Madre de La Caridad y todos la recibimos con un Ave María... increíblemente rezada allí, en esa Plaza, donde no hacía mucho habían desfilado los tanques y los cohetes rusos bajo la mirada de jerarcas soviéticos y cubanos, y que ahora la presidía un inmenso mural del Sagrado Corazón desplegado en la fachada principal de la Biblioteca Nacional.
Puntual a las 10:30 a.m., como en las otras Misas, arribó Su Santidad bajo el júbilo de cerca de un millón de personas que no cesaban de cantar, "Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo..." En la Homilía nos recordó "no tener miedo..." y también pedir los espacios suficientes para realizar la misión evangelizadora que por derecho pertenece a la Iglesia. Nos recordó a todos los cubanos, a los de allá al igual que a los de acá, ¡ser los protagonistas de nuestra historia! No faltaron alrededor de nosotros los que gritaban "libertad" y "queremos ser libres". Fue un momento electrizante lo que allí se vivió. Pude notar cómo habían muchos que se sabían de memoria los himnos religiosos que allí se cantaban, lo cual indicaba la inmensa labor de la Iglesia para que la visita del Papa fuese el éxito que fue.
Seminaristas Esperando Ver a Juan Pablo II La Iglesia de Cuba tan incomprendida por algunos y criticada por otros, demostraba que se había mantenido fiel al mandato de Jesús y que con sus muy limitados recursos humanos logró lo que sorprendió al propio gobierno cubano, reunir a tantas personas de una forma ordenada y llena de matices y que todos se unieran al mensaje de "Amor, Verdad y Esperanza" de Su Santidad
Este mismo día a las 5 p.m. su Santidad estuvo en la Catedral de La Habana con los obispos, sacerdotes, órdenes religiosas y laicos cubanos comprometidos que por tantos difíciles años se mantuvieron fieles a su Iglesia. Fue como un reconocimiento a su fidelidad a la Iglesia y para pedir junto con ellos por el futuro de la propagación de la Fe en Cuba. A este acto lógicamente nosotros que veníamos del extranjero no nos correspondía participar pero a modo de agradecimiento por la ayuda que llevan enviando los agrupados a la Casa Sacerdotal Felix Varela en La Habana; el administrador del Arzobispado de La Habana se las arregló para que 13 de nosotros incluyendo a nuestras señoras y familiares estuviéramos presentes. Allí nos encontramos con Monseñor Boza Masvidal quien al ver a Manolín le expresó que "La Agrupación tenía que estar allí".
Para terminar quisiera meditar sobre las palabras que tantas veces repetimos en Cuba al cantar el himno a "La Virgen Mambisa": "TODOS TUS HIJOS A TI CLAMAMOS, VIRGEN MAMBISA, QUE SEAMOS HERMANOS."
Iglesia de la Alameda de Paula (museo) Iglesia Jesús de Miramar Iglesia San Antonio
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PEREGRINACION A CUBA -
ORGANIZACION E ITINARARIO
Por José Rionda, ACU - N.Y.
ORGANIZACIÓN
La peregrinación estuvo a cargo del "Northeast Hispanic Catholic Center, Inc.". Este Centro esta patrocinado por los Obispos Católicos del Noreste de los Estados Unidos.
El presidente de este Centro es el Cardenal John O'Connor de Nueva York. Los Miembros Corporativos son los Cardenales Bernard Law (Boston), Anthony Bevilacqua (Filadelfia), James Hickey (Washington) y William Keeler (Baltimore); los Arzobispos Theodore McCarrick (Newark) y Daniel Cronin (Hartford) así como el Obispo Thomas Daly (Brooklyn). El Director Ejecutivo es Mario Paredes, quien fue, en realidad, el encargado de organizar la peregrinación.
El objetivo de la peregrinación era de apoyar a la jerarquía y los fieles de la Iglesia Cubana durante la presencia del Papa en la Isla. De acuerdo con ese objetivo, el plan de la peregrinación consistía en llegar un día antes que el Papa JPII, recibirlo al día siguiente, asistir al mayor número posible de funciones papales, y regresar al día siguiente de la salida del Papa JPII. El número de participantes se limitaría al cupo de un Boeing 747 fletado específicamente para esta ocasión (aproximadamente unas 450 personas).
Se establecieron cinco hoteles a distintos niveles de costo para que cada participante escogiera de acuerdo con sus recursos (El precio de la peregrinación incluía los desayunos y comidas en el hotel respectivo al igual que la obtención de visas y permisos necesarios para viajar). Los hoteles escogidos fueron el Meliá Cohiba (en Paseo entre 1 y 3, Vedado), el Nacional, el Riviera (en Paseo y Malecón, Vedado, al lado del Meliá), el Tritón (en 3ra Avenida y calle 70, Miramar) y el Hotel Kohly
El Centro logró reunir prácticamente el cupo del avión con participantes de varias partes de los Estados Unidos entre ellas, Boston, Washington, Chicago, Miami, Texas, California al igual que Nueva York. Habría unos 250 peregrinos y unos 200 miembros representantes de los medios de comunicación. Entre los peregrinos había muchos sacerdotes de habla española ya que se diseminó la información a través de todas las diócesis de los Estados Unidos. El gobierno cubano, a última hora, negó la visa a 25 de los se habían apuntado, los cuales, por consiguiente, no pudieron participar en la peregrinación.
ITINERARIO
Martes 20: Salida del aeropuerto JFK de Nueva York a las 3pm. Vuelo directo a La Habana en un Boeing 747 de Tower Air con 421 pasajeros. Llegada al Aeropuerto Internacional José Martí a las 6pm.
Miércoles 21: Jira de Iglesias por La Habana Vieja (Plaza de San Francisco; calle Oficios; Alameda de Paula; calle Cuba hasta la Plaza de la Catedral). Traslado en autobús al Gran Boulevard del Reparto Country Club. Almuerzo en el Restaurante Bucan (al lado del Hotel Palco, cerca de la Iglesia de Corpus Christi). Regreso al Hotel Meliá Cohiba para ver pasar al Papa Juan Pablo II en el Papamóbil durante su recorrido de llegada por La Habana camino de la Nunciatura, lugar donde se hospedaría durante su estancia en Cuba.
Jueves 22: Traslado en autobús a Santa Clara (breve parada en Aguada de Pasajeros) para la Primera Misa Papal en Cuba. Asistencia a la Santa Misa del Papa Juan Pablo II en el Instituto Superior de Cultura Física en la loma de Capira. Almuerzo en el restaurante del Cubanacán, El Ranchito, cerca de Manacas, Las Villas. Regreso en autobús a La Habana.
Viernes 23: Visita oficial a un Hospital y almuerzo (evento forzado al cual ningún agrupado asistió). Programa de Música de Concierto en la Basílica Menor de San Francisco de Asís ( hoy convertida a Museo) elaborado por el Trío Chalumeau y el Coro Nacional de Cuba (dirigido por Digna Guerra Ramírez). Misa celebrada por el Cardenal John O'Connor en la Iglesia de Santa Teresa y San José (Calle 13c entre 20 y 22, Vedado, al lado del Convento de Clausura de las Carmelitas Descalzas).
Los Obispos Daly (Brooklyn), Mancell (Buffalo), Valero (Chicago) y otros
Sacerdotes Concelebrando Junto a John Cardenal O'Connor (Arzobispo de
New York) la Misa del Viernes.Sábado 24: Tiempo Libre. Misa celebrada por el Cardenal John O'Connor en la Iglesia de San Juan de Letrán (Calle 19 ente I y J, Vedado).
Domingo 25: Asistencia a la Santa Misa del Papa Juan Pablo II en la Plaza Cívica de José Martí. Oración Papal de Juan Pablo II en la Catedral con sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, seminaristas y laicos trabajando con la Iglesia Cubana (aunque este acto no se encontraba en el programa oficial, varios agrupados pudieron asistir).
Lunes 26: Misa de Acción de Gracias concelebrada por los Cardenales O'Connor (NY), Bevilacqua (Filadelfia) y Keeler (Baltimore) en la Parroquia del Vedado. Salida del Aeropuerto José Martí en La Habana a las 2pm. Vuelo Directo a Nueva York en un Boeing 747 de Tower Air con 356 pasajeros. Llegada al aeropuerto JFK de Nueva York a las 5pm.
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De la Casa de NY / NJ / Conneticut fueron:
José Rionda y María Teresa de Lasa (esposa del agrupado José María de Lasa).
De la Casa de Washington fueron:
Ramón Madam, Padre Timothy Suárez Gastón (Congregante reciente, concelebró algunas misas), Mongo y Carmencita Domínguez, Ramonín Domínguez (Congregante hijo de Mongo y Carmencita), Manuela Diez (esposa del Agrupado Antonio Diez Alfonso).
David y Teresita Cabarrocas con el Cardenal Jaime Ortega De la Casa de Miami fueron:
Mandolín y Elena Hernández, Pepucho y Rosa Acosta, David y Teresita Cabarrocas, Alicia Fernández Rocha (esposa del Agrupado Luis Fernández Rocha), Clarita Baloyra (viuda del Agrupado Kike Baloyra), Agustín y Josefina Goytisolo con su hija Dolores Sánchez Carrión (residente en Nueva York), Carmen Lancis de Fernández (esposa del Agrupado Jorge Fernández).
Vale señalar que la ACU también estuvo dignamente representada por:
Los obispos Monseñor Eduardo Boza Masvidal y Monseñor Sean O'Malley y por el Reverendo Padre Juan (Panchito) Ortiz, un sacerdote Agrupado quien optó por permanecer en Cuba. La Iglesia Cubana le ha reconocido su trabajo habiéndolo nombrado Monseñor, detalle que muy humildemente lo mantuvo callado hasta ahora.
Seminario de San Carlos, La Habana Centro Gallego, La Habana Altar Mayor de la Iglesia de San Francisco en La Habana Antiguo Colegio Belén
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BREAKING BARRIERS...!
Por Agustín Goytisolo, ACU - Miami
Being the son of a "plañidera", I was seriously concerned of the emotional impact of returning to Cuba after four decades. Fortunately, I had no opportunity to "cry". At Kennedy Airport I was faced with the denial of my wife's Cuban visa, necessary to enter the Island, which we were able to overcome after contacting a good friend who has relations with Cuba's Interest Section in Washington. On arrival at Havana's José Martí airport, we found that, although I held the required entry visa and my spouse's awaited us there, our daughter Dolores' visa, although included in the list of approved ones, it could not be found. After my spouse and Dolores gained entrance, I was queried by the Immigration officer as to the reasons why my passport and visa lacked a "second name". Informing the officer that my mother's surname was Recio, he asked for my father's first names, to which I replied Agustín Alejo, and which he completed by looking at his computer terminal and adding Goytisolo Fowler. When inquired of my mother's first names, I answered María de Los Dolores, and he again looking at his computer terminal completed by adding Recio Heymann. Undoubtedly the present Cuban regime is at par with the Mormon Church in Genealogy!
After an invigorating sleep at the hotel, we joined the Pilgrims in a walking tour of Old Havana, where the Cuban government has done a remarkable restoration of grand residences and public buildings of the eighteen and nineteenth century with financial backing of UNESCO and in some instances of private investors. At the inception of the tour, past the recently renovated Lonja del Comercio as a for-profit office building, we visited nearby Oficios 104, destined for renovation soon by private investors, on the fifth floor of which I practiced law for 13 years. Following the visit of many other beautifully renovated churches and residences nearby, the three of us accompanied by Jose Andrés Rionda we left the group to visit the principal office of the Stanford White designed N. Gelats & Cia., probably Cuba's most prestigious wholesale bank founded by my spouse's grandfather, of which her father was managing director following the demise of the founder. This building houses now Banco Nacional de Cuba. The family bank fortunately is almost exactly as we left it four decades ago, needing some upkeep but in fine shape. Later we re-joined the walking tour at beautifully redecorated Havana's cathedral in an incredible square faced by the palaces of the counts of Casa Bayona, Lombillo and Santa Cruz de Mopox.
The following morning, rising at 2:00 AM, we were bused on a four hour ride to Santa Clara, Our group joined a crowd which eventually grew to somewhat over 100,000 persons to welcome Pope John Paul II as ho celebrated his first open mass in Cuba. As we were immersed into the crowds and not segregated therefrom, I had the first opportunity to be in close contact with the Catholic Church's young men and women, wearing yellow jackets and caps, who kept order. I marveled seeing and talking to them, as I witnessed youth educated by a communist regime with the same personal human traits and character of the young men who went to private school in Cuba half-a-century earlier. Not only were they our looks alike, they welcomed us wholeheartedly as if we had never left the Island, even after disclosing that we were (emphasis added) "cuban-americans" from Miami. This Papal Mass was dedicated to strengthening the Family and all speeches and beautiful religious songs, some of them following popular tunes, made our stay unforgettable. After a lousy lunch in an otherwise beautiful and rustic former military retreat center, we returned to Havana.
On Friday, our second day in Cuba, accompanied by our Virginia-born daughter, who desired to get to know the surroundings where her parents grew up, in the beautifully kept 1958 Mercedes of a good friend, our private tour commenced visiting the former American Club on graceful Avenida del Prado and which was the former home of my spouse's maternal grandfather, which presently houses a run-down retirees club. Thereafter, past the Havana's Central Park, we visited Diario de la Marina, Then we visited the Iglesia del Sagrado Corazón, where my spouse and I were married in front of magnificent altar donated by her paternal grandfather, The church is well kept, though it could welcome massive dust removal and better lighting.
After visiting adjoining Convento de las Reparadoras, where my spouse's aunt was a nun (presently a decaying retiring home), we went towards the residence where I had lived for the 33 years prior to my wedding, I had heard that the home was now occupied by 14 families (each floor counting with five "family bedrooms" and 2 "servants" bedrooms with three baths). I had also heard that our home's double front door removed and replaced with an iron fence, that its marble flooring had been removed and sold, the dining room mahogany paneling used for cooking and the stained glass windows replaced with plywood. Nothing was farther from the truth. Only three families occupy the property, of which we visited only the first floor, which is where we lived. A lower middle class gentleman opened the door and, after informed him that I wanted to show our home to our daughter, he let us in. The marble and Spanish tile floors were intact, only one of the marble columns fronting the living room and the "galleria" (our family room) was missing. The dining room paneling was as we left it, only requiring stain and polish. The stained glass window was missing its central paneling because, as the occupant informed me, there was no material possibility in Cuba to repair it, being covered by plywood to keep the rain out. This gentleman accompanied us throughout the tour and allowed our daughter to film the residence, with great courtesy.
Soon thereafter we visited the Goytisolo-Gelats' last Havana home situated at Calle 6 No. 309 Esq. 3A in Miramar, occupied by the family of Albizu-Campos, a champion of the independence movement for Puerto Rico. An older lady standing at the servants' entrance to our home, recommended that we knock at the front door and asked for Mercedes de Albizu-Carnpos, the spouse of Pedro Albizu-Campos, the son of the independence leader. Entering the covered porch, we knocked at the door and soon surfaced Mercedes, I informed her that I wanted to show our daughter Dolores the last home of her parents in Cuba, where Angie and Josie (our 2 older children) had lived. She let us to our home. Mercedes informed me that she had occupied this residence for the last 37 years and that their continued tenancy was protected by the Roman law principle "usutcapio" recognized by the Civil Code then in force. Without being impolite and contesting her pretension, I merely indicated that I was not a litigator but "un componedor de bateas" as in Cuba were called the compromisers. I also told her that I was a firm believer of another Roman law principle, applied in commercial transactions, to wit: "Do ut Des", indicative that one gives (pays) for what he/she receives, and thereafter the legal tone of our conversation vanished. We walked the whole house, the upstairs now rented by Pedro Albizu-Campos to an Italian businessman with the particular provision that, since the house does not have but one powder room and servants' bath in the first floor, the Albizu-Campos are free to use the two upstairs baths as required.
This day in the afternoon also we visited Cementerio de Colon, Havana's Catholic Church cemetery, where in both the tombs of my spouse's imposing family mausoleum and the simpler and more modern one of my father, persons foreign to our respective families had been buried, a practice somewhat common I have heard. We wondered where they might have placed their remains. Later we visited the former site (San Miguel y Mazón streets in Havana) of Agrupación Católica Universitaria ("ACU"), and the Pope Plus XII Retreat House.
Enjoying a free day on Saturday, to satisfy our daughter's curiosity for Cuba's most famous beach, Varadero. It is definitely something very different from the Varadero of the fifties!
We discovered that the residence of my sister-in law and my spouse's vacant lot had been razed to make room for a "public-private beach" serving the nearby residential compounds of small two storied rental cottages, covered with deck chairs, rental boats and recently planted coconuts and other shrubs, all with their recent bourns to conserve rainfall.
The Multitude Eargerly Waiting for the Pope in Havana We returned somewhat frustrated with present Varadero and ready to rest, as we had been asked to be ready the next morning to walk the three miles separating our hotel from Plaza Jose Martí, where the Sunday open public Papal Mass was to be held. With a group of Miami-Washington friends in the Pilgrimage, we departed for the Plaza and arriving before 6:00 AM; a large contingent was already in attendance there, constantly rekindled by Additional pilgrim groups, The crowd swelled continuously until the Plaza was full, to the extent that an older lady next to us commented that she had never witnessed such large gathering there, adding "the majority voluntarily", indicating that other large crowds ha been orchestrated by the government. The altar, resembling a large white dove, and a large banner with a picture of Jesus Christ hanging from a governmental building. Another nearby building, also of the government, carried a banner reading "No Tengan Miedo", a frequent cry of Pope John Paul during his stay in Cuba. In this gathering, we also noted with admiration the quality of the Catholic Church young men and women entrusted with keeping the order and the familiarity with which all close to us received usŠas if we had never left the Island.
In the afternoon of the same day some of our group were invited to attend the mass which his Holiness offered at Havana's Cathedral for the religious, those consecrated and devoted laity, another very impressive ceremony, surrounded by young Church timber welcoming the Pilgrims in attendance.
The next day after breakfast we were bused to the airport, the same Jose Martí Airport from which many of us had left Cuba four decades ago. In route a young girl who had been one of our guides (working for a governmental tour company), when wishing us goodbye, she broke in tears and most in attendance regaled her with money and even some, like my spouse, with the cosmetics which she had in her purse. A very moving moment!
Summing the salient impressions of this Pilgrimage, couples with the visit to our former homes and related family points of interest, it appeared evident to many of us that, in order to ease an orderly transition in our Fatherland, it is imperative that we endeavor to Break Barriers considering the following:
1. The youthful human material which we encountered throughout the Pilgrimage and familiar visits, is very much alike to that which we left four decades ago (except for the relative minority who enjoy the spoils of state control), a most important element for re-establishment of a more democratic regime in our Fatherland;
2. Both friends and foe received us, knowing that we came from Miami as we had never left the Island, making us feel really at home again;
3. The Catholic Church in Cuba has done, and continues to foster, the formation of Cubans outside the restraints and failures of the communist regime which has prevailed for the last four decades and, such endeavors, should be aided, materially and otherwise, as required for its continued efforts to develop a Cuba, encouraged by John Paul 11 insistence in ¡No tengan Miedo!
Colegio de la Salle, Vedado
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VIVENCIAS DE UN AYER
Por Ramón Dominguez, ACU-Washington
"El Papa está en Cuba" ... " Se ve, se siente, El Papa está presente"....
Todavía estábamos oyendo estos pregones de la multitud entusiasmada de Santa Clara, cuando José Rionda y yo nos encaminamos a un largo paseo par toda la Habana que nos llevaría al lugar que más nos interesaba; El recinto de la Agrupación Católica Universitaria.
Ramón Domínguez en la entrada de la antigua Casa
de la Agrupación en La HabanaPor muchos años habíamos preguntado a todo el que llegaba de Cuba ¿Estuviste en la ACU?Š, ¿Qué hay en el patio Agrupacional?Š.¿Cómo luce la Agrupación?.... Después de merodear por fuera y ver el cascarón bastante dilapidado, nos decidimos a tratar de penetrar el recinto de la Librería La Universidad ( así dice el cartelón)
Llenos de un ánimo raro y un atrevimiento persuasivo nos acercamos a aquella puerta de San Miguel 1111, donde el umbral nos decía Esto Vir, y notamos con dolor que esas letras habían sido borradas del piso, aunque todavía las llevábamos nosotros sembradas en el corazón. Como la ignorancia es atrevida, nos acercamos a aquellos que parecían dominar la entrada y el acceso al local. Una mención de interés en la labor que ellos hacían en aquel lugar y mencionando nuestra infancia y de cómo recordábamos aquellos recintos fue una llave que nos abrió las puertas y nos consiguió al Director de esa dependencia universitaria como guía.
Primero nos llevó por la escalera de acceso al antiguo salón. Allí vimos que han cercado y separado el patio amado del resto de la casa. Al subir me recordó cómo en el umbral del salón nos daba la bienvenida el tío Claudio con su cajita para las tarjetas de asistencia. La escalera está idéntica pero al entrar al salón nos dimos cuenta que ha sido dividido en oficinas y estudios para grabar videocasetes. La tecnología primitiva de los estudios me recordó mucho las colchonetas que teníamos detrás de cortinas en el local donde gravábamos las homilías del P. Llorente para el programa semanal de televisión.
Exterior de la Casa de la Agrupación, por la Calle San Miguel Exterior de la Casa de la Agrupación por la Calle Mazón La capilla fue la primera impresión de vacío que noté a mi entrada.... Aquella bienvenida del "Maestro" ya no era posible pues en su lugar estaba la oficina del administrador. El piso de granito todavía me recordaba las huellas de los sillones de espera delante de la oficina del Padre Llorente; pero ya no existen. Ahora es un recinto pobre y mal iluminado que nos lleva hacia el resto de las oficinas del piso bajo. Al llegar al final tratamos de subir al patio por una escalera nueva creada al lado de los antiguos baños de la residencia. Un candado y cadenas nos separaban de nuestra meta; pero las llaves no servían o el candado estaba muy oxidado y no quería abrir. Durante la espera miramos alrededor en lo que fuera el despacho del Padre Barbeito. Cual fue nuestra sorpresa al ver que la cancha sigue idéntica y en un perfecto estado en comparación con el resto de la casa que está en decadencia total por falta de pintura, reparaciones, repello etc.
Antigua Oficina del Padre Barbeito Después de varios llaveros y consultas con otros empleados, el Director logró abrir el candado y pudimos entrar al patio. El patio pertenece a la Facultad de Psicología, que también ocupa la residencia y el nuevo edificio de San Rafael. Nuestra entrada al patio estuvo llena de recuerdos extraordinarios de todas las actividades y sueños que habíamos vivido en aquellos recintos: desde las fiestas estudiantiles, Rosarios de media noche, círculos de estudio de doctrina social etc. y por supuesto, los desayunos dominicales donde compartíamos jóvenes y viejos, y donde aprendimos a pensar, como hizo en su tiempo Felix Varela. Lo primero que notamos fue la ausencia del fantástico árbol de nuestro patio. Pedazos de su tronco permanecían todavía en los rincones del patio; pero sus ramas acogedoras han sido sustituidas par un matojo malformado y débil.
Al pasar esta emoción inicial, nuestro sentimiento se fue mezclando con un vacío y una sobriedad. Allí faltaba algo. Las paredes y los cuartos eran idénticos, pues han modificado poco, la estatua de José Martí estaba en pié al lado de nuestro rincón martiano, incluso había algunos estudiantes merodeando por el lugar; pero todo se veía diferente. Pensé por un momento que se notaba la ausencia del árbol del patio, que con sus ramas nos abrazaba y nos acogía; pero no; eso no me fue convincente. Allí lo que faltaba era la alegría y la espiritualidad tan características y tan diferentes; allí faltaban las risas y el entusiasmo que penetraba a todo el que venía a la Agrupación y que nos diferenciaba de todas las demás organizaciones.
La Gruta de la Virgen... Solo queda el Pedestal Según recorríamos con la vista los diversos rincones de NUESTRA CASA llegamos a la esquina donde estaba la gruta de la Virgen. ! Qué sorpresa! La gruta está intacta y también en ella el pedestal vacío sin La Virgen...., entonces caímos en cuenta de qué es lo que faltaba en el Patio; no teníamos a nuestra Madre! y sin nuestra Madre no puede haber alegría ni puede haber esperanza... El pedestal y la gruta están allí, y siguen en pié esperando a La Virgen. Quiera Dios que podamos llevarla de nuevo a Su trono para que desde allí nos pueda devolver la alegría y la esperanza para que vuelva a ser nuestro recinto Agrupacional.
El Patio Interior de la Agrupación...
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IMPRESIONES DE UN PEREGRINO
Por José Rionda, ACU-NY
Sentí una gran paz una vez que contesté "Sí, por supuesto" a la invitación que me hicieran el otoño pasado sobre un posible viaje a Cuba. Básicamente me puse en manos de los organizadores pensando que era importante apoyar al Papa en el momento que lo pedían cumpliendo así el sentir del himno "el honor mas preciado servir". Me ponía en manos de Dios y "que será, seráŠ".
Autobus "Moderno" Conocido como "Camello" Mi primera impresión al llegar a Cuba fueron los muchos cartelones con dichos revolucionarios que todavía existen en el aeropuerto. Sin embargo, me pasaron por inmigración rápido, la maleta ya estaba allí cuando fui a buscarla, me monté en el autobús que nos llevó al hotel (el Meliá Cohiba) y pensé que éste tramo del viaje había salido muy bien. El traslado del aeropuerto al hotel me pareció rapidísimo (luego caería en cuenta que es por que no hay tráfico) y, aunque traté de mirar por la ventanilla todo estaba bastante oscuro y no pude ver mucho. Llegué al cuarto sin novedades y al rato conocía a mi compañero de habitación por esos días, el Padre Raymond Nobilleti (me referiré a él como el Padre Ray), Párroco de la Iglesia de la Resurrección, la creada por el Padre Felix Varela, situada en el bajo Manhattan. Esa noche cenamos juntos en el comedor del hotel y empezamos lo que en el transcurso de la semana sería el cambio de muchas impresiones; no sólo de las mías de Cuba, sino también de las del Padre Ray acerca de la situación entre China y Hong-Kong y de los teólogos de la liberación en la guerrilla de Nicaragua, situaciones en que el Padre había estado involucrado personalmente.
Altar Mayor de la Iglesia Jesús de Miramar Altar Mayor de la Iglesia San Juan de Letrán Miércoles 21
El martes por la mañana hicimos un recorrido a pie por las calles Oficios y Cuba de la Habana Vieja. Me impresionaron varias cosas. Primero, íbamos caminando por el medio de la calle. Simple y sencillamente no había tráfico. Vi mi primer ciclotaxi y muchas bicicletas, tal como me lo habían descrito.
Mas que nada en el recorrido nos enseñaron varias iglesias. Todas ellas las encontré en muy buen estado. La Basílica Menor de San Francisco (al lado de la antigua Lonja del Comercio) la han convertido en un centro de actividades/museo. Entré por primera vez en la iglesia de la Merced y la encontré muy linda y bien conservada. Estando dentro me enteré que allí se habían casado mis padres. Vimos dos iglesias más, la del Espíritu Santo y la de San Francisco (en Cuba y Amargura) que también me gustaron mucho. Lo que me gustó de las iglesias fue que los altares y las estatuas me hablaban en la espiritualidad que recordaba de niño y sentía un despertar de algo que había estado durmiente por muchos años. Pensé en la ironía de ver iglesias antes que nada en un país donde el gobierno se ha llamado oficialmente ateo por los últimos casi cuarenta años.
En ese mismo recorrido tuvimos oportunidad de ver una bodega donde repartían la ración de comida que les correspondía a las familias En un caso vimos que era un saquito de arroz y una lasca de jamón. Me preguntaba para cuántos será y por cuánto tiempo y lo comparaba con la cantidad de cartuchos que uno saca de un supermercado cuando va de compras.
Ese día por la tarde, después de almuerzo todos los peregrinantes en grupo, nos fuimos a esperar la llegada del Papa. A mi me tocó pararme en un balcón del hotel Meliá bastante cerca de la calle. Estuve allí parado con el Padre Ray unas dos horas. Vimos como se fueron organizando la gente en la calle. Vino un grupo de católicos de una parroquia desfilando por la calle y se pararon frente a nosotros. Se pasaron mucho tiempo cantando y empezaron los estribillos que vitoreaban a todo pulmón y que, mientras más pensaba en su significado mas me "erizaban" y llenaban de emoción. El primero que oí fue: "se oye, se siente, Juan Pablo está presente" Después de varios cantos se oía el segundo: "Juan Pablo, segundo, bendice a todo el mundo".
En uno de esos momentos, vemos que varios empleados del Hotel salen a pararse allí con nosotros a esperar ver al Papa. De repente una muchacha empleada le dice a la otra: "Oye, yo no sabía que eras católica". Y la muchacha le respondía, sí, lo soy, mi abuelita me ha enseñado a través del tiempo". Y le contestaba la primera: "pues mira, a mi también mi abuelita y mi madre me han estado enseñando". Y yo, al oír esto, decía para mí, ya ha empezado el diálogo que el Papa quiere que se lleve a cabo. Ya empiezo a ver la acción del Espíritu Santo en la apertura de sentimientos de estas dos muchachas.
Al acercarse la hora de que el Papa pasara, empezamos a ver gente vestida todos iguales, del lado nuestro en blanco, y en enfrente, todas de negro. También gente armada en las azoteas con sus radios electrónicos. Todas esas personas parecían robots, totalmente impávidos a todo lo que estaba pasando a su alrededor. El Padre Ray yo llegamos a la conclusión de que serían "agentes de seguridad" que estaban obligados a comportarse de ese modo y que obviamente no entendían lo que estaba pasando, es decir, no tenían conocimientos de la religión ni de la iglesia.. Yo me decía, sabe Dios que más les mandan a hacer que intimide y limite la expresión de palabra a los cubanos
Pasó el Papa y lo vi de cerca. Iba parado en su Papamóbil con una sonrisa y saludando a todo el mundo. Al pasar, el perfil facial se me pareció mucho al de Juan XXIII aunque de cerca no es así. Me sorprendió la velocidad a que parecía que iban bastante apurados. De repente caí en la cuenta de que ya había pasado. Habíamos esperado dos o más horas para verlo unos instantes. La muchedumbre se disolvió rápidamente y sin problemas.
A la hora de almuerzo varios agrupados habíamos caído en cuenta de que no había misa señalada para ese día Le pregunté al Padre Ray y en seguida se ofreció a darnos la misa. Después que pasó el Papa, volvimos al hotel y a esa hora organizamos la misa. La petición al hotel de un cuarto para ofrecerla y la organización de ella fueron experiencias bien interesantes pero el escribirlas requiere un relato por separado. Basta decir que se organizó y se dijo la primera misa pública en la historia del hotel Meliá Cohiba. Fue dada por el Padre Ray; en el piso 20, el piso ejecutivo del hotel; en el mejor salón de conferencias, a unas 20 personas, todas ellas peregrinantes y la mayoría agrupados. Y pensaba, aquí sigue trabajando el Espíritu Santo.
Al final de la misa miramos hacia afuera pensando ver tremenda vista de la ciudad encendida de noche. Tremenda desilusion que nos llevamos pues vimos una Habana casi apagada. En ese momento nos dimos cuenta de que en Cuba la electricidad era un lujo. Y entendí porque la noche anterior desde el ómnibus todo me había lucido todo tan obscuro.
Jueves 22
Salimos temprano (a las 4:15am) en autobús para llegar a la misa del Papa en Santa Clara. Fuimos por el Circuito Sur y llegamos a Aguada de Pasajeros a las 6:30am. Después de una breve parada, llegamos a Santa Clara a las 8:30am. Caminamos como un kilómetro para llegar al estadio donde el Papa diría la misa. Nos paramos bastante cerca y se podía ver bastante aunque no tanto como en la televisión.
A los minutos de llegar, empezamos a repartir los rosarios que habíamos llevado y explicábamos como se rezaba. Por supuesto, se acabaron rápidamente pero me impresionó que había todo tipo de personas que los querían; por supuesto, había mujeres y niño(a)s pero también había hombres jóvenes. Pensé, aquí hay material con qué trabajar a pesar de toda la represión religiosa que existe.
Cada Diagonal a la Agrupación Casa Frente a la Agrupación (Cruzando la Calle Mazón) A los pocos minutos, una de las señoras que estaban ahí, viene y me dice: "Ud. debe de tener hambre, no quiere algo de comer?". Yo, le contesté: "No, señora, no se preocupe, que yo estoy bien". La señora me seguía mirando, y me dice: "Bueno, entonces tiene que tener sed, no quiere que le de algo de tomar? Yo, de nuevo, le dije: " No señora, no se preocupe, que yo estoy bien". Pasó un segundo, y me pongo a pensar, esta señora que me está ofreciendo de su comida y de su bebida a lo mejor me está ofreciendo todo lo que tiene para el día. Y ahí, en ese momento, comprendí la generosidad y la amabilidad del pueblo cubano que a pesar de sus necesidades comparte y no acapara. Y, también comprendí, que me veían tan cubano como ellos y que ante la necesidad había que compartir lo que se tiene con los demás. Mas tarde, vendrían esa y otras señoras, quienes sin jamás habernos visto, nos daban un beso a la hora de darnos la paz.
Llegó el Papa, y empezó la misa. Mi mente se detuvo en la grandiosidad e historicidad del evento; es decir, la realización de que estaba presenciando la primera misa papal en Cuba, al aire libre, bajo un sol y cielo azul precioso, arbolando la bandera cubana, unido al pueblo cubano que había dejado hacía 36 años. El pensar que habían más como yo, cubanos del extranjero, entremezclados con el pueblo cubano formando una unidad armoniosa, esto tenía que ser un milagro, otra acción del Espíritu Santo y a su vez, parte del diálogo que el Papa quería.
Su Santidad empieza por dedicar la misa a las familias. Sobra decir, que me "ericé" y emocioné de nuevo. Pensé en nuestros grupos Caná y nuestra familia Agrupacional. Recé y ofrecí la misa y mi comunión por todos. A la hora de la comunión anunciaron que para comulgar las personas tenían que tener un estandarte que dijera "comulgante". El clero y el pueblo cubano, después de tantos años, todavía mantiene conciencia del respeto que se le debe tener al Cuerpo de Cristo. Y, además, qué manera tan buena de catequizar, pues decían que había que haber ido a confesarse recientemente, y así evitar darle la comunión a los no practicantes.
Después de la misa fuimos a almorzara un lugar cerca de Manacas en las afueras de Santa Clara. Era una especie de "resort" con piscina, cancha, restaurante, bar, habitaciones, etc. Al lado de la piscina había un conjunto tocando música que en seguida noté que tenía el mismo ritmo contagioso de siempre. Almorcé, y fui a ver el paisaje que era precioso. Habían las palmas reales tan cubanas, habitaciones en forma de bohío moderno pero conservando el clásico techo de hojas secas de palma, el azul del cielo, el aroma, la brisa, en fin todo se combinó para renacer y avivar en mi todos los recuerdos taponados en el bregar de la vida diaria del país donde vivimos.
El viaje de regreso a La Habana duró otras cuatro horas. En mi mente, pensaba sólo en los hechos del día, la primera misa Papal, la generosidad de la señora, la belleza de la campiña cubana y, empezaba a vislumbrar, poco a poco, el porqué de mi visita a Cuba.
Viernes 23
El viernes por la mañana había una visita "oficial" a un hospital del gobierno y a la que decidimos no asistir. En vez, "Mongo" Domínguez y yo fuimos a caminar por la Habana Vieja solos. caminamos unas cinco o seis horas. Empezando en la Plaza de Armas, el hotel Ambos Mundos, pasando por Mercaderes hasta la Plaza Vieja o de San Ignacio, de ahí al antiguo Iglesia y Colegio de Belén, a la Estación Central de Ferrocarriles, a la casa natalicia de José Martí, al Capitolio, Centros Gallego y Asturiano, Parque Central, Manzana de Gómez, y por San Rafael hasta la ACU y después la Universidad. Caminábamos por el medio de la calle (excepto la calle Prado en frente del Capitolio por donde había tráfico incluyendo los "camellos" o autobuses largos que se usan para el transporte popular ).
Durante este trayecto, por supuesto que la gente nos miraba ( los dos llevábamos cámaras, gorras, y yo, hasta tenía un "fanny pack") pero en ningún momento sentimos peligro alguno. Al contrario, encontramos a los cubanos muy respetuosos y corteses. En ese tiempo tuvimos oportunidad de hablar y compartir ideas con mucha gente con las que nos topábamos por la calle, incluyendo aquellos que le querían vender tabacos a "Mongo" y, por el frente del Capitolio, no lo dejaban tranquilo.
Nosotros empezábamos las conversaciones, ya bien al querer hacer una pregunta de si se podía entrar o de qué se estaban haciendo. Invariablemente ellos nos preguntaban de dónde éramos. Cuando le decíamos que habíamos nacido o vivido allí pero que no habíamos regresado desde hacía treinta y pico de años, ellos decían " Ustedes son cubanos como nosotros". Y de ahí en adelante la conversación se hacía aún más franca y nos trataban como hermanos. Yo, sinceramente me quedaba asombrado de su nobleza de espíritu pues en ningún momento noté pizca de rencor o envidia. Al contrario, los encontré muy interesado en saber cómo nos habíamos arreglados y al oír los relatos se alegraban de que hubiéramos "echado palante" y nos hubiéramos encaminado en el nuevo ambiente. El mejor análisis de la situación en Cuba nos lo dio un "negrito " que nos vino a dar una mano cuando Mongo estaba tratando de mover una puerta de metal que corría sobre ruedas para poder entrar en el viejo negocio de su padre. Nos dijo: "Fidel quiere socialismo para los cubanos y capitalismo para los extranjeros". Palabras sabias de boca de personas humildes y sencillas. Sin embargo recemos por él (y todos los cubanos ), porque fue uno de los pocos que nos dijo que no iba a asistir a la misa de la Plaza Cívica al domingo siguiente.
Regresamos al hotel y en seguida nos fuimos a la Basílica de San Francisco donde oímos un concierto musical. La segunda mitad del programa involucró la actuación del Coro Nacional de Cuba que cantó muy bien. Seguidamente nos fuimos a la Iglesia del Convento de las Carmelitas Descalzas donde oímos una misa por el Cardenal O'Connor. En la homilía --que por cierto fue en español-- el Cardenal desarrolló el concepto de que todos somos y formamos parte de un mismo cuerpo que es el cuerpo de Cristo y lo aplicó muy bien a todos los cubanos doquiera que estén. Yo estaba incrédulo pues la homilía venía siendo la explicación de todo lo que yo estaba viendo, sintiendo y palpando en mi contacto con el pueblo cubano.
Sábado 24
La mañana de este día era supuestamente el único tiempo libre que existía en la peregrinación. Yo personalmente decidí alquilarme un "taxi pirata" que me llevara a donde yo quisiese y así hice. Decidí hacer un recorrido nostálgico a ver a dónde me llevaba.
Empecé yendo a ver a la tía de mi esposa que es la única pariente que nos queda en Cuba. Por supuesto, que la había llamado con anterioridad para que no darle tremendo susto al aparecerme. Me pasé un rato con ella; ya ha pasado los 85 años y está en silla de ruedas. Le dejé varias cosas pero lo que más le gustó fueron las plumas que le dejé pues dice que no se encuentran y que a ella le encanta escribir. Recién vive con una familia que la cuida pero me luce que le es difícil conseguir los servicios médicos que necesita. Además de la tía, me sorprendió ver el banquito donde mi señora y yo conversábamos de solteros en el mismo lugar que había estado antes de casarnos. El mantenimiento de la casa se les hace costoso y a la casa ya también se le ven los años.
Busto de Martí en el Patio de la Agrupación Estatua de José Martí en el Parque Central El Cristo de La Habana desde el Castillo de la Fuerza Después estuve por la casa donde yo vivía. Es ahora una oficina del gobierno y han dividido el terreno en dos parcelas. Fui también a la casa de mi abuelo que ahora está convertida en la UNEAC (Unión Nacional de Artistas y Escritores Cubanos). Después que les dije que yo había vivido en ellas y que me gustaría verlas, pidieron permiso al que allí mandaba y me lo otorgaron. En ambas casas pude entrar, siempre acompañado, y conversar con la gente que estaban allí. Ellos me hicieron muchísimas preguntas sobre las cosas que habían allí; en ambos lugares encontré que estaban orgullosos de cómo trataban la propiedad. También, estaban interesados de lo que yo creía de cómo estaban las casas. En la UNEAC están escribiendo la historia de la casa y querían mi ayuda para completar los vacíos que tenían. Por último, fui a casa de mi madre, que es ahora la embajada de Polonia y ahí no me dejaron entrar. Me gustó ver las casas nuevamente pero valga decir que no me emocioné como muchos me anticiparon que haría. Recordé los buenos tiempos allí pasados pero no sentí apego a las propiedades. Las miré desprendidamente y como algo del pasado que pasado está.
A todas estas, pasé también por las iglesias de San Antonio y de Jesús de Miramar. Ambas se encuentran en buenas condiciones por dentro aunque por fuera hay que limpiar la piedra pues están algo obscuras. Me dijo el hermano encargado de Jesús de Miramar que asisten unas 600 personas los domingos, llenando así la iglesia más grande de Cuba.
Esa noche fuimos a oír misa a San Juan de Letrán. Yo había ido mucho a esa iglesia de niño y el volverla a ver me llenó de alegría. El grupo nuestro llegó cuando la iglesia estaba ya casi llena de feligreses y tuvimos que buscar asientos por separado. Yo me fui hacia el frente y me paré al lado de un banco con la grandísima suerte que una señora se arrimó hacia dentro y me abrió un espacio para sentarme. Como la misa no empezaba nos pusimos a conversar. Supe que la señora era parte de una familia allí presente. La hija estaba al lado de ella y la nieta estaba cerca. De nuevo, me contaron bastante detalles de los esfuerzos necesarios para vivir y los problemas que sufrían. Estaban deseosos de que algo pasara con la venida del Papa porque "no se puede seguir así". Me contaron cómo una madre a veces tiene que pagar treinta por ciento de sus entradas para conseguir leche para sus bebitos. Y eso no incluye la comida. A la hora de la paz, la señora me dio la mano y un beso De nuevo, veía el cariño, la humildad, la generosidad, con que me trataban los cubanos y más y más los iba viendo como igual a nosotros con la única diferencia que ellos trabajan y luchan por sobrevivir en un ambiente mucho más hostil que nosotros. Se iba desbaratando la imagen del cubano haragán que vive a costa del gobierno.
Domingo 25
El día empezó temprano pues salimos Mongo, su hijo Ramonín y yo del hotel a las 6:30am para caminar desde el hotel (Paseo y 3ra.) a la Plaza Cívica donde el Papa daría la misa. Llegamos a las 7am y ya había muchísima gente. Nos situamos mas o menos en el centro de la Plaza y esperamos a que empezara la misa a las 9:30am. El día estaba nublado y un poco fresco pues había entrado un norte. El gentío aumentaba y la gente se apretaba cada vez más. Hubo momentos de sensación claustrofóbica donde se carecía de aire y hacia falta el respirar profundo.
Pero lo mas impresionante fueron los cantos --entre ellos El Sembrador -- y los estribillos que se cantaban; entre ellos oí gritados a todo pulmón: "Juan Pablo, amigo, el pueblo esta contigo" o sino "Juan Pablo, amigo, Cuba esta contigo". Después oiría, "Juan Pablo, vive, por eso Cuba es libre" y también " Yo se, lo he visto, con el Papa viene Cristo". La profundidad y el sentido de estos estribillos unidos al fervor con que los cantaban los cubanos, espeluznaban, pues era evidente que los cubanos estaban dando riendas sueltas a sentimientos guardados en lo profundo de sus corazones; sentimientos que no habían podido expresar libremente en mucho tiempo.
Mural Levantado el el Costado de la Biblioteca La misa fue una experiencia única. El Papa habló del Evangelio de Cristo como un camino de paz, justicia y libertad. Lo usó para explicar lo que llamó el Evangelio social de la Iglesia. Habló de que un Estado moderno no puede relegar la religión a la esfera meramente individual quitándole todo su influjo o relevancia social; y de que hay que evitar el enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos. El Papa hacía pautas en estos conceptos que los cubanos utilizaban para vitorear "Viva el Papa" o para seguir cantando estribillos. Al final, oía otro nuevo: "Una dos y tres, que Papa mas chévere, que Papa mas chévere, nos vino a visitar ". Tanto aplaudieron, gritaron y cantaron que el Papa dijo que todavía le quedaba una página por acabar su homilía que sin duda fue la más larga y profunda de todo su viaje. Y, con aplicación, no sólo a Cuba, sino a todo el mundo. Al final de la Misa, el Papa se quedó oyendo cantar el Aleluya por el Coro Cubano. Sus acompañantes dirían después que le había gustado mucho el entusiasmo de la gente cubana y que se llevaba muy buenos recuerdos de la ocasión.
Altar Papal en la Plaza Cívica Su Santidad Despidiéndose de la Multitud en La Habana Volvimos al hotel y nos preparamos a ir a la Catedral. Pensábamos que nos dejarían estar sólo en el patio pero tuvimos la dicha de poder entrar y conversar con varios prelados cubanos entre ellos el obispo Boza Masvidal y el obispo de Pinar del Río, Ciro González.
Después tuve la oportunidad de ver al Papa lo más cerca de todo el viaje; tan cerca que el que estaba delante de mi le dio la mano al entrar el Papa por la senda de la Catedral. Lo que más me impresionó fue el mirarle los ojos de cerca y ver su mirada alerta y firme, mirada de un hombre consciente de sus responsabilidades. A continuación el Papa habló al clero, religiosos, seminaristas y laicos de La Habana allí presentes exhortándolos a promover un genuino proceso de inculturación de la fe. Terminó su discurso señalando la fiesta del día, la conversión de San Pablo. Dijo que "la Eucaristía celebrada en la Plaza de la Revolución es muy significativa, porque la conversión de San Pablo es la más profunda, continua y santa revolución de todos los tiempos". Las palabras sorprendentes, "erizantes" y el aplauso fortísimo. En la plaza de la Catedral se oían estribillos nuevos: "Juan Pablo, hermano, ya eres un cubano" y al salir, se oían gritos a todo pulmónŠ"que se quede, que se quede, que se quedeŠ". Y con la misma, se montó en el Papamóbil y no lo vimos mas.
Casi lo toco... Nos quedamos en la Catedral, le dimos los rosarios que nos quedaban a un sacerdote de la Catedral y vimos como desaparecían en minutos. Después tuvimos oportunidad de hablar con un seminarista y conocimos más dificultades en el ejercicio de la religión de las que hubiéramos podido ver. Sin embargo, salimos muy alentados pues este seminarista dijo que sentía la responsabilidad de asegurarse que perdurara el entusiasmo y los logros que había generado la visita del Papa. Volvimos al hotel meditando y saboreando todos los hechos del día.
Lunes 26 y Conclusiones
Empezamos el día saliendo del hotel para una misa en la Parroquia del Vedado. La misa fue concelebrada por tres Cardenales, O'Connor, Bevilacqua y Keeler ayudados por otros tantos Obispos y muchísimos sacerdotes allí presentes.
Para ese entonces ya sabía porqué había ido a Cuba y a qué conclusiones había llegado. Estas son las siguientes:
El pueblo cubano es generoso y agradecido; comparten entre sí lo poco que tienen y se alegran del bien ajeno.
El pueblo cubano es religioso. Fue sorprendente ver cómo se había mantenido la fe y desarrollado a pesar de todas las trabas y dificultades existentes.
El pueblo cubano es un pueblo sufriente; tiene racionado el agua, la electricidad, la comida y trabajan duro para subsistir en ese ambiente. Como bien dijo el Papa, no es justo que haya un embargo que deprive a los cubanos de los alimentos y medicinas que les hacen falta para satisfacer sus necesidades más esenciales..
Hay que buscar la solución pacífica, el diálogo entre hermanos y todos tenemos que ceder un poco para que logremos una solución que satisfaga el bien común en vez de los intereses individuales de pocos.
El que quiera ir a Cuba tiene que ir con la idea de contribuir a la reconstrucción de Cuba. Hay que ir con la idea de invertir dinero y trabajo. Eso tiene que ser parte integral de la transición pacifica necesaria.
Esto es a grandes rasgos el fruto de mi visita a Cuba. Es, sin duda, un ideario basado en lo que vi y sentí y, por lo tanto, imposible de haberse anticipado antes de la visita. Le doy gracias a Dios por haber podido ir porque sin duda fue una experiencia que permanecerá en mi por el resto de mi vida.
La Catedral de La Habana
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PREFLECTIONS OF CONTRAST:
THOUGHTS OF A PILGRIMAGE BACK HOME
Por Ramón Domiguez Rouco, Youth Apostles, ACU - Washington
The bustle of cameras interviews briefings in an air of excited anticipation. "Flight XG01 on North American is now boarding for Havana." So began a journey both back and forward into history. It was an experience of stark contrasts, emotions and understanding.
On August 15, 1961, at a mere six months of age, my mother took me in her arms and boarded a plane for what she thought was to be only a brief while. Churches were being closed, priests and nuns expelled from the country, universities closed and property was being confiscated and "re-distributed." Each Cuban will have two houses -- one in the city and one on the beach Castro would promise early on in the "Revolución." It was in this context that my family departed Cuba. My parents' held their faith as a central value and in order to guarantee us a life of religious freedom they were willing to sacrifice and endure hardships until they could return to a "Cuba Libre" ...unfortunately to this date those circumstances have not yet come to pass. ...And now here we were, some 37 years later returning to Cuba in support of the Holy Father's visit to our homeland, traveling with the group from Boston under Cardinal Law's leadership.
We pulled into the hotel and with precise efficiency and attention the staff, trained by the Spanish hotel chain Meliá, took care of our every need. Our rooms were air-conditioned, had a color TV with CNN news and some movie channels, and all the normal amenities and toiletries. My room afforded a spectacular view of the Avenida Malecon and the waterfront. I would later find out in a conversation with a Cuban woman in a restaurant that Cubans, while now permitted to buy things and eat in these hotels (with dollars) are not allowed to stay in the rooms -- even with dollars. The meals at the hotel were super-abundant with selections of meats and cheeses from around the world and prepared by the awaiting chefs. This was perhaps one of the most stark contrasts since most Cuban families we were told are rationed meat very strictly and more often than not their meat ration is simply "not available."
The excitement, energy and friendliness of the Cubans were on the other hand a markedly positive aspect of my initial impressions. Despite the troubles and difficulties, most Cubans seemed determined not to let these issues cloud the Papal visit." ¡Uno, dos y tres. Que Papa mas chévere!" they chanted. Solidarity and deep love for the Pope was evident at almost every turn. This was a Country that had fallen in love with yet another charismatic man ... this man however, was a soldier for a different master and a different revolution.
During our stay we were told that many foreign dioceses have been providing money for the renovation of many of the churches still in operation. Indeed in most churches I visited their interiors gave the appearance of having been recently refurbished and were in good shape. At the different Masses I was able to participate in with our group I was able to talk a little with some of the local Cubans. They were most excited about the Papal visit and also were very interested in remarking how much of a change these past few weeks had been for the Cuban church as a whole. Never before had the church been allowed to print announcements. Even the Papal visit was not able to be published or announced outside of the church buildings until a few months before the actual visit. The Cuban church in anticipation had been fostering and preparing the people by having a statue of La Virgen de la Caridad (the Patroness of Cuba) rotate from parish to parish with its final stop back at the Cathedral of Havana. It would be that same statue that would then (in an unprecedented act since Castro took power) lead a procession from the Cathedral to the Plaza José Martí where the final Papal Mass would take place on Sunday. During the course of the Papal visit His Holiness crowned the Virgin in Santiago de Cuba near her Shrine. Together with the fiery welcoming remarks of the Archbishop of Santiago, Pedro Meurice Estiu, and the coronation of such a beloved patroness, this moment would be one which electrified the nation and lent even more enthusiasm and emotion to the closing Mass on Sunday. At her appearance on Sunday all in the crowd burst into cheers and chants vigorously waving the papal and Cuban flags as she processed forward to the papal altar. It was in Santiago where the Archbishop proclaimed that Cuba was a Country that suffered from "paternalism" in a clear reference to Castro. He further added that in Cuba, ideology substitutes for culture and a single party is confused with patriotism. The Pope in his homily called for Church operating space in society, for freedom of association and expression and for protection of human rights.
Indeed the contrasts were again seen between the fearless speech of the Archbishop of Santiago to the nervous and sometimes circumspect attitude of many Cubans even while attending the Sunday Mass. At one point a member of our group noticed someone begin to shout about the political prisoners and how they should be set free. Almost immediately people began to move away from the individual and urge us not to even look at them. They commented that "He'll pay for those comments tomorrow." It was certainly evident that Castro had his internal security in full force throughout the event.
During our round of "family history" it was stunning to see the openness of the Cuban people whose homes we visited. At one moment when we visited my mother's old house the lady eagerly welcomed us upstairs after learning that my mother had lived there previously. The simplicity of the home and obvious care and attention showed that the lady and her family had strong personal dignity despite the lack of even the most basic necessities. In an unexpected surprise we learned that the neighbor who used to live on the lower floor of the two-story duplex still lived there. When we went over to visit her, a lady of almost 86 years, you could almost see the gleam of excitement and emotion in her eyes as she recognized my mother and asked how my mother's sisters were by name. It was this encounter like so many in these few days that drove home the point that the Cuban people are strong and persevering in what might be desperate situations. They hold onto the one thing that Castro cannot take away and that is their humanity and faith that despite the terrible circumstances of their lives they can still trust in God and that there are others outside of Cuba working hard and praying hard for their relief.
In retrospect it would seem that I sensed two opinions on how the Papal visit will affect Cuban life and the church. On the pessimistic end I heard how Castro was using the Pope and media to put on a pageantry of Cuban hospitality so that the global community would see how free and enjoyable life was in Cuba. This would hopefully then transfer into additional tourism and pressure on the U.S. to change its policies. Domestically, however, these Cubans feared that once the glare of the international media's cameras turn away repression and more severe restrictions would follow. This has happened before when Castro liberalized some sectors of the economy, only to change his mind some time later and take actions and administer penalties on those who had taken advantage of the new "permissions." On the more optimistic note it was observed that perhaps Castro has indeed realized the severity of the island's economy and sees his options as very limited. On the one hand if he suddenly changes and liberalizes the economy and grants freedoms he will risk being seen as capitulating to the U.S. and its embargo. Furthermore it would be hard for him to explain why the revolution "failed" to those at home -- the very ones to whom he swore "Revolution or Death!" His other alternative would be to work with the Church and through measured dialogue implement reforms and establish freedoms in the country. While this is perhaps the same as the first option, by mediating it through the Church Castro is seen as a cooperative and concerned leader of his people working with the Church in their "shared" mission, that is the good of the Cuban people.
The Pope for his part has spoken out against the embargo and if Castro works constructively with the church in Cuba and Rome one might see additional pressures placed on the U.S. to change its policy in recognition of the freedoms being established. The collaborative effort by the church and Cuban government could also optimistically be a unique opportunity to "liberalize" a failed Communist economy and government without the disastrous effects seen in many of the countries formerly in the Soviet Union. The collaboration could help prevent the temptations of consumerism, free love and social indifference the Pope condemned in his homily in Santa Clara and allow the young people the freedom to rediscover Christian virtues.
In his closing act, a Liturgy of the Word in the Cathedral, I was able to be present as the Holy Father exhorted the priests, deacons, religious, seminarians and members of the laity to stand firm in their faith. He spoke to each about their fidelity and Christ's love for each of us in our own particular state in life. Specifically his comments to the seminarians urged them to press on in their studies and to pray fervently. He urged that while the need and temptation to plunge into apostolic missionary work is compelling and needed, it was even more urgent that they focus on their spiritual development in Jesus Christ so that when they go forth to serve God's people they will be firmly grounded and able to more fully meet their needs. He reiterated that we need to trust in Christ and that it is in him that we will be victorious.
In closing I would like to share some lines from Martí's "Versos Sencillos":
Todo es hermoso y constante,
todo es música y razón.
Y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.Indeed it is this last great contrast which will bring forth the true fruit of the faith of the Cuban people, for it is in the "carbon" of great trial, suffering and persecution, that the Church and her faithful will be transformed into the gleaming diamond of freedom and life in Jesus Christ.
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EL CAMINO A SANTIAGO DE CUBA
Por Rodrigo Pérez, ACU - Washington
Muy temprano en la mañana del sábado 24 de Enero, unos 80 peregrinos de mucha variedad salimos unidos en Cristo desde la Habana mediante el "Camino de Santiago de Cuba". una jornada que nos llevaría a través del hermoso cielo cubano a la enorme Plaza de Antonio Maceo en Santiago. Ahí, como si entrando por el "Pórtico de la Gloria", nos encontraríamos con la inolvidable presencia del gran Papa Peregrino, Su Santidad Juan Pablo II, la muy venerada y
Aeropuerto Antonio Maceo en Santiago de Cuba celestial imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre! millares de alegres cubanos en solidaridad cantando energéticamente y alzando banderas cubanas, y una gigantesca e impresionante estatua del "Titán de Bronce" montado a caballo en busca de la anhelada libertad. Imagínense las emociones tan electrificantes que se sintieron al cantarse el himno nacional cubano!. El ambiente se caracterizó muy profundamente por una esperanza resucitada y un feroz hambre por la verdad, así pues abriendo los corazones para poder recibir el amor de Cristo que el Santo Padre vino a proclamar. Me parecía estar envuelto en un feliz sueño en el cual el Reino de Dios había bajado sobre Cuba y se había establecido entre nosotros temporalmente como para que, fortalecidos con esta divina realidad pudiéramos ver claramente la verdadera razón por nuestra esperanza, nuestros esfuerzos, y nuestras vidas. E1 fuego del Espíritu Santo se sintió de tal manera como si se estuviera presenciando otro Pentecostés; indudablemente, las llamas divinas penetraron a las almas cubanas con mucha mas intensidad que el sol Oriental que nos quemaba la piel. ¡Este es el día que hizo el Señor! Un día lleno de innumerables gracias y maravillas que nadie pudiera haber anticipado de tal manera.
El Pueblo Congregándose en La Plaza Antonio Maceo En preparación para la gran celebración Eucarística (en la cual concelebrarían un gran numero de cardenales, obispos y sacerdotes de muchos países), el pueblo cubano se congregó desde muy temprano (quizás dos o tres horas antes) en la Plaza Antonio Maceo bajo condiciones ambientales muy severas (calor y humedad) con prácticamente ningún alivio. E1 gran número de personas presentes (cientos de miles) casi imposibilitaba el más mínimo movimiento. A través de un período de cuatro horas, no es difícil ver como tantas personas podían caer víctimas del agotamiento total y desmayo, principalmente los ancianos, niños, y malnutridos (los cuales parecían ser numerosos). Esto se dice para poder subrayar el elemento de "sacrificio" que existía para el pueblo durante este evento. Pero, a pesar de todo, el pueblo cubano respondió (voluntariamente) con mucho entusiasmo, fervor, orden, y respeto. ¡Realmente impresionante! Como en todas las santas misas que pude asistir en Cuba, ocuparon un lugar de gran distinción el coro, las preciosísimas canciones, y la impresionante participación de las voces cubanas, lo cual nos hizo sentir realmente miembros de una triunfante familia en Cristo. Es muy notable que un gran número de cubanos no comulgó. Incluso, los comulgantes del pueblo cubano, agrupados por parroquias, ya habían sido anteriormente seleccionados y visiblemente identificados. La Iglesia cubana tuvo que proceder con mucha prudencia aquí debido a la alarmante crisis moral y gran ignorancia sobre las verdades de la fe que envuelve al pueblo cubano. E1 amor y el respeto a Jesús sacramentado hay que preservarlo por encima de todo. La impresión mía es que generalmente el pueblo sí puede apreciar ésto; sin embargo, el mayor deseo es que todos muy pronto puedan llegar a conocer a Cristo y terminen por recibirlo en sus almas y corazones.
El Altar Papal en la Plaza Antonio Maceo Los acontecimientos más significativos e inolvidables de la visita papal en Santiago fueron los siguientes:
- Las palabras dirigidas al Santo Padre por el Arzobispo Meurice de Santiago sobre el estado de la Iglesia cubana, las cuales sacudieron y despertaron al pueblo, un pueblo que supo apreciar y reconocer muy abiertamente la sabiduría y valentía de su mensaje (teniendo muy en cuenta la presencia de Raúl Castro).
- Las palabras del Santo Padre reflexionando sobre el tema de la nación y el verdadero patriotismo, un patriotismo (como el de Antonio Maceo) que sobre todo tiene que estar íntegramente fundamentado en el amor a Dios, el cual entonces, como fruto divino, hace brotar a la libertad tal como todas las soluciones sociales que puedan hacer falta.
- La coronación de la Virgen de La Caridad del Cobre como Reina de Cuba, sin duda el evento más emocionante, majestuoso y necesario para el pueblo cubano, llenando a todos con gran esperanza y orgullo.
- La noticia de la creación de la nueva diócesis de Guantánamo-Guanabacoa (dada por el Santo Padre), la cual estaría al cargo de uno de los obispos auxiliares de La Habana.
La Catedral de Santiago de Cuba Concluyendo la Santa Misa, tuve la gran dicha de poder visitar la tumba de los grandes patriotas José Martí y Carlos Manuel de Céspedes en el Cementerio de Santa Ifigenia el cual está muy bien cuidado como también la muy histórica bellísima catedral de Santiago. Allí en la Plaza de la Catedral sentí muy profundamente el espíritu de San Antonio María Claret, quien se desvivió por cristianizar' reformar, y amar al pueblo cubano el pasado siglo. ¡Qué poco conocido es este gran obispo y apóstol aún en Santiago, y qué falta hay de que sea mejor conocido e imitado por cada cubano!.
Al concluir mi inolvidable visita a Santiago, puedo decir sinceramente que sentí en mi corazón como si hubiese empezado un nuevo capítulo en la historia de Cuba. Quizás la cuna de la revolución cubana (que es Santiago) ahora sería transformada en la cuna de la nueva evangelización cristiana, proclamando los vítores de ¡¡¡Viva Cristo Rey!!!
La Tumba de José Martí
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YO SABIA QUE LA AGRUPACION ESTARIA AQUI PRESENTE
Por Ramón Domínguez, ACU - Washington
El atardecer lloraba silenciosamente, pensando que el Papa se despedía de La Habana; pero como último mensaje y recuerdo fue a nuestra legendaria Catedral de San Cristóbal y La Inmaculada a una reunión y oración especial con todos los sacerdotes, diáconos, seminaristas y seglares comprometidos.
El Papa Saliendo del Altar en la Plaza Cívica Un grupo de 12 agrupados y esposas nos dirigimos hacia la Plaza de la catedral para vivir el momento de la presencia del Papa en La Habana. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando por una serie de coincidencias " no previstas" fuimos a parar al seno de la catedral; lo cual nos habían dicho era imposible. No cupo duda que el Espíritu Santo estaba soplando, como nos dijo Juan Pablo II, y este viento nos llevó a los ámbitos deseados.
Apenas llegamos a la nave principal de la catedral y al pie del cuadro de la Inmaculada Concepción tuvimos una sorpresa más emocionante todavía, pues allí junta al Obispo de Pinar del Río se encontraba nuestro Obispo de la Diáspora Monseñor Boza Masvidal.! Qué sorpresa! inmediatamente fuimos a él y al besarle la sortija le íbamos repitiendo la alegría de que pudiera estar allí presente después de tantos años de exilio. Al final Manolín Hernández llegó y el Obispo comentó: "Yo sabía que la Agrupación estaría presente en esta ocasión...". !Qué orgullo y qué responsabilidad; que estuviéramos presentes gracias a que nos llevó el Espíritu Santo y que pudiéramos participar con aquellos que han mantenido la Iglesia viva en Cuba durante muchos años! Esto nos dio más entusiasmo para querer llenar aquellas funciones que la ACU pueda realizar con sus recursos, preparación y dedicación en un futuro por la Iglesia en Cuba.
La cercanía del Santo Padre, la presencia de tanto católico comprometido que dedica su vida para dar fruto y mantener la fe de la Iglesia en Cuba, fue para todos nosotros un tremendo privilegio y un inmerecido regalo. No cabe duda de que el Espíritu Santo nos tenía preparada una nueva llamada.
Poco después encontramos a nuestro gran Panchito Ortiz, quien con toda humildad se había sentado en un banco hacia atrás. Al verlo me aventuré al abrazo Agrupacional y noté los coloridos de su casulla reconociendo el rango de Monseñor. Como no sabía, creí que era algo reciente; pero él, que nunca se quita el manto de la humildad, me confió que desde hace 14 años ya es Monseñor, pero que nunca usa esta vestimenta. Por cierto, ¡¡la que tenía puesta era prestada para la ocasión..!!
Su Santidad, en Compañía del Cardenal Ortega,
Entrando en La CatedralMinutos más tarde llegó Juan Pablo II y pudimos verlo al alcance de la mano. Sus palabras de entusiasmo, nos llegaron mucho más cerca todavía, pues cuando se dirigió a nosotros, los laicos allí presentes, nos "invitó a alimentar la Fe mediante una formación continua, bíblica y catequética, lo cual nos ayudará a perseverar en el testimonio de Cristo"... "La tarea del laicado es el trabajar en la cultura, la economía, la política, y los medios de comunicación social, porque Dios nos necesita en esos ministerios típicos del seglar". Finalmente nos dijo: "el pueblo cubano los necesita porque necesita a Dios, que es la razón fundamental de sus vidas. Manifiéstenle que sólo Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, que sólo Él tiene palabras de vida eterna" ¡Qué maravilloso resumen de la vocación que siempre recibimos de la Agrupación pues los pilares del agrupado son la vida espiritual, la formación profesional y religiosa para ponerla al servicio de Cristo y de su Iglesia!
Así, se despidió de nosotros, y al enviarnos a la labor evangelizadora, nos encomendó al abrazo materno de La Virgen de la Caridad del Cobre, Madre de todos los cubanos.
El Obispo Agrupado Monseñor Eduardo Boza Masvidal con Monseñor José Ciro González,
Obispo de Pinar del Río. Esperando la llegada de Su Santidad a La Catedral.El Obispo Agrupado Monseñor Eduardo Boza Masvidal Saludando a Manela Suarez de Diez,
Esposa del Agrupado Antonio Diez Alfonso de la Casa de la Agrupación en Washington.
Manela es hija del Agrupado Difunto Manuel Suarez Carreño
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AUDIENCIA PAPAL SOBRE EL VIAJE A CUBA
Miércoles 28 de enero de 1998
1. He regresado anteayer de Cuba, donde, respondiendo a la invitación de los obispos y del mismo presidente de la República, he realizado una inolvidable visita pastoral. El Señor ha querido que el Papa visitara aquella tierra y llevase consuelo a la Iglesia que allí vive y anuncia el Evangelio. A él va, ante todo, mi agradecimiento, que se extiende también a todo el pueblo de Dios, del que, en los días pasados, he recibido un constante apoyo espiritual.
Dirijo unas palabras de agradecimiento en especial al señor presidente de la República de Cuba, doctor Fidel Castro Ruz, y a las demás autoridades, que han hecho posible esta peregrinación apostólica. Doy las gracias con gran afecto a los obispos de la isla, comenzando por el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, así como a los sacerdotes, los religiosos y las religiosas y a todos los fieles, que me han dispensado una acogida conmovedora.
En efecto, desde mi llegada he estado rodeado por una gran manifestación del pueblo que ha asombrado incluso a cuantos, como yo, conocen el entusiasmo de la gente latinoamericana. Ha sido la expresión de una larga espera, un encuentro largo tiempo deseado por parte de un pueblo que, en cierto modo, se ha reconciliado en él con su propia historia y su propia vocación. La visita pastoral ha sido un gran evento de reconciliación espiritual, cultural y social, que sin duda producirá frutos positivos también en otros ámbitos.
En la gran plaza de la Revolución José Martí de La Habana, he visto un enorme cuadro que representaba a Cristo, con la leyenda ´¡Jesucristo, en ti confío!ª. He dado gracias a Dios porque precisamente en aquella plaza dedicada a la ´Revoluciónª ha hallado un lugar Aquel que trajo al mundo la auténtica revolución, la del amor de Dios, que libera al hombre del mal y de la injusticia, y le da la paz y la plenitud de la vida.
2. He ido a la tierra cubana, definida por Cristóbal Colón ´la más hermosa que ojos humanos hayan vista jamásª, ante todo para rendir homenaje a aquella Iglesia y confirmarla en su camino. Es una Iglesia que ha atravesado momentos muy difíciles, pero ha perseverado en la fe, en la esperanza y en la caridad. He querido visitarla para compartir su profundo espíritu religioso, sus alegrías y sus sufrimientos; para dar impulso a su obra evangelizadora.
He ido como peregrino de paz para hacer resonar en medio de aquel noble pueblo el anuncio perenne de la Iglesia: Cristo es el Redentor del hombre y el Evangelio es la garantía del auténtico desarrollo de la sociedad.
La primera santa misa que tuve la alegría de celebrar en tierra cubana, en la ciudad de Santa Clara, fue una acción de gracias a Dios por el don de la familia en unión ideal con el gran Encuentro mundial de las familias del pasado mes de octubre en Río de Janeiro. Quise hacerme solidario con las familias cubanas frente a los problemas que plantea la sociedad actual.
3. En Camagüey pude hablar a los jóvenes consciente de que ser jóvenes católicos en Cuba ha sido y sigue siendo un reto. Su presencia dentro de la comunidad cristiana cubana es muy significativa por lo que concierne tanto a los grandes eventos como a la vida de cada día. Pienso con agradecimiento en los jóvenes catequistas, misioneros y agentes de la Cáritas y de otros proyectos sociales. El encuentro con los jóvenes cubanos fue una inolvidable fiesta de la esperanza, durante la cual los exhorté a abrir el corazón y toda su existencia a Cristo, venciendo el relativismo moral y sus consecuencias. A ellos les renuevo la expresión de mi aliento y de todo mi afecto.
4. En la universidad de La Habana, en presencia también del presidente Fidel Castro, me reuní con los representantes del mundo de la cultura cubana. En el marco de cinco siglos, ésta ha experimentado diversas influencias: la hispánica, la africana, la de los diferentes grupos de inmigrantes y la propiamente americana. En los últimos decenios, ha influido en ella la ideología marxista materialista y atea. Sin embargo, en el fondo, su fisonomía, la llamada ´cubaníaª, ha permanecido íntimamente marcada por la inspiración cristiana, como lo atestiguan los numerosos hombres de cultura católicos, presentes en toda su historia. Entre ellos destaca el siervo de Dios Felix Varela, sacerdote, cuya tumba se halla precisamente en el aula magna de la Universidad. El mensaje de estos "padres de la patria" es muy actual e indica el camino de la síntesis entre la fe y la cultura, el camino de la formación de conciencias libres y responsables, capaces de diálogo y, al mismo tiempo, de fidelidad a los valores fundamentales de la persona y de la sociedad.
5. En Santiago de Cuba, sede primada, mi visita fue, en su pleno sentido, una peregrinación: efectivamente, allí veneré a la patrona del pueblo cubano, la Virgen de la Caridad del Cobre. Constaté con alegría intima y profunda cuánto aman los cubanos a la Madre de Dios, y que la Virgen de la Caridad representa verdaderamente, por encima de cualquier diferencia, el principal símbolo y apoyo de la fe del pueblo cubano y de sus luchas por la libertad. En este contexto de devoción popular, exhorté a encarnar el Evangelio, mensaje de auténtica liberación, en la vida de cada día. viviendo como cristianos plenamente insertados en la sociedad. Hace cien años, ante la Virgen de la Caridad se declaró la independencia del país. Con esta peregrinación le encomendé a todos los cubanos, tanto a los que se hallan en la patria como a los que están en el extranjero, para que formen una comunidad cada vez más vivificada por la auténtica libertad y realmente próspera y fraterna.
En el santuario de San Lázaro me reuní con el mundo del dolor, al que llevé la palabra consoladora de Cristo. En La Habana, finalmente, pude saludar también a una representación de los sacerdotes, de los religiosos, de las religiosas y de los laicos comprometidos, a quienes alenté a entregar su vida generosamente al servicio del pueblo de Dios.
6. La divina Providencia quiso que, precisamente en el domingo en el que la liturgia proponía las palabras del profeta Isaías: ´El Espíritu del Señor está sobre mí (...). Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobresª (Lc 4, 18), el Sucesor del apóstol Pedro pudiese realizar en la capital de Cuba, La Habana, una etapa histórica de la nueva evangelización. En efecto, tuve la alegría de anunciar a los cubanos el evangelio de la esperanza, mensaje de amor y de libertad en la verdad, que Cristo no cesa de ofrecer a los hombres y a las mujeres de todos los tiempos.
¿Cómo no reconocer que esta visita adquiere un valor simbólico notable, a causa de la posición singular que Cuba ha ocupado en la historia mundial de este siglo? En esta perspectiva, mi peregrinación a Cuba&endash;tan esperada y tan esmeradamente preparada&endash;ha constituido un momento muy provechoso para dar a conocer la doctrina social de la Iglesia. En varias ocasiones quise subrayar que los elementos esenciales del magisterio eclesial sobre la persona y sobre la sociedad pertenecen también al patrimonio del pueblo cubano, que los ha recibido en herencia de los padres de la patria, los cuales los han extraído de las raíces evangélicas y han dada testimonio de ellos hasta el sacrificio. En cierto sentido, la visita del Papa ha venido a dar voz al alma cristiana del pueblo cubano. Estoy convencido de que esta alma cristiana constituye para los cubanos el tesoro más valioso y la garantía más segura de desarrollo integral bajo el signo de la auténtica libertad y de la paz. Deseo de corazón que la Iglesia en Cuba pueda disponer cada vez más libremente de espacios adecuados para su misión.
7. Considero significativo que la gran celebración eucarística conclusiva en la Plaza de la Revolución haya tenido lugar en el día de la Conversión de San Pablo, como para indicar que la conversión del gran Apóstol ´es una profunda, continua y santa revolución, que vale para todos los tiemposª. Toda auténtica renovación comienza por la conversión del corazón.
Encomiendo a la Virgen todas las aspiraciones del pueblo cubano y el esfuerzo de la Iglesia, que con valentía y perseverancia prosigue su misión al servicio del Evangelio.
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